Alexis tri-campeón
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 | Hace 20 años en Londres; una vez más, Nicaragua se paralizó;
fue considerado mejor libra
por libra |
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Edgard Tijeino M. edgard.tijerino@laprensa.com.ni
Después de verlo derrotar al escocés Jim Watt aquel 20 de junio de 1981, pensé y lo escribí: los tiempos futuros embalsamarán su grandeza... Su superioridad fue tal, que los 10 puntos de ventaja otorgados por el norteamericano Dick Young, parecían corresponder a un diagnóstico preciso... La actuación del Flaco en ruta hacia la conquista de un tercer cinturón, el de las 135 libras, no fue epopéyica ni apocalíptica, pero sí lo suficientemente rotunda.
Su izquierda funcionó con tal maestría que, en cierto instante, dio la impresión de ser al mismo tiempo la batuta de la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, la espada de Scaramouche y la pistola de Doc Holliday. Y sobre esa izquierda, fulgurante, potente y precisa, Alexis Argüello edificó su tercera corona.
El país entero volvió a paralizarse atrapado por la expectación que siempre fabricó Alexis, una vez que se aseguró la transmisión por TV casi contra reloj.
A la hora de los mameyes, el escocés Jim Watt resultó un fraude. Se dijo de él que era agresivo, insistente con su derecha, recio en el contragolpe y dueño de un corazón guerrero... Se esperaba por lo tanto, una pelea tórrida, pero esa posibilidad estuvo distante... Fue un combate frío por culpa del boxeo inexpresivo de Watt. En ningún momento se mostró como un Campeón dispuesto a tomar todo tipo de riesgos defendiendo su cinturón.
Con esa seriedad, solidez y determinación que siempre lo ha caracterizado, Argüello ejerció en todo instante una intensa presión proponiendo un agitado y violento ritmo... El nica, como retador, subió al ring para convertir en realidad el sueño de ingresar al círculo de los Tricampeones, en el que destaca Henry Armstrong... Lamentablemente, Watt no contribuyó para inyectarle emoción a la batalla, y ésta, en ciertos momentos, resultó unilateral.
La única virtud que mostró Watt en Wembley fue su capacidad asimilativa. Escapó al nocáut porque “se tragó” los mejores disparos de Argüello con una imperturbabilidad conmovedora, excepto, la combinación de golpes que iluminó el ring en el séptimo asalto y que lo sentó de espaldas a las cuerdas.
Ser campeón obliga a sacar de las alforjas una cuota extra de coraje, ímpetu y cerebro... Defender un título obliga a pelear con el corazón en los dientes y no dar ni pedir cuartel.
Pero entre Watt, y digamos, un Olivares o un Escalera, hay marcadas diferencias. Éstos dos últimos tienen alma de boxeadores, Watt en cambio no quiso complicarse la vida. Podemos decir que subió al ring “manos arriba”.
En los primeros rounds, se justificaba la actitud expectante, pues se creyó que Watt estaba estudiando al rival y el terreno que estaba pisando. Pero no, el escocés se refugió tímidamente en la media distancia como un recurso para sobrevivir... Nunca se atrevió a achicar los espacios, ensayar contragolpes, proponer una pelea brava... Y es que uno espera que un campeón “soque”, “se rife”, “se agigante”, “muera con las botas puestas”... pero Watt vio muy grande al pinolero.
“Permítanme un punto de apoyo y moveré el mundo”, dijo Arquímedes. “Entréguenme un peleador que maneje la mano izquierda como Alexis Argüello y lo convertiré en Campeón Mundial”, podría decir cualquier entrenador... Esa zurda lacerante de Alexis Argüello, que el capacitado entrenador panameño Ramón Dossman pulió adecuadamente fue el arma mortífera que utilizó para meter en una “congeladora” la “agresividad” de Jim Watt y capturar su tercera corona mundial... Dos meses después de esa pelea, The Ring y KO, dos revistas norteamericanas, lo consideraron el mejor púgil del planeta libra por libra.
Ocurrió hace 20 años y las imágenes que nos llegaron por TV, permanecen con la claridad necesaria para estar disfrutando reiteradamente ese gran momento.
PRYOR LO FRENO
Peleó en octubre y noviembre, Alexis hizo dos grandiosas demostraciones en las que derrotó a Mancini en 14 asaltos y a Roberto Elizondo en 7.
En el 82 liquidó a James Busceme, Andy Ganigan y Kevin Rooney, antes de rebotar dramáticamente contra Aaron Pryor.
La primera corona de Alexis, Peso Pluma, la obtuvo derrotando a Rubén Olivares en noviembre de 1974 en el Forum... La segunda, Ligero Junior, superando en sangriento combate a Alfredo Escalera en Bayamón, Puerto Rico, en enero de 1978. 
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