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Mosaico
- Crónicas Viajeras
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La Dalia, entre frescas montañas
y cafetales
Orlando
Valenzuela
orlando.valenzuela@laprensa.com.ni
Textos
y fotos
* Además de su riqueza económica como zona cafetalera,
La Dalia también cuenta con un gran potencial turístico
poco explotado, como son sus bellezas naturales, las cuales empiezan con
su agradable clima fresco y lo sorprendente de sus paisajes llenos de
quebradas y caudalosos ríos como el Tuma, que tiene una extensión
de 200 kilómetros, el famoso Salto de Santa Emilia, y el macizo
de Peñas Blancas, que tiene un pico de 1,720 metros de altura.
El
TumaLa Dalia es uno de los municipios más jóvenes
y a la vez más ricos de Nicaragua, ya que fue fundado como tal
apenas en 1989. Sin embargo, su desarrollo económico empezó
desde mucho antes, cuando en la zona se fundaron las primeras haciendas
cafetaleras, prodoductoras a través del tiempo del principal rubro
de exportación del país: el café.
Según referencias históricas, la migración hacia
estas frescas montañas se hizo a principios del siglo pasado, cuando
los alemanes introdujeron el cultivo del café. Se dice que el nombre
del municipio viene desde que don William Haslam fundó en los alrededores
una hacienda ganadera y cafetalera a la que bautizó como La Dalia.
Aunque ahora todos conocen a esta comunidad como La Dalia, su verdadero
nombre es San José de Wasaka, y está ubicada en los terrenos
que pertenecieron a los señores Avelino y Francisco Hernández,
que eran los dueños de las fincas de ese sector, las que fueron
desmembrándose en pequeños terrenos concedidos a viajeros
que circulaban por el lugar y que decidieron quedarse en la región.
Uno de los negocios que despuntó en este poblado fue la venta de
abarrotes que instaló el doctor Iván Maradiaga, a quien
le siguió la profesora Elba Rocha con una comidería, según
recuerda el alcalde Manuel Zúñiga.
Para el año 1974 se construyeron los silos del Incei (actual
Enabás) y posteriormente la sucursal del Banco Nacional de Desarrollo,
con lo que se le dio un fuerte impulso al progreso en la zona, explicó
el edil.
Pero fue a partir de 1979, con el triunfo de los sandinistas, que en La
Dalia se abrieron las oficinas de muchas otras instituciones estatales,
como la delegación del INSS, MED, Inra, Ine, Telcor, y hasta la
primera Junta Municipal de Gobierno.
Todo esto trajo como consecuencia un mayor flujo de inmigrantes, principalmente
comerciantes del Occidente, Centro y Sur del país, los que no sólo
llegaron para hacer negocios sino para quedarse a vivir en estas tierras.
Así, lo que en un tiempo sólo era un cruce de caminos que
conducía a la hacienda cafetalera La Dalia, hoy es el casco urbano
del municipio que lleva el nombre de aquella famosa propiedad, con una
población total de 64 mil habitantes, los que en su mayoría
viven del cultivo del café y de la crianza de ganado vacuno.
El cultivo del café en este municipio es uno de los más
importantes del país, pues de aquí salen anualmente más
de 240 mil quintales de café oro, los que representan el veinte
por ciento de la producción nacional. A nivel de la economía
local, el café constituye la principal fuente de trabajo, ya que
genera más de 60 mil empleos temporales y diez mil permanentes,
según cifras de la Municipalidad.
Sin embargo, con la caída de los precios internacionales del café
y la falta de financiamiento interno a los caficultores, centenares de
pequeños productores han quedado en la quiebra, incluso, existen
44 grandes haciendas que han quedado abandonadas, y que generaban trabajo
a más de 30 mil trabajadores agrícolas, los que desde hace
meses están en el desempleo.
La otra actividad de importancia económica del municipio es la
crianza de ganado: cuenta con más de 20 mil cabezas de diferentes
razas, en su mayoría para la producción de leche y sus derivados.
También existe la producción de frijol, maíz, plátano
y cacao, pero en menor escala y fundamentalmente para autoconsumo.
En La Dalia, lo que más se destaca es el desarrollo de su actividad
comercial, tanto de granos básicos como de artículos para
la agricultura, la ganadería y el hogar, ya que la mayoría
de las calles están atestadas de pequeños negocios y grandes
tiendas establecidas por los inmigrantes.
Para los visitantes foráneos existen varios hoteles, bares y restaurantes
que ofrecen hospedaje y comida a precios módicos, aunque aún
no existe ninguno de al menos dos estrellas.
El 17 de agosto de 1989, La Dalia se convirtió en el municipio
número 148 tras aprobarse la Ley 40 de Municipios. Se nombró
como alcalde a Jaime Aráuz, quien con sólo 22 años,
se convertiría en el edil más joven en la historia de Nicaragua.
Pero allí no quedó todo, pues Aráuz fue electo y
reelecto en los comicios de 1990 y 1996, y entregará el cargo hasta
enero del año 2001, luego de una gestión que la población
califica de muy progresista.
Además de la importancia como zona cafetalera, La Dalia también
tiene un potencial poco explotado: sus bellezas naturales, las cuales
empiezan con su agradable clima fresco y lo sorprendente de sus paisajes,
llenos de caudalosos ríos y quebradas. En la zona existen lugares
que atrapan el interés de todo visitante, como la reserva nacional
del macizo de Peñas Blancas, que tiene un pico de 1,720 metros
sobre el nivel del mar y de donde nacen 19 ríos que desembocan
en el Tuma y el Grande de Matagalpa. En estas mismas montañas,
existen más de 300 helechos, flores nativas y plantas exóticas.
Todas estas condiciones son apropiadas para que La Dalia desarrolle el
turismo de montaña como una alternativa económica ante la
constante incertidumbre que provoca la inestabilidad de los precios del
café.
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