Entrevista
Azucena Castillo: “No se debe bajar la guardia”
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 | Su tesis es replantear la integración centroamericana y poner sobre la mesa todos aquellos problemas sensitivos que estén afectando a los cinco países. La viceministra de Fomento, es calificada como una de las funcionarias más “guapas” del actual gobierno, opinión de la cual disfruta sin pudor |
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Azucena Castillo, Viceministra de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
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Leslie Nicolás Lacayo leslie.nicolas@laprensa.com.ni
Es una de las pocas funcionarias mujeres del actual Gobierno y de las que creen firmemente en que sí se puede combinar el trabajo con el quehacer de la familia. Viceministra, esposa y abuela de cuatro niños de los cuales dice sentirse orgullosa, al igual que de sus tres hijos.
Aún así le queda espacio para ella misma notándose en sus bien definidos encantos femeninos. Lo que no podemos dejar de mencionar en esta entrevista.
Egresada de la carrera de mercadeo de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) en 1973, con dos maestrías en el Incae, una en administración de empresas y otra en administración pública. Además realizó estudios especializados en banca y finanzas, comercio internacional en las Universidad Internacional de la Florida y Georgetown en Washington D.C.
De 1973 al 1979 trabajó en la dirección de planificación nacional, en el proceso de reconstrucción de Managua, junto a un equipo de prestigiosos economistas de su época.
En 1979 Castillo se ve obligada a abandonar Nicaragua y parte con su esposo e hijos hacia los Estados Unidos, Miami. En este país es contratada para manejar la gerencia general de empresa Solcast Trading Inc., la que estuvo dirigiendo por once años.
Luego su potencial como profesional es captado por la empresa Inverpar-Arpemar, dedicada a las inversiones y desarrollo de proyectos en Argentina, Paraguay y Brasil, donde por tres años ocupó el cargo de la gerencia general de la empresa.
Regresa en 1992 a Nicaragua como asesora del ministro de economía y en 1994 pasa a ser subdirectora del Programa de Desarrollo Rural hoy IDR. Y en 1996 pasa a ocupar el cargo de viceministra de economía.
LA PRENSA: (LP) ¿Qué la inspiró a estudiar mercadeo en la Universidad Politécnica? ¿Por qué no otra carrera, sino ésta en especial?
Azucena Castillo: (AC) Estudiar en la Upoli era una inquietud que yo tenía pues era la carrera del futuro en ese tiempo, ahora es una necesidad en cada empresa, pues no sólo es necesario ser un buen vendedor de productos sino un buen vendedor de sueños, vendedor de ilusiones, de proyectos, un vendedor de ideas. Y sin el manejo y los mecanismos Nicaragua no va a poder venderse como país y cualquier Gobierno tiene que preparar profesionales con esta óptica y esto fue lo que sucedió en los años 70 y la Upoli era la única universidad que ofrecía esta licenciatura en ese entonces, pues la UCA sólo ofertaba en ese entonces carreras técnicas en mercadeo y no licenciatura.
Obviamente me llevó a la necesidad de combinar los conocimientos, pues me preguntaba por qué no me especialicé en economía si creía que había que estudiar la economía como carrera. Pero yo era de la opinión que debía tener primero la base de mercadeo para poder manejar la economía estratégicamente con un marco lógico. Pues cuando querés inclusive llevar a cabo un proyecto, como es un ajuste estructural por ejemplo, tenés que saberlo introducir o fusionarlo y luego implementarlo. Es decir son funciones del mercadeo, cada día se están abriendo más y más los manejos del mercado.
LP: ¿Qué tan difícil se hace para una profesional de su talla el poder atender a su familia?
AC: No tenés idea de lo difícil que es. Es muy difícil, hay un sacrificio y la familia sufre porque la madre es importantísima. Pero ese sacrificio ha valido la pena, en el sentido de que sí se pueden combinar las dos cosas: el trabajo y la familia. Yo he tratado de demostrarle a la familia que a la vez que tenemos que trabajar todos en función de una familia unida y en armonía, también es importante saber que con este trabajo se está apoyando a la gran familia nicaragüense; a otros sectores y a otras comunidades que deberían estar sacando algún provecho del tiempo, corazón y empeño que se pone en el trabajo.
LP: Desde el punto de vista como viceministra del Mific, ¿cuáles son las expectativas que usted avizora en el corto plazo para la economía nicaragüense? ¿Cree que podamos salir del letargo en que se encuentra la economía del país?
AC: En el caso de Nicaragua hay que tomar en cuenta que este país ha sufrido tres transiciones muy difíciles: De la guerra a la paz, del totalitarismo a la democracia, y de una economía estatizada a una economía de libre mercado. Creo que esa transición es traumática para cualquier pueblo, sin embargo hay que tomar en cuenta que el empuje del pueblo nicaragüense sometido al traumatismo de los desastres naturales, terremotos, guerras nos ha hecho estoicos. Estos tres traumas de la transición han sido importantes pues han dado la pauta para que de ahí en adelante se desencadene toda una historia en este país politizado.
Todo ha sido difícil pero si nos ponemos a pensar y puedo quizás hablar de mi área en donde he trabajado, que es la parte del comercio y del mercado, que desde 1991 se empezó con la desregulación del comercio y con la apertura comercial y la inmersión en la economía mundial donde obviamente países que no habían tenido este tipo de incidentes van ya más avanzados. Como ejemplo tenemos a Costa Rica, que le ha podido dedicar tiempo a la educación y la salud. Pongo como ejemplo Costa Rica porque es el país que más se asemeja en la región. Y en eso venimos haciendo el esfuerzo de insertarnos, pero sin lograr los avances alcanzados por otros países.
Nos encontramos que ahí tenés la obligación de empezar a ubicarte conforme a lo que exige la Organización Mundial del Comercio (OMC), exigencias que no hemos podido cumplir en su totalidad pero que sí nos han llevado a dar saltos en la clasificación país-apertura. De un país que estaba clasificado en la cola, hemos llegado ahora arriba de México. Eso no significa que es suficiente, ni que el comercio es la panacea de los problemas de Nicaragua, pero sí es un avance y un mecanismo para que paralelamente se empiecen a implementar todos aquellos mecanismos que no están bajo el sector que nosotros manejamos, el BCN, el Mag-For, en donde debemos tener los ojos puestos.
Creemos que Nicaragua no puede desligarse de su naturaleza netamente agropecuaria, pues tenemos sectores ganaderos y sabemos que están en problemas, a como también es el caso del café, aunque esto no significa que el café esté desterrado o desechado. Este rubro debemos encauzarlo y sabemos que existe la diversificación y que no la hemos llevado a cabo, éste es un trabajo del sector privado junto con el Gobierno.
He hecho algunas exposiciones sobre esto e inclusive hice una propuesta en el plan de política agropecuaria donde el café tiene que ser un cultivo llamado a tener un papel de valor agregado, de posicionamiento de producto privilegiado, por sus características, lo que podría ser mercadeado en el exterior y podría traer muchas divisas y mejores pagos para nuestros cafetaleros.
En este sentido el Mag-For y el Mific tienen que tratar juntos.
LP: Este Gobierno ya casi finaliza su período y entrará una nueva administración. ¿Cuál es su apreciación respecto a las medidas económicas que deben ser priorizadas por el nuevo Gobierno?
AC: Si bien estamos por terminar, el nuevo Gobierno debe tener la responsabilidad y estoy hablando por el área nuestra que se relaciona con decisiones y participación en el exterior. Si Nicaragua suelta en estos cuatro o cinco meses la inserción que hemos venido fortaleciendo a través de 10 años, pudiera encontrarse el otro Gobierno con que tendría que empezar de nuevo a hacer un gran esfuerzo. Es por eso la insistencia en que estos meses no se debe bajar la guardia, tenemos que trabajar con los organismos internacionales como la OMC. En el propio ALCA se están tomando decisiones casi semanales, es por eso que no hay que aflojar en el último momento.
El próximo Gobierno obviamente tiene que asumir y en el caso del Mific mantener lo que se ha logrado, creemos que estamos dejando un buen legado. Cada Gobierno tiene su estilo e imprime su propia dinámica, yo espero que se mejore lo que hemos hecho y aquellos aspectos de limitaciones financieras o económicas sean tomados en cuenta.
LP: ¿Cuáles serán las tareas primordiales del próximo Gobierno?
AC: Bajar los costos de transacción es importante, no solamente para nuestros empresarios nacionales sino también para competir en la promoción de la inversión extranjera. El inversionista extranjero está tomando en cuenta a Nicaragua como una plataforma productiva. Y de bajar estos costos de transacción se facilitaría esa atracción, ya que Nicaragua compite con países de mejores condiciones para atraer estas inversiones, creemos que existen algunos sectores identificados donde se puede empezar a trabajar, como el turismo; obviamente Nicaragua tiene una ventaja comparativa y competitiva en turismo. También tenemos la parte de agroindustria que está virgen, somos productores netos, agrícolas y pecuarios, y tenemos la capacidad de producir, sin embargo subutilizamos nuestro potencial. Pienso que la inversión extranjera puede venir a hacer grandes alianzas con nuestra empresa privada.
LP: Tomando en cuenta a la empresa privada, el actual Gobierno ha pregonado que la empresa privada es la punta de lanza y motor de la economía. ¿Qué tanto se ha cumplido este planteamiento y cómo ha estado el acercamiento entre el Gobierno y la empresa privada?
AC: La empresa privada ha tenido una nueva dimensión y el Mific ha abierto las puertas. Aquí tenemos dos clientes, el empresario privado que se divide en productor, industrial y comerciante; y los consumidores que son los clientes más importantes. La empresa privada en este Gobierno ha tenido que trabajar muy de cerca con nosotros para ir de la mano por el nuevo camino de la integración y de la apertura económica. Hemos tratado de hacer un balance, sobre todo nos hemos enfocado en los productores que requieren una protección debida, pero también hay que hacer un balance con el comercio que son los abastecedores y con estos comerciantes habrá que ver los precios al consumidor y la calidad.
La relación de la empresa privada con este ministerio ha sido muy edificadora y nos reunimos siempre tomando en cuenta las bases del libre comercio, pero con un balance equitativo, hemos llegado a decisiones como ha sido en el caso del pan, arroz, sorgo y los avícolas, siempre tomando en cuenta las restricciones de nuestra propia economía, las necesidades que tienen las industrias para producir.
LP: ¿Respecto a las trabas arancelarias, qué tanto problemas hay al respecto?
AC: Yo creo que las trabas ya han ido disminuyéndose, cada día hay menos obstáculos para importar y solamente puede quedar como una protección a aquellos sectores que están requiriendo ese tipo de mecanismos. Nos interesa velar porque los insumos y los bienes de capital entren sin ningún obstáculo arancelario para hacer una industria moderna y eficiente. Creo que la producción y los procesos de producción es algo para lo que nos debemos sentar a ver, y sobre todo reestablecer y reemplazar el parque industrial, en ese sentido ahí no debieran existir aranceles.
LP: ¿Es el proceso de integración centroamericana un pie de amigo para levantar la economía nicaragüense?
AC: Obviamente, cuando esta integración sea balanceada y equitativa. Los cinco países somos diferentes en nuestra estructura económica y debemos tomar en consideración diferentes acciones para que los cinco tengamos un resultado, ganar, ganar. No podemos decidir una integración basados en la protección de dos o tres compañías, tenemos que ver un arancel externo común hacia una unión aduanera que tome en consideración los rezagos de Nicaragua y los adelantos de Costa Rica o de El Salvador.
LP: ¿Hasta el momento cómo avanza este proceso de integración centroamericana? Pues existen países como Honduras y Costa Rica que han creado conflictos con Nicaragua. ¿Se ve el proceso de integración afectado en este sentido?
AC: Sí se ha visto afectado por decisiones que, políticas o no, cada Gobierno ha tomado en el contexto de la región y que han venido a afectar el proceso integracionista. De carácter personal, como viceministerio, nos toca discutir e ir avanzando. Mi percepción personal es que cuando un miembro de la familia decide irse, como ha sido el caso de Honduras, y otro miembro decide poner un muro u otro toma la decisión de optar una política no acordada o desafiar las reglas del juego, algo tiene que estar mal en el manejo de esa familia.
Por eso mi propuesta ha sido replantear la integración centroamericana y poner sobre la mesa todos aquellos problemas sensitivos que estén afectando a los cinco países. Creo que la comunicación y la sinceridad hacen salir a flote los problemas que en estos momentos se reflejan en la toma equivocada, como hizo Honduras con la firma de un tratado con un país ajeno a la integración. Creemos que el nuevo Gobierno deberá retomar esto y con urgencia, porque Centroamérica por sí sola no podrá enfrentar el fenómeno de la globalización y la integración el ALCA.
Para que Centroamérica pueda obtener mejores resultados en el ALCA se debe presentar en bloque. Solamente que este bloque tiene que ir como los cinco hermanos que somos, buscando cómo compartir los cinco. Y no llegar diciendo que buscamos la integración cuando estamos atentando contra la seguridad y soberanía de la región.
LP: ¿Cómo avanzan los Tratados de Libre Comercio (TLC) que ha concertado Nicaragua?
AC: Estos tratados son parte de la política comercial, pues ésta no es sólo el arancel, los tratados son un complemento. Los TLC los hemos orientados a que sirvan de mecanismo al sector privado para llegar a mercados de una manera preferencial en relación con terceros países. Y al entrar a esos mercados nuestros empresarios tendrán condiciones preferenciales, un margen mayor de ganancias. Otro objetivo es abrir el mercado nacional a la llegada de materias primas e insumos y bienes de capital.
LP: ¿Cómo valora el TLC establecido entre México y Nicaragua?
AC: Es un excelente tratado, creo que en el caso de México es un tratado poco conocido y muy poco utilizado. Sin embargo, sí ha estado dando resultados, principalmente en su capítulo de inversión.
LP: Algunos sectores de la economía hacen comentarios que dicen que hubo cierta premura en la firma del TLC con México. ¿Considera esto cierto?
AC: El TLC con México se viene negociando desde 1991 y no creo que haya sido apresurado, y puedo asegurar que el TLC México-Nicaragua tiene mejor calidad y mejores preferencias, y estas cuotas en la actualidad no las estamos utilizando todas. ¿Cuál es el único problema que yo veo? Quizás es desconocimiento de los empresarios nicaragüenses del mercado mexicano. En este sentido ya se están tomando las medidas junto con México para educar a los empresarios, para que ellos puedan acceder a través de sus socios en México. 
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