A mi padre, con amor
Padre, hoy ya no cuento con tu presencia.
Aunque han pasado los días y el tiempo no ha borrado dentro de nuestros corazones tu recuerdo y tu ausencia se hacen sentir porque en los ojos de mi alma se llenan de tristeza porque no pueden verte ni sentirte
Podría decir que presentías que muy pronto nos dejarías al comenzar este terrible calvario, un día de tantos parecía que dabas muestras de ver un camino lejano y que nos decías adiós, de ese viaje sin retorno, imagino todo tu dolor, toda tu tristeza, toda tu angustia, durante este largo tiempo que nos llevó a todos a sumergirnos en un gran dolor.
¿Podría algún día imaginarme que éste seria él último encuentro con mi padre?
Amaneció un viernes, recuerdo un 1 de diciembre del 2000, lo vimos igual, sin darnos cuenta que sería una despedida silenciosa y sin retorno, siempre una mirada en su lecho, como queriendo no irse, un beso en sus manos, en su frente sin saber que la proximidad de tu partida estaba tan cerca.
Partió sin despedirse, no hubo despedida, sino en un instante tu aliento dejó de batallar, te quedaste dormido para siempre, cuando llegamos pudimos reflejar en nuestros rostros el sufrimiento de tu partida.
Partimos contigo hacia donde siempre quisiste quedarte a tu ciudad natal, Camoapa, lugar que te vio nacer y ahora en donde descansarás con los que te precedieron un día como un recuento de toda una vida que ha dejado de Existir físicamente pero que vivirá en nuestros corazones para siempre
Poco a poco, fueron descendiendo a tierra tu adorable presencia y un ramo de rosas que simbolizan el amor de nuestra familia siempre unida y apoyada en Nuestro Padre quedarán recubiertas junto a tu sepulcro como una inmensa muestra de que siempre estarás entre nosotros, siempre recordándote como si estuvieras aquí.
Padre Celestial que haz llamado a tu presencia a mi padre te pedimos que hayas recibido su alma dentro de tus elegidos y rogamos por su eterno descanso y te agradecemos por habernos concedido el privilegio de contar en nuestras vidas con un padre como lo fue papá.
Gracias, por tus muestras de apoyo, amistad y fortaleza a través de este año, que ha sido muy difícil de llevar, por la perdida irreparable de mi querido padre, pero con la ayuda de Dios y de quienes siempre han tendido una mano amiga en tantos momentos de tristeza y de dolor mi más sincero y profundo agradecimiento.
Con todo amor, tu hija,
María Margarita Valle López 
|