Luis Enrique, con la serenidad de un clásico
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 | Precisamente con el
nacimiento de su hijo, el cantante
nica comienza una nueva etapa cargada
de ilusión, calidad y madurez |
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Erwin Pérez erperez@elherald.com
El cantante nicaragüense Luis Enrique se encuentra en una etapa clave de su vida, tanto en el aspecto personal como profesional.
Respecto al primero, el artista, bautizado como “El príncipe de la salsa”, se prepara para ser padre: recientemente casado, su esposa, Carolina Diago, espera un varón.
“Será un niño feliz porque su madre es una persona feliz y porque tendrá un buen entorno”, manifestó el intérprete, quien agregó que haber tomado la decisión de casarse es “el mayor logro” de su vida.
Luis Enrique (que el sábado participará en un festival a beneficio de Centroamérica en Coconut Grove) comentó que su hijo se llamará Luca, y admitió que le “fascinaría” que fuera músico.
“Si él eligiera esta carrera me gustaría que se preparara, que no se precipitara y que no sintiera presión por mi nombre”, dijo el cantante, que también es reconocido como un eximio percusionista.
En lo artístico, Luis Enrique parece haber asumido que no puede abandonar completamente el mundo de la música bailable, como intentó hacerlo durante varios años, y enfrenta su carrera con nuevo impulso.
En el 2000 presentó un disco (Evolución) que tuvo irregular repercusión comercial, pero que le proporcionó una nominación a un premio Grammy, y, sobre todo, volvió a darle un gran acercamiento a la salsa.
Actualmente realiza giras que abarcan lugares como Venezuela y Los Ángeles. Además, alista las canciones que incluirá en su próximo disco que, según estima, saldrá a la venta en febrero o marzo de 2002.
“Lo que se viene con mi carrera será interesantísimo. Estoy seguro de que tendrá un impacto muy fuerte”, manifestó, entusiasmado, mientras tomaba un café en una librería de Coral Gables.
Luis Enrique empezó a impactar a principios de los 90. El intérprete, que nació en Managua y se radicó en Estados Unidos a los 15 años, fue uno de los baluartes de la salsa romántica.
Miembro de la célebre familia musical nicaragüense de los Mejía Godoy, el artista se hizo un nombre grande gracias a canciones como “Date un chance”, “No te quites la ropa” y “Tú no le amas, le temes”.
“Esa época fue riquísima porque me pasaban cosas totalmente nuevas. Conocí muchos lugares, a muchas personas interesantes y recibí un estímulo artístico muy grande”, recordó.
A mediados de los 90, Luis Enrique incursionó en la música lenta y no impactó tanto. “Ahora hago una música que no tiene definición. Cuenta con ritmos afrocaribeños y con otros ingredientes’’, sostuvo.
La mayoría de los integrantes de su banda son cubanos. “La nueva generación de músicos de Cuba es muy completa; conoce sus raíces pero también ha incorporado otros ritmos”, analizó.
En las últimas temporadas, el cantante —residente en Miami desde 1983— aprovechó bastante su costado de músico y tocó la percusión en álbumes de figuras como Ricky Martin, Gloria Estefan y Willy Chirino.
“Crecí mucho haciendo esos trabajos, pero he dejado de realizarlos porque ya no me llenan y, además, es posible que hayan afectado un poco la imagen estelar que la gente tiene de mí”, comentó.
Luis Enrique contestó con algo de vaguedad cuando se le preguntó si se consideraba más como cantante, como compositor o músico: “Me siento más productor, músico, artista”.
Luego fue más claro. “Mi primer amor fue tocar la percusión, pero cada cosa produce una sensación diferente y... quizá cantar sea la total expresión de lo que siento”.
¿Su carrera le ha asegurado un buen pasar económico?
“Económicamente estoy tranquilo. Siempre me desligué bastante del tema. No me preocupé mucho por la administración del dinero, pero con los años aprendí que es importante saber manejarse en ese aspecto”, contestó.
Luis Enrique adjudicó muchos de los buenos cambios que ha efectuado en los últimos años a la literatura. Específicamente, a un libro, “El alquimista”, del escritor brasileño Paulo Coelho.
“Ese libro me ayudó a capturar sueños, a recuperar recuerdos de mi niñez... de, por ejemplo, cuando quería tocar la batería en la banda de mi escuela”, expresó, con un brillo en los ojos.
El intérprete también valoró en su formación la buena música, “la que hace pensar, poner a trabajar las neuronas del cerebro”, y mencionó, entre otros, al genial cantautor brasileño Milton Nascimento.
Finalmente, Luis Enrique se mostró entusiasta con la ola de inmigrantes que llegan huyendo de la crisis de Latinoamérica. “Me parece súper bien que vengan. Mientras más seamos, más nos haremos respetar”, aseveró.
¿Los latinos son unidos?
El artista respondió con diplomacia: “Me gustaría pensar que sí, porque tenemos una fuerza y un espíritu inigualable”. 
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