Roberto Smith quiere competir por Nicaragua
De la Costa a la natación
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Roberto Smith representará a Nicaragua en el Cruce a la Bahía de Ponce. LA PRENSA/LORIO. |
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Hijalmar Padilla hijalmar.padilla@laprensa.com.ni
Buscando trabajo encontró la natación. Ésta es la historia del joven costeño Roberto Gabriel Smith Leiva, de 18 años, quien tras escudriñar una alternativa de sobrevivencia ingresó a la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua para descubrir su talento y apegarse al deporte de las piletas.
Smith Leiva en menos de un año ha rendido en la natación, dominando con especialidad los campeonatos nacionales militares.
En estos momentos se prepara para representar Nicaragua en el Cruce a la Bahía de Ponce, Puerto Rico.
Sus mejores dotes los ha exhibido en las pruebas libres y dorso, empero, además, es un buen fondista como lo confirmó este año en el Cruce a la Bahía de Colón, Panamá, donde concluyó en el puesto 13 entre 42 participantes.
Roberto Smith tenía 17 años, cuando sintió el deber de ayudar económicamente a su madre, Socorro Leiva.
“Todavía a los 15 años no me importaba que ella se preocupara por mi comida y mi ropa”, relata.
“Sin embargo, cuando pasó el tiempo y seguí creciendo, me parecía injusto que mi mamá siguiera sacrificándose para mantenerme”, dice este esforzado tritón sobre el día que decidió rebuscar un trabajo en medio del agobiante desempleo en Nicaragua.
“Fue entonces que entré al Ejército. A principios del 2000, pasé un curso de marinero que duró de tres meses en Corinto, hallé la natación, demostré tener habilidades para sobresalir en ella, me gustó y me quedé en el equipo de la Fuerza Naval”, agrega.
A FONDO CON ROBERTO SMITH
¿Dónde manifestaste tus primeras señas de buen nadador?
“En misiones de salvamentos y rescates en la zona del Caribe. Ahí los superiores se fijaron en mis habilidades y me trasladaron al Estado Mayor de la Fuerza Naval en Managua”.
¿Por qué escogiste la vida militar?
“No entré al Ejército por deporte, sino por la necesidad de un trabajo para ayudar a mi mamá. Ahora me gusta la carrera militar y pretendo ser un oficial”.
¿De dónde sos?
“De Bluefields. Allá vive mi mamá y dos hermanos más”.
¿Te hace falta el lugar?
“En parte sí, pero por amor al deporte, por concentrarme en la natación, me he olvidado un poco”.
¿Es natural sobresalir deportivamente por el hecho de provenir de la Costa Atlántica?
“Bueno, allá uno solamente aprende a ‘chapalear’, es decir a flotar, a perderle miedo al agua. Nada más”.
¿Antes, qué hacías?
“De pequeño jugaba fútbol con un equipo municipal en Bluefields, pero nunca pude asimilar las técnicas. Sólo vivía en la banca”.
¿Y la afición por la natación?
“Por admiración a Marcelino López. Cuando leía los periódicos sobre sus hazañas me emocionaba y me ponía a pensar en que quería ser como él”.
En la natación se necesita mucha juventud... ¿podes dar mucho a los 18 años?
“Estoy consciente de mi edad, pero creo que he rendido algo desarrollándome rápido en poco tiempo”.
¿Difícil combinar la vida militar con el deporte?
“No lo siento así, y sobre todo porque en el Ejército hay apoyo. Es una institución que impulsa a la juventud con deporte y estudio”.
¿Le ayudas a tu mamá?
“Soy quien más la apoya, prácticamente el que mantiene la casa. Por suerte en el Ejército me han tratado bien con el respaldo del capitán de navío, Juan Santiago Estrada García. Ellos me premian en efectivo cuando obtengo buenos resultados en la competencia. Sin embargo, casi sólo me alcanza para la comida. No he podido mejorarle la casa a mi madre”.
¿Te ha ayudado la vida militar?
“Bastante, gracias a la disciplina voy siendo lo que soy, sin perderle el respeto a mis semejantes”.
¿Cuál es tu mayor sueño?
“Ser campeón, representar a Nicaragua en diferentes competencias y terminar como instructor de natación”.
Es Roberto Smith, que busca en el deporte un futuro mejor. 
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