Hambre y deudas agobian a Totogalpa
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 | Familias piden alimentos en
Alcaldía, pero
los retiraron
con uso de la
fuerza pública |
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Campesinos continúan demandando alimentos para mitigar el hambre ocasionada por la sequía. LA PRENSA/ARCHIVO. |
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Alina Lorío L. - Corresponsal departamentales@laprensa.com.ni
OCOTAL.- Con la esperanza de encontrar receptividad de la alcaldesa y su Consejo Municipal, unos 200 campesinos, entre ellos mujeres, cargando a sus pequeños hijos, bajaron de sus comunidades hacia el poblado de Totogalpa, departamento de Madriz, para demandar la declaratoria de un Estado de Emergencia que ayude a reducir los efectos de la sequía que se traducen en hambre y deudas.
Diezmadas por el hambre, las familias de Totogalpa decidieron organizarse y en nombre de 400 ciudadanos de seis comunidades recurrieron ante la alcaldesa con un documento que plasma sus principales demandas para que encabece la gestión de alimentos y habilitación de la siembra de postrera.
Desafortunadamente la jefe de la Comuna no se encontraba en el municipio, por lo que sus funcionarios recurrieron a la fuerza pública para retirar a los demandantes hasta la acera de la Municipalidad.
PLIEGO DE PETICIONES
Una Comisión conformada por representantes de cada una de las comunidades afectadas entregó al vicealcalde un pliego de peticiones que contempla entre otras cosas: Declarar el Estado de Emergencia, interceder ante al Cooperativa de Ahorro y Crédito La Libertad para que reestructure los créditos que otorgó para la improductiva siembra de primera de granos básicos y gestione ante los ONG y el Gobierno Central ayuda para solventar la crisis.
Por su parte, el señor Vicente González, vicealcalde de Totogalpa, restó importancia a los planteamientos y se limitó a decir que los demandantes deberán esperar la sesión ordinaria del Consejo Municipal prevista para el 28 de agosto y que mientras tanto no podía hacer promesa alguna ni declaración pública al respecto.
Apostados en la acera, frente a la Alcaldía municipal, muchos de ellos coincidieron en que el hambre y las deudas no esperaban un minuto más, que el dolor es inmenso porque siempre han vivido de lo que producen, incluso en los años 80 “llenábamos los turules (silos) que se encuentran en las afueras del pueblo y ahora nos vemos obligados a extender la mano como mendigo”, sostuvo el campesino Sabino López Mejía, residente en la comunidad de Cayantú.
YA NI ENCIENDEN EL FOGON
Porfirio López Jiménez, también de la comunidad de Cayantú, indicó que a estas alturas el hambre es un estrago que llega ya a la etapa de agonía en casi todo el municipio de Totogalpa, donde el menú diario son los pocos mangos que quedan de la presente cosecha y en otros casos sólo agua, pues en la mayoría de los hogares tienen días de no encender el fogón.
Bernardo Carazo, habitante de la comunidad de Cuje, hizo un llamado al Gobierno Municipal y a las ONG a que gestionen la continuidad del bono escolar y alimentación para los niños de las escuelas de primaria que según el proyecto original debería entregarse cada dos meses, pero a la fecha han pasado cuatro meses que el FISE no hace su entrega y tanto la deserción escolar como la desnutrición han llegado a índices alarmantes.
Después de 8 horas de protesta frente a la Alcaldía de Totogalpa, con el hambre que apretaba sus estómagos, los campesinos de las comunidades de Cuje, Cayantú, Verapaz, Terrero Grande, Sabana Grande y Santo Domingo no sabían qué hacer, pero estaban convencidos de continuar elevando su voz para que alguien escuche sus plegarias y lograr superar la crisis que les agobia. 
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