Nicaragua y su futuro
Irving Cabezas iicf6947nica@aol.com
Nicaragua, así como muchos otros países en vías de desarrollo, no se está desarrollando ni económica ni políticamente.
El medio ambiente político representado por los partidos FSLN y PLC que están luchando con candidatos a elecciones generales este noviembre 4 del 2001, aunado a la falta de estabilidad económica y social, hacen muy difícil la implementación de las reformas necesarias orientadas a un mercado libre, para que el país ingrese al siglo 21.
La falta de orden público en las principales ciudades así como en los municipios, las pandillas juveniles, el narcotráfico, la falta de idoneidad de sus gobernantes y líderes, y la incapacidad de obtener los recursos de inversión necesarios para aumentar la productividad y el empleo, convierten a Nicaragua en un país sin desarrollo y lo que es peor con un futuro incierto para el 90% de sus ciudadanos.
Los países desarrollados, especialmente los EE.UU. de Norteamérica, necesitaban de países subdesarrollados con recursos naturales extensivos y mano de obra barata en los 80. Pero estas dos condiciones que Nicaragua cumplía con eficiencia, ya no le interesa a las transnacionales USA porque tanto ellas como el Gobierno USA comprendieron que ninguna revolución amenazaría directamente el bienestar y progreso de sus entidades, por lo que el valor estratégico, económico y militar de Nicaragua se convirtió en cero.
Todo lo contrario, centenares de miles de sandinistas en los 80 cuando se dieron cuenta que el pastel revolucionario sandinista no daba para darles trabajo, casas, salud, educación y demás, y que sólo los de la nomenclatura disfrutaban de privilegios, casas y dólares, se vinieron a los EE.UU., lograron usar el programa de residencia de NACARA, para legalizar su situación, trabajar, prosperar y contribuir al envío de 800 millones de dólares a sus familiares, que es lo que mantiene a flote la economía nicaraguense.
Nicaragua es un país pobre, que no puede alimentar a su propio pueblo, a como lo demuestran las hambrunas de Matagalpa, Jinotega, Ocotal y Nueva Segovia. Nicaragua es un país sobresaturado de burocracia ineficiente, de pseudolíderes, supercentralizado, corrupto y lo que es peor dada al culto de la personalidad, sea Zelaya, Chamorro, Moncada, Sandino, Somoza, Ortega o Alemán.
A como dice el refrán: “Para qué quiero enemigos, si los amigos que tengo me están destruyendo”. Con líderes como los Somoza, los Ortega, los Borge, los Arce, y ahora los Alemán, para qué quiere Nicaragua adversarios. Si éstos acabaron con la decencia, la idoneidad, la integridad, la transparencia, el progreso y los valores morales y legales.
Pobre Nicaragua. Pero algún día tendrá un verdadero amanecer. 
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