Ciudad fantasma
AFP
KABUL.- Kandahar fue durante cinco años el centro del poder político-religioso de los fundamentalistas islámicos afganos.
Kandahar, de donde huyó casi el 80% de la población, que ascendía a unas 200,000 personas, se convirtió en una ciudad fantasma, sin luz y sin agua, según la oposición a los Talibán. Ahora, la radio local difunde música.
En octubre, la aviación estadounidense bombardeó los símbolos de poder de la milicia islámica, arrasando con su cuartel general, las residencias del molá Mohammed Omar y de Bin Laden, multimillonario de origen saudita acusado por Estados Unidos de ser el instigador de los atentados del pasado 11 de septiembre en Nueva York y Washington.
Situada en el sur de Afganistán, a medio camino entre Kabul y Herat, Kandahar —en un cruce de carreteras entre la India y Asia central— debe su nombre a Alejandro el Grande, fundador de la ciudad en el siglo IV antes de J.C.
Es el centro histórico del país dominado por la etnia pashtún. Fue el pashtún Ahmed Sha Durrani, fundador de la primera parte de la dinastía del reino de Afganistán (1747-1842), quien convirtió a Kandahar en capital de un vasto imperio que se extendía de Jorasan (actual este de Irán) hasta Delhi. Su hijo, Tumir Sha, trasladó la capital de Kandahar a Kabul.
Después de haber permanecido ocupada por los británicos durante una parte de siglo XIX y principios del siglo XX, Kandahar fue, a partir de fines de 1970, escenario de violentos combates durante la guerra contra el Ejército Rojo soviético y luego entre las diversas facciones de la resistencia.
Su aeropuerto, construido por los norteamericanos en los años 50, sirvió de base soviética durante los diez años de ocupación (1979-89). 
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