Gonzalo López sigue creciendo
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 | El joven lanzador asegura que el
dinero no lo
hará cambiar |
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Gonzalo López, EL “Relámpago de Las Américas”. |
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Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Si en efecto, cada quien es del tamaño de sus pensamientos, Gonzalo López es mucho más que un chavalo de 17 años y 6.2 pies, que ha alimentado muchas ilusiones entre los aficionados.
“Sé que mi carrera apenas comienza. Y también sé que sólo Dios sabe qué rumbo tomará, pero francamente me gustaría llegar a lanzar como Pedro Martínez”, dice Gonzalo sin alardear.
Las palabras no parecen haber salido forzadas. Más bien lucen impregnadas de convicción y son como un reto que el joven prospecto pinolero ha decidido situar sobre sus hombros.
“Sé lo que eso significa pero los retos son para mí un gran estímulo. No es que me sobrevalore, pero creo que un primer paso al hacer algo, es pensar que lo podés hacer”, agrega el nica.
Y sobre el terreno, Gonzalo probó que pertenece al béisbol profesional. La Liga de la Costa del Golfo fue testigo de su relampagueante velocidad y del agregado que hay en su repertorio.
Firmado por 725 mil dólares por los Bravos de Atlanta, López se ha convertido en el portador de la esperanza de otro nica en las Grandes Ligas. Apenas comienza, pero va con paso firme.
Terminó con 5-4 y 2.25, más 69 ponches en 58.2 innings. Permitió 44 hits y concedió 10 bases. Fue tercero en victorias, segundo en ponches y cuarto en entradas lanzadas en su circuito.
“Pienso que tuve un buen desempeño. Al inicio estuve mal, pero me enderecé y logré cerrar con buen ritmo. Pienso que dejé una buena impresión y vamos a seguir luchando”, asegura.
Definitivamente, sólo Dios sabe de qué lado irá la carrera del nica, pero mientras eso se averigua, él está dedicado a recoger algunos de los frutos que su esfuerzo y talento le han ofrecido.
Gonzalo vino la mañana del sábado a nuestro país, y él, al igual que nosotros, se ha sorprendido de los cambios que su casa ha experimentado. Ha sido transformada. Está impresionante.
Muchas cosas han cambiado rápidamente para vos, comenzando por esta casa, pienso ¿no?
“Así es, pero el mayor cambio que he sentido es ver rostros alegres y felices en mi familia. Ese es mi gran compromiso, mi familia. Yo no les puedo fallar. Debo estar siempre apoyándoles”.
¿Qué cosa es fallarle a tu familia?
“Descuidarlos. Después de Dios, que es quien me ha regalado el talento que tengo, mi familia es lo más importante. Ahora sólo trato de devolverles un poco de lo mucho que me han dado”.
¿Imaginaste algunas de las comodidades que ahora vas consiguiendo?
“No. Yo nací en una familia humilde y me dediqué a jugar empujado por mi abuelo, pero jamás se cruzó por la mente que algún día podría llegar a ser firmado. No lo pensé”.
¿Te ha cambiado el dinero?
“Yo pienso que no. Mis amigos son los mismos de mi barrio. Mejoramos la casa y seguimos en el mismo barrio. Hoy puede haber dinero y mañana no. Yo no tengo por qué cambiar”.
Una vez dijiste que te entristecía cuando tu abuelito enfermaba y no lo podías ayudar.
“Sí, me refería a que alguien aquí tenía un dolor y mi papá no estaba. Me sentía impotente. Por eso ahora, voy con todo lo que tengo para ayudarlos a todos, porque ellos me han ayudado a mí”.
¿Cuándo te percatás de que tenés un gran potencial?
“Bueno, cuando algunos scouts me ven y comienzan a hacer comentarios. Luego me vio más gente y entonces, me dije, que en realidad, parece que tengo algo en el brazo”.
¿Cómo vislumbrás tu futuro?
“Este trabajo no es fácil. Hay que entregarse de lleno y meter mano en todo momento. Además, el nivel de competencia es duro y uno no puede andarse con juegos, pero tengo fe”.
Hablás mucho de Pedro Martínez, ¿lo admirás bastante?
“Claro que sí, es impresionante cómo hace deslucir a los bateadores mezclando sus envíos. Así mismo admiro a Randy Johnson, Roger Clemens y Bartolo Colón”.
Gonzalo está entre nosotros, con el pelo pintado y un tatuaje en torno a su brazo, pero sobre todo, ha vuelto con sus ilusiones renovadas y su fe fortalecida.
UN DIA EN LAS MEJORES
- “Me levanto a las 6:30 a.m. (4:30 hora nica) y voy al Estadio a las 7. En el “clubhouse” desayuno y me aseo. A las 10 estoy en el campo. Los juegos son a la una, bajo un tremendo sol. A la cuatro almuerzo y después regreso al apartamento”.
- “Yo comparto apartamento con Juan Álvarez, un mexicano que sabe cocinar muy bien. Así que él cocina y yo lavo los platos y limpio. Vemos televisión y oímos música. Tengo computadora en mi habitación y chequeo LA PRENSA todos los días”.
- “Extraño mucho a mi familia y mis amigos. Y no es fácil levantarse a trabajar tan temprano y hacerlo todos los días, pero vale la pena por mi familia, por mi país y por supuesto por mí mismo. Esto es duro, pero confío en que Dios hará realidad mi sueño”. 
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