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SáBADO 22 DE DICIEMBRE DEL 2001 / EDICION No. 22590 / ACTUALIZADA 2:02 am
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El IBI municipal

José Antonio Calero M

Como se sabe, desde 1995 doña violeta cedió a los municipios el derecho a cobrar impuestos sobre propiedades inmuebles, ubicadas en su comprensión municipal territorial, impuesto que antes era fiscal, es decir lo cobraba el Estado.

Fue bien recibida esa medida, porque era una manera de ayudar a los municipios en sus dificultades económicas crónicas. Pero para el alcalde de Managua fue fundamental, ya que la Alcaldía de Managua colecta una suma millonaria equivalente a la colecta del resto de los municipios de todo el país.

Para el Dr. Arnoldo Alemán, esta disposición de doña Violeta significó la Presidencia de la República.

Ese impuesto conocido como el “IBI”, se colecta en base a tablas catastrales elaboradas por cada uno de los municipios, con asesoría de Catastro Nacional.

Estas tablas deben ser elaboradas anualmente para reflejar el cambio de valor que pueden experimentar los bienes inmuebles. Por supuesto que esta última obligación legal municipal no se cumple o sólo se cumple en función de aumentar los valores catastrales para cobrar más cada año.

Pero ahora las antiguas valiosas propiedades cafetaleras del norte del país y las restantes de Carazo y regiones aledañas, donde también se cultiva café, están siendo objeto de acoso municipal con el objetivo de que paguen el impuesto municipal, con base a valores establecidos en tablas catastrales que no se han variado en años.

A las dificultades que afrontan los cafetaleros por los endeudamientos bancarios que no pueden cancelar, y a la falta de dinero para poder cortar la cosecha de este ciclo, que se está llegando hasta el punto de ir a medias con los cortadores, se ha venido a agregar este acoso municipal.

Cuando el precio internacional del quintal del café andaba por los 200 ó 150 dólares, era lógica la valoración que se había establecido, pero ahora que el precio internacional cayó dramáticamente a cifras inferiores a los 50 dólares, es absurdo que las municipalidades pretendan cobrar lo que cobraban en años anteriores.

Los abogados de estas empresas cafetaleras están argumentando lo anterior en beneficio de sus clientes y se aprestan si es del caso a recurrir de amparo ante la Corte Suprema para hacer valer sus derechos.

Jinotega  
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