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MARTES 21 DE AGOSTO DEL 2001 / EDICION No. 22467 / ACTUALIZADA 11:20 pm

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Una nueva visión de gobierno

Francisco Fiallos

Los programas de gobierno son elementos importantes para definir las labores que el Estado desarrolla en cada período constitucional. Pero más importante aún es visualizar el modelo de funcionamiento estatal para implementar los programas de acuerdo con una visión fundamentada en ciertas metas y valores que deben ser promovidos y defendidos por la sociedad en su conjunto.

Existen tres pilares sobre los que debe descansar un modelo práctico, funcional, moderno del gobierno: la descentralización de responsabilidades y beneficios, la participación activa de los beneficiarios de los programas y sobre todo y ante todo la educación en valores y tecnología. En otras palabras es necesario ejercer el poder público con mentalidad empresarial, caracterizada por la delegación del poder — geográfica y sectorialmente— la previsión y no la reacción tardía ante circunstancias que se pueden y se deberían esperar por un gobierno responsable y eficiente, y la evaluación periódica de resultados.

Para ello es necesario definir qué labores son las que el gobierno central desempeña más eficientemente, y cuáles las que los gobiernos municipales pueden desarrollar mejor; pero ésta es una labor que no puede ser dictada por las estructuras superiores del Estado ni por los partidos políticos solamente, sino que debe ser fruto de una acción concertada entre la empresa privada, las asociaciones profesionales, campesinas y de trabajadores de la ciudad, y los gobiernos municipales, dentro de un marco conceptual orientado hacia el control de calidad en los servicios.

Es importante tener en cuenta que no es obligación del gobierno prestar toda clase de servicios, sino velar para que se provean de una manera eficaz y productiva por las diferentes instituciones de la sociedad civil, y en esto los gobiernos municipales —que están más cerca de la problemática de sus comunidades— deben de jugar un papel protagónico importante, por lo que es necesario que sean parte de una estrategia global que implique el establecimiento de incentivos fiscales y de inversión, encaminados a desarrollar un sistema de sana competencia entre los gobiernos municipales y regionales.

Algunos ejemplos que pueden servir de guía para favorecer financiera y políticamente a los gobiernos departamentales y municipales son, valorar la manera cómo trabajan éstos con la Policía y con las organizaciones comunales especialmente de la juventud, en los barrios donde se presentan problemas de pandillerismo y delincuencia; cómo promueven la participación de los padres y madres de familia en las escuelas públicas; y cómo se promueven consejos regionales entre varios departamentos y municipios para planificar y resolver conjuntamente aspectos relacionados con el transporte, la salud y la educación técnica en el campo y en la ciudad. Este es el verdadero sentido de la democracia participativa en términos prácticos, y desprendida de la demagogia politiquera que expresa palabras vacías, sin contenido específico y obtenible.

Un modelo nuevo de gobierno debe de funcionar en un punto medio entre el mercado y la burocracia pública, y caracterizarse por una permanente actitud de transformación, y de modificación constante y flexible de las políticas de inversión pública.

* El autor es jurista, economista y politólogo. Es presidente del Movimiento de Acción Republicana (MAR).  
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