Opinión Económica
Desarrollo rural y producción agrícola
Augusto C. López G.*
Como profesional del agro y parlamentario, considero oportuno opinar sobre este tema de actualidad tan sensible en el desarrollo económico del país. Estimo que el problema rural de Nicaragua no ha sido analizado con profundidad; por tanto, no se conoce a fondo cuáles son sus dimensiones e importancia. La naturaleza de este fenómeno es tan compleja que se resiste a ser definido en una forma que dé bases para el planteamiento de soluciones. En la mayoría de los casos, el problema del campo ha sido descrito como una simple falta de capital y tecnología, pero no es así.
Todos estamos de acuerdo que existen grandes problemas para el desarrollo rural. Como son la tenencia de la tierra, crédito disponible, vivienda, capacitación técnica, educación, infraestructura, coordinación interinstitucional, alimentación, etc., pero el inconveniente más serio se presenta por el enfoque paternalista que adoptó el Estado al inicio de la década perdida, con el objetivo de manipular al campesino y que por desgracia no se ha podido abolir.
Como resultado de esta política, nos encontramos ante la carencia de una verdadera promoción humana, que ha dejado como resultado un campesino desubicado, con poca capacidad organizativa, poco participativo y la mayoría de las veces resistente a la coordinación.
Ante esta situación, lo prioritario no es impulsar reformas de un presupuesto de la República con plantones o acciones absurdas, lo que se debe hacer es procurar un campesino capacitado, ágil, organizado, como muchos que ha preparado Tecno-Serve en diferentes regiones del país, brindándoles un nuevo proceso educativo que se aparte totalmente de lo tradicional.
Siempre he admirado esta labor de Tecno-Serve, porque su meta real y consistente es la de capacitar a un nuevo individuo, capaz de encarar sus problemas y definir las posibles soluciones. Este nuevo campesino no esperará que el Estado le supla todas sus necesidades. Debe inculcárseles una mentalidad empresarial, con gran sentido de responsabilidad, criterio independiente para evitar que sea manipulado o engañado.
Esto es tan sólo el punto de partida, debemos procurar que exista una verdadera coordinación de las líneas de financiamiento, infraestructura, investigación y asistencia técnica, que permitan encontrar las mejores soluciones a la problemática del agro nicaragüense.
Es sumamente importante que todos los nicaragüenses nos preocupemos por cambiar nuestro actuar tradicional en el campo, debemos preocuparnos por superar nuestra frontera agrícola, ya que cada día se nos hace más difícil nuestra producción por los cambios climáticos que produce. Debemos impulsar una verdadera revolución verde, con un verdadero respeto al medio ambiente, pero esto se realizará solamente que logremos cambiar la actual estructura productiva y avancemos por el campo de una tecnología moderna.
Estoy consciente, que nuestro sector agrícola está deprimido por la falta de una verdadera política integral que estimule la producción. A la hora de definirla se deberán tener en cuenta medidas como las siguientes: eliminar impuestos aduaneros y otros que pesan sobre los insumos, maquinaria y equipos empleados en el sector agrícola; reestructurar el financiamiento agrícola con el plazo, intereses, años de gracia, disponibilidad y agilidad que requiere cada tipo de producto; buscar un fondo especial de desarrollo selectivo a través del sistema bancario para capitalizar las empresas agrícolas, que se proponga mejorar su infraestructura como (riego, desarrollo de nuevas variedades, viviendas rurales y mecanización, con el fin de mejorar la producción, teniendo presente que esta capitalización se convertirá en deuda al cabo de 3 ó 5 años).
Para complementar un proyecto de esta naturaleza, sería muy importante una reestructuración de las instituciones públicas, evitando la ineficiencia, la inconsistencia, la duplicación de funciones, para evitar el desperdicio de los escasos recursos.
Solamente con medidas como éstas podremos avanzar en el campo agrícola. Lo importante está en desarrollar una nueva mística de producción agrícola que nos permita un desarrollo más ordenado y continuo, debemos estar claros que la justicia agraria se logra inicialmente con una mayor productividad. Productividad que debe basarse en incentivos reales a la producción y a la eficiencia, no así en subsidios y paternalismo.
Diputado. 
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