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LUNES 27 DE AGOSTO DEL 2001 / EDICION No. 22473 / ACTUALIZADA 10:00 pm

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Todos tenemos un sueño

Carmen R. Tenorio
crtgnica@yahoo.com

Todos tenemos un sueño, algunos son más honrosos que otros, algunos soñamos sólo con nuestro propio beneficio, a toda costa; otros soñamos con el bienestar común, con cambiar las cosas, con un mundo mejor.

Algunos persiguen su sueño y lo alcanzan, otros luchan por los suyos, de manera infatigable, pero nunca pierden la esperanza, y hay otros que sólo sueñan y nunca despiertan a la realidad. Yo les contaré mi sueño.

Soy de origen humilde, y estoy llena de esperanza. Esperanza en poder contar con una patria donde no haya más pobreza, y sobre todo pobreza de espíritu, donde todos estemos dispuestos a extender las dos manos, para colaborar por el bienestar de los más necesitados; un país donde la bandera de cada ciudadano sea el respeto por los demás y el respeto por la vida; un país donde en cada niño se vea reflejado en un futuro limpio y claro, donde haya más que un pedazo de pan que llevarse a la boca, donde la educación no sea una utopía y la falta de empleo sea un asunto del pasado.

Esperanza en tener un país donde se elija al más humilde de corazón para representarnos, al que piense sólo por el pueblo y para el pueblo, al que no le interese su propio beneficio, al que esté dispuesto a ayudar y a trabajar hombro a hombro para hacer que nuestro país se levante; al que no engañe ni se disfrace, sino que sea transparente en sus obras y en sus sentimientos. Esperanza en contar con un representante que sienta suyo el dolor de cada campesino al perder su cosecha, el dolor de cada madre y padre al saber que su hijo no tiene educación, el dolor de cada niño al no tener infancia, por el hecho de tener que trabajar desde pequeño, porque sólo apropiándose de ese dolor se es capaz de luchar para combatirlo con soluciones justas.

Esperanza de contar con un representante que ame la paz, que ame la libertad, que ame la democracia, que no piense ni por un instante en violar el compromiso con su pueblo, ese compromiso que contrae desde el momento en que es elegido, o quizás antes, desde el momento en que el voto es depositado en la urna. Un representante que ame la justicia, que respete la identidad de su pueblo, que cultive el amor por nuestras tradiciones y por nuestra cultura, un representante que acepte y aprenda de sus errores.

Esperanzas en un representante que no represente a un partido, que tenga principios y altos valores morales, que sepa criticar y que sepa aceptar críticas. Esperanzas en un representante que tenga visión de futuro, pero que sepa batallar también con los problemas del presente, un representante que genere trabajo, que genere oportunidades, educación, riqueza para el país, que genere alegría, porque un pueblo con trabajo, alimentos y oportunidades es un pueblo alegre.

Esperanzas en un representante que camine con nosotros hacia el progreso, que sepa ser amigo y sepa ser justo... Y porque estoy llena de esperanza, votaré este cuatro de noviembre, confiando en que mi sueño, que es el sueño de todos, pueda ser cumplido.

* Ingeniera en Computación.  
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