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SáBADO 8 DE DICIEMBRE DEL 2001 / EDICION No. 22576 / ACTUALIZADA 02:00 am
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El alza de las tarifas eléctricas

A más tardar el 25 de diciembre se sabrá cuál será el nuevo precio de la electricidad que tendrá que pagar la ciudadanía. El alza parece ser inevitable. En otras palabras, se conoce el cuándo pero no el cuánto. Unión Fenosa, que es la empresa española distribuidora de energía, ha solicitado al Instituto Nicaragüense de Electricidad (INE), que es el ente estatal encargado de fijar las tarifas del sector eléctrico y del sector de hidrocarburos, un aumento en el pliego tarifario de hasta un 30 por ciento. El Presidente electo, Enrique Bolaños, ha dicho que se hará todo lo posible para que no se dé el aumento, y que si se da que sea el menor posible.

De acuerdo al Marco Regulatorio del Sub-Sector de Energía Eléctrica del INE, las Empresas de Distribución (en este caso, Unión Fenosa) deberán presentar a aprobación del INE propuestas de nuevos Pliegos Tarifarios sólo en las siguientes circunstancias: 1) Cuando el CNDC (Centro Nacional de Despacho de Carga) emita su informe de Costos Mayoristas de Distribuidores previsto en la Normativa de Operación para la Programación Estacional del mercado mayorista. 2) Cuando corresponda la actualización de los costos de transmisión de la energía eléctrica que impacten en los costos de abastecimiento de las Empresas de Distribución. 3) Cuando corresponda, la actualización de los costos de redes de distribución y los gastos de comercialización expresamente reconocidos.

En base a esta normativa y al contrato suscrito entre INE y Unión Fenosa, es que esta última ha solicitado el aumento del pliego tarifario. Ahora le corresponde al INE analizar la solicitud para ver si se ajusta a la realidad, y determinar la nueva tarifa. El precio de muchos otros productos, como el arroz, los frijoles, etc., se determina en el mercado libre por operación de la ley de la oferta y la demanda, y por eso es posible ver fluctuaciones hacia arriba o hacia abajo de esos productos. No sucede así con el precio de la electricidad, donde, por el hecho de que los usuarios no tienen acceso a diversas fuentes de abastecimiento de energía, el precio debe ser fijado por una entidad reguladora estatal.

En Nicaragua la industria eléctrica está dividida en tres segmentos: generación, transmisión y distribución. La mayor parte de la actividad de generación está en manos de plantas en las que el Estado es dueño y operador a la vez. La transmisión, por considerarse un monopolio natural, está a cargo de una empresa estatal —Empresa Nacional de Transmisión— y la distribución está en manos de la empresa privada española Unión Fenosa, que en septiembre del año pasado compró el 95% de las acciones del área de distribución de la Empresa Nicaragüense de Electricidad, ENEL, a un precio de 115 millones de dólares. La decisión de privatizar la distribución —así como la de permitir que en el sector de generación puedan también operar empresas privadas— se hizo, al igual que se ha hecho en otros países de América Latina, buscando una mayor eficiencia del sistema.

Pero cuando el precio de cualquier bien ha estado relativamente estable por un período más o menos prolongado de tiempo, y de repente se anuncia un nuevo precio, el impacto en la economía de los usuarios es violento. Ése es el caso de la electricidad, que en los dos últimos años sólo ha variado de precio en función del deslizamiento de la moneda, pero que ahora que se pretende un aumento de tarifas, los consumidores podrían ver aumentado el precio no sólo de la electricidad sino de muchos otros productos, incluyendo el agua y el teléfono.

Unión Fenosa alega que ellos han tenido que pagar un precio cada vez mayor a su proveedor, que no es otro más que el Estado. Sin embargo, se supone que el precio del petróleo ha bajado este año y que esa baja debería reflejarse en el precio que Unión Fenosa compra la energía. El INE deberá estudiar muy de cerca ese asunto, para que, si es posible, el Estado, que es el generador, le cobre menos a Unión Fenosa y así, el incremento de tarifas, si es que se debe dar, sea el menor posible.  
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