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JUEVES 6 DE DICIEMBRE DEL 2001 / EDICION No. 22574 / ACTUALIZADA 02:00 am
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El rey del huevo

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León Núñez
leonn@ibw.com.ni

A los analistas políticos de acoyapa les contaron que el doctor Alemán se transformaría velozmente de pobre en multimillonario sin pasar por la etapa de millonario; que se trataba de un salto muy singular, porque en no todos los saltos de esta clase se produce el fenómeno de que lo cualitativo se junta con lo cuantitativo.

De ese “cuento” surgió el tema de la riqueza de don Arnoldo, que fue estudiado en una reunión de los analistas políticos acoyapinos. Antes de empezar dicho estudio mis coterráneos me pidieron mi opinión sobre la fortuna de Alemán; de si había sido bien habida. Yo les manifesté que esto no era una cuestión de opiniones, sino de pruebas; que la presunción de inocencia mientras no se pruebe la culpabilidad de conformidad con la ley es un derecho constitucional del nicaragüense (arto. 34, No. 1 Cn.), el que, por otra parte, también tiene derecho al respeto de su honra y de su reputación (arto. 26, No. 3 Cn.).

Les continué diciendo que en el “caso de autos” lo único que está probado es que don Arnoldo es multimillonario, sin que puedan considerarse sus millones de dólares como constitutivos de cuerpo de delito alguno, y les aconsejé que debíamos ser prudentes en la valoración de todo lo que oímos porque no se debe olvidar nuestra capacidad de calumnia, capacidad que nos lleva siempre a afirmar que cuando alguien “aparece con reales” o los sustrajo del erario público o los obtuvo del narcotráfico, según sea o no funcionario público.

Terminé expresándoles con relación a la delincuencia de don Arnoldo que no existen pruebas de su existencia. Las supuestas pruebas que aducen sus detractores se basan en declaraciones periodísticas que ni siquiera constituyen leves indicios de criminalidad y puse como ejemplo la declaración del señor Luis Ángel Montenegro que decía que don Arnoldo ahora es multimillonario y que antes “vivía con una mano adelante y otra atrás”; que a veces se le veía en las calles de Ciudad Jardín, a mediodía, bajo el sol inclemente de Managua, todo sudado, empujando no sin cierta dificultad un viejo vehículo que utilizaba para vender huevos, los cuales supongamos que no eran de paslama sino de gallina.

Dado el impacto que produjo la declaración del señor Montenegro los analistas políticos acoyapinos decidieron en ese entonces analizar dicha declaración, y empezaron por preguntarse: ¿Cómo debe interpretarse la frase de que Alemán “vivía con una mano adelante y otra atrás?”. Todos opinaron que la interpretación literal de la citada frase no cabía porque era imposible que una persona pudiera vivir permanentemente con una mano en el trasero y con la otra en el delantero, sobre todo tratándose del doctor Alemán que por tener muy pronunciada la curvatura de su tilila le resultaría físicamente imposible utilizar las dos manos para colocárselas al mismo tiempo, una, por donde hace sus necesidades fisiológicas sólidas o semisólidas y la otra por donde hace sus necesidades líquidas.

Asimismo fue unánime la opinión de que lo que cabe es la interpretación metafórica, que usó el señor Montenegro cuando dijo que Alemán había vivido “con una mano adelante y otra atrás” y que ahora es multimillonario, lo que quiso decir fue que don Arnoldo había vivido pobremente y que de repente “apareció con reales”. Todos los analistas estuvieron de acuerdo que aún en el caso de que la declaración del señor Montenegro fuera cierta, no debía ser considerada como prueba de que los reales de don Arnoldo hayan sido mal habidos.

También se habló de huevos; de la época en que, según Montenegro, Alemán fue huevero, de su huevería ambulante. Se tuvo la impresión de que para don Luis Ángel los hueveros son pobres. Quizás no se ha enterado de que en el mundo hay hueveros ricos; de que don Arnoldo bien pudo haber sido en esa época el rey del huevo, así como Patiño fue el rey del estaño o como Pérez Prado, que fue el rey del mambo. Este reinado explicaría el origen de su fortuna.

En este momento se produjo en la reunión de los analistas políticos de Acoyapa una gran discusión lingüística cuando uno de ellos afirmó que no era correcta la frase de que don Arnoldo pudo haber sido “el rey del huevo”; que lo correcto era decir “el rey de los huevos”.

La discusión se apartó del tema que se estaba analizando y se volvió confusa e intrascendente. Se formaron dos bandos, unos a favor del singular y otros a favor del plural. Me parece que los partidarios del plural presentaron a su favor mejores ejemplos, pues refiriéndose a los que vendían huevos en las calles dijeron que la gente no hablaba del “vende huevo” sino del “vende huevos”; que nadie decía “llamá al del huevo” sino que “llamá al de los huevos”, etc.

La reunión terminó sin que ambos bandos se pusieran de acuerdo sobre el reinado del “huevo” o de los “huevos”, sin embargo, todos coincidieron en que don Arnoldo debía seguir gozando del derecho a la presunción de inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad de conformidad con la ley.

El autor es abogado y escritor  
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