El que con lobos anda...
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 | Adolescentes y jóvenes influenciados por malas amistades terminan por caer en las redes de los vicios y malos hábitos, sobre todo cuando proceden de hogares conflictivos donde no hay respeto ni comunicación |
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LA PRENSA agradece a los modelos que ilustran este artículo
posando para el lente de Uriel Molina. |
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Auxiliadora Rosales auxiliadora.rosales@laprensa.com.ni
“Miguel” tenía un amigo que consumía droga y que siempre lo invitaba a hacerlo, pero le daba miedo “probar”. Una noche se sintió muy angustiado por las continuas discusiones de sus padres y lo hizo. Hoy tiene 18 años y lleva tres de ellos consumiendo drogas.
La historia de “Miguel” es similar a la de muchos adolescentes y jóvenes que influenciados por malas amistades terminan por caer en las redes de los vicios y malos hábitos.
En este sentido cobra vigencia el sabio refrán que reza: “El que con lobos anda a aullar aprende”, pero para que los jóvenes y adolescentes no aprendan a “aullar”, los padres deben poner especial atención en las relaciones de comunicación con sus hijos, asegura la psicóloga familiar, María Lourdes Ruiz.
INFLUENCIAS DETERMINANTES
La psicóloga precisa que las influencias son determinantes en el comportamiento de los individuos, pero lo importante es que son los padres a través de la educación los que tienen de primera mano esa influencia.
Aseguró que si este espacio es descuidado por los padres, puede ser aprovechado por las amistades negativas que inciden en un comportamiento insano, drogas, alcohol, sexo prematuro e irresponsable.
Para la psicóloga las influencias de los padres debe basarse en una buena comunicación, amor y armonía hacia sus hijos, para evitar que se vuelvan presas fáciles de malos consejos.
Agregó que los padres están obligados a inculcar en sus hijos, desde corta edad, valores positivos que eleven su autoestima. “Hay que hacerles saber que ellos son personas importantes, seres valiosos, para que al llegar a la adolescencia no afronten la carencia de autoestima, lo que los hace sentir inseguridad”.
También dijo que a los hijos deben inculcárseles que los problemas cualquiera que sea tienen solución y que se deben enfrentar y no huir de ellos.
PROBLEMA EMPIEZA EN CASA
“Proteger a los hijos de las malas influencias no se resuelve con tenerlos presos en casa, como encerrados en una caja de cristal, sino darles herramientas como la seguridad, cariño, libertad, comunicación y confianza para que puedan resistir los malos consejos”, dijo.
Agregó que los hijos que tienen una buena comunicación con los padres no sólo tienen buenos rendimientos académicos, sino también un buen comportamiento social.
Para Ruiz los padres tienen que caminar sobre una línea muy fina y ser cuidadosos con la educación de sus hijos, entre otorgar suficiente independencia y protegerlos de la inmadurez de su juicio.
EDUCACION ES UNA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES
La psicóloga indica que existen varios modelos de paternidad que son los responsables del comportamiento de los hijos.
- Padres democráticos: Son aquellos que les dicen a los adolescentes que observen las cosas positivas y negativas y les enseñan a ser críticos y autocríticos. Admiten que en ocasiones los hijos saben más que los padres y también cuando se equivocan.
- Abiertos: Hablan de cualquier tema con sus hijos. De política, sexo y temas de interés nacional, permiten la participación de los hijos en las decisiones familiares.
- Autoritarios: Les dicen a los adolescentes que no discutan o cuestionen a los adultos. Ante buenos resultados hacen recomendaciones para mejorar más, y con los malos resultados se alteran, los castigan y les reducen sus libertades.
- Permisivos: No se interesan en el resultado de sus hijos, no fijan reglas para ver televisión, no asisten a las reuniones escolares, no ayudan a sus hijos ni revisan sus tareas. Los padres permisivos son negligentes y descuidados. Están convencidos de que sus hijos son responsables de su propia vida. 
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