Asilo en la Cancillería
“El señor (Silvio Antonio) Guillou es ciudadano nicaragüense, o sea que no entiendo por qué puede estar pidiendo asilo político en su propio país. El asilo político se pide en un país extraño, cuando uno quiere refugiarse en otro país, o sea que no tiene cabida un asilo”, explicó el Canciller (Aguirre Sacasa, ante la solicitud de asilo, en la Cancillería, del referido nicaragüense).
¿Por qué no? Quizás el equivocado es el canciller y el que está en lo correcto es el ciudadano Guillou, en un país kafkaiano como el nuestro, que vive un eterno teatro de lo absurdo. Tal vez Guillou es la pauta para crear una figura jurídica nueva, o tal vez aunque sea imaginaria, el asilo de los ciudadanos en su propio país, que tanto lo necesitamos.
Así, en vez de irnos a otro país, a Costa Rica o a Miami, ya sea buscando asilo por hambre o por temor a la persecución política, nos quedamos en la misma Nicaragua, mentalmente saliendo de la realidad del círculo infernal del Dante en la Divina Comedia nacional, y sin irnos a otro lado, pasamos a otro círculo, tal vez en la Cancillería bajo la protección del canciller Aguirre.
Esta vez un círculo celestial donde hay abundancia de bienestar y protección personal, y donde viviríamos felices para el resto de la vida, sin abandonar la tierra que nos vio nacer.
Julio Ignacio Cardoze jicardoze@aol.com1

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