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Cuido de los senos
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Con una misión importantísima en la función reproductiva, las mamas no sólo son fuente de salud y alimento para el bebé, sino un elemento clave en la imagen y autoestima de la mujer.
Los senos tienen una importancia preponderante por su misión tanto en la especie como en la imagen femenina. En todas las culturas y épocas, los senos han sido un símbolo de la feminidad. La mujer expresa a través de ellos su sensualidad y su belleza, pero sobre todo su capacidad de dar vida. Toda mujer debe conocerse íntimamente y estar atenta a cualquier alteración de la forma, tamaño o textura de sus senos, ya que puede indicar una posible patología. Pero, ¿por qué se producen muchas de esas alteraciones?
Las mamas responden a las hormonas sexuales que controlan el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia. Estos procesos fisiológicos producen síntomas que pueden confundirse con enfermedades:
Durante la fase premenstrual las mamas suelen doler y estar más sensibles. Hacia mediados del ciclo, crecen preparándose para un posible embarazo. Se congestionan y comienzan a retener líquidos. Si no hay embarazo, disminuyen a su tamaño normal sobre el final de la menstruación.
En el embarazo las mamas aumentan al doble o triple de su tamaño preparándose para la lactancia, en un proceso que detallaremos más adelante. Cuando concluye la lactancia, vuelven a la normalidad.
Después de la menopausia el tejido glandular se reduce y va integrándose con el tejido conectivo. Las mamas estarán formadas principalmente por grasa, que ha ido sustituyendo gradualmente a otros tejidos y ayuda a mantener su contorno original. Pero la piel y ligamentos pierden elasticidad y las mamas pueden tornarse fláccidas.
EL CORAZÓN FEMENINO
Dicen que el corazón femenino sufre más por amor. Y parecería que, en compensación, la naturaleza dotó a sus dueñas de una mayor inmunidad ante los sufrimientos físicos que lo maltratan. Mientras los estrógenos circulan por sus venas, las mujeres gozan de una mayor fortaleza. Según las frías estadísticas, sólo a partir de los 75 años se pierde la inmunidad y se iguala la proporción de ataques cardíacos entre ambos sexos.
Sólo las mujeres que sufren una menopausia precoz o alguna otra alteración hormonal (por ejemplo, por la extracción de sus ovarios) están más expuestas a problemas cardíacos. Un tratamiento posible, en estos casos, es reemplazar los estrógenos con dosis regulares que imiten el nivel natural de la hormona en sangre.
Pero, además del climaterio, la vulnerabilidad también aumenta con el embarazo. Por un lado, porque en los últimos meses de gestación y durante el parto quienes tienen alguna insuficiencia o problema cardíaco previo pueden sufrir complicaciones y necesitan cuidados especiales. Y en segunda instancia, porque aparecen nuevas amenazas: aumenta el riesgo de formación de coágulos, o se puede generar una miocardiopatía peri-parto, antes o después del alumbramiento, y ésta sí es la única cardiopatía que la mujer tiene en exclusividad.
Lograr un buen estado físico después de décadas de inactividad es posible, y no requerirá tanto tiempo y esfuerzo como creíamos. ¡Ud. puede lograrlo, aun después de los 50!
Mucho se ha insistido acerca de la necesidad de evitar un estilo sedentario de vida, y apegarse a un programa de ejercicios físicos adecuados a la edad y condiciones orgánicas. Numerosos estudios publicados en las más prestigiosas revistas médicas comprueban el efecto preventivo de la actividad física sobre innumerables males de nuestra época: obesidad, hipertensión arterial, colesterol, accidentes cardiovasculares, diabetes, osteoporosis y hasta trastornos de ansiedad y depresión, entre otras muchas.
Sin embargo, un alto porcentaje de la población no observa ese saludable consejo. Entre éste, existe un grupo especialmente llamado a obtener los inmensos beneficios de la actividad física: hombres que han inaugurado la quinta década de su vida.
Muchos de ellos abandonaron el ejercicio al terminar sus estudios, 25 ó 30 años atrás. La mayoría tiene empleos que no aportan mucho a la necesidad de movimiento del organismo. Pasan sentados largas horas por día, se movilizan en sus coches o en el transporte público e invierten el resto de la jornada dentro de sus casas.
Fuente: Discovery salud |
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