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SáBADO 18 DE AGOSTO DEL 2001 / EDICION No. 22464 / ACTUALIZADA 12:00 am

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Documentos para la historia
EE.UU. documentó historial de abusos

Foto  
.Refugiados en Honduras, que huyeron de la guerra, llegaron a sumar alrededor de 36,000 mískitos, sumos y ramas

Reproducción de la portada del documento acusatorio elaborado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

 

Con el aporte en la
traducción de Ivet Cruz
ivet.cruz@laprensa.com.ni

En un amplio documento, titulado “Desposeídos: Los indios mískitos en Nicaragua sandinista”, el Departamento de Estado de los Estados Unidos denunció cronológicamente los abusos cometidos contra esa etnia de la Costa Atlántica nicaragüense.

El texto, de catorce páginas y elaborado por la Oficina de Diplomacia Pública, que estuvo a cargo de Otto Reich a inicios de los años ochenta, contiene a su vez testimonios de las víctimas, fotografías de la época y referencias históricas. Con el apoyo de Ivet Cruz, traductora, publicamos esta síntesis.

El 30 de septiembre de 1979, las tropas sandinistas aprehendieron a 30 activistas mískitos jóvenes en la ciudad costera de Puerto Cabezas y los acusaron de actividades en contra del gobierno. Al mismo tiempo, en el pueblo fronterizo de Saklin, los sandinistas ejecutaron a Lester Athas, un respetado líder comunitario y un abierto defensor y promotor de los derechos indígenas.

Mientras tanto, el Ejército Sandinista en La Mosquitia llegó a unos 7,000 efectivos, mientras que los asesores, doctores y profesores cubanos, se encargaron de las obligaciones de profesionales locales y de los educadores indios.

En febrero de 1981, Misurasata intentó limar las diferencias sobre los derechos a la tierra y los programas de alfabetismo, pero los sandinistas decidieron no tener tratos con la organización. El 19 de febrero, los líderes claves de Misurasata fueron arrestados en Managua después que los invitaron a una reunión en la oficina de (Jaime) Wheelock. Steadman Fagoth y Brooklin Rivera estaban entre ellos.

Luego de estar en prisión en Managua, Fagoth fue liberado después de prometer volver a La Mosquitia, calmar a su pueblo, y aceptar una beca para estudiar en un país del Bloque de la Unión Soviética. Fagoth volvió a la Costa Atlántica, pero pronto se escapó a Honduras.

Mientras tanto, Rivera fue amenazado de muerte y obligado entonces a huir a Honduras, en agosto de 1981. El mismo mes, los sandinistas declararon ilegal al grupo Misurasata.

El 22 de diciembre, soldados del gobierno capturaron a 80 mískitos en un poblado en la frontera norte de Leimus, en una acción que más tarde fue condenada por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH). Aunque el número varía, unos 35 jóvenes fueron ejecutados y colocados en una tumba masiva.

REUBICACION MASIVA

Al día siguiente, según un testigo mískito, las comunidades aledañas de Asang y San Carlos fueron bombardeadas por helicópteros del gobierno y artillería liviana.

Los sandinistas evacuaron las áreas de la frontera noreste, alegando “peligros de seguridad”. En enero de 1982, entre 10,000 y 12,000 indios de la Costa Este fueron sacados de sus casas cerca del Río Coco y trasladados a campos de reubicación sobrepoblados al oeste de Puerto Cabezas y al norte de Jinotega y Matagalpa. El complejo más importante, cerca de Puerto Cabezas fue nombrado Tasba Pri, que irónicamente significa “Tierra Libre”.

Aquéllos que se resistieron fueron tildados de “contrarrevolucionarios” y asesinados. En la víspera de su partida, sus propiedades fueron confiscadas; sus casas devastadas, y su ganado fue tomado para disuadirlos de querer regresar.

El Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de 1984, sobre la reubicación y el maltrato de los indios mískitos, hizo el siguiente comentario:

“En el período comprendido entre el primero de enero y el veinte de febrero de 1982, se produjo la reubicación de aproximadamente 8,500 personas. Casi la mitad de la población de la región del Río Coco huyó a Honduras, pues temían que sus vidas estuvieran en peligro...”

Para los mískitos, 1982 fue un año particularmente malo. La misma investigación del Ministerio del Interior de Nicaragua mostró que “...el gobierno fue el responsable de la encarcelación de unos 400 mískitos y de la ejecución de otros 250 por ser considerados contrarrevolucionarios sospechosos”.

En diciembre, varios gobiernos y organizaciones internacionales, incluyendo la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, cuestionaron de forma incesante al gobierno de Nicaragua por la suerte de cientos de indios desaparecidos.

CAMBIO DE ESTRATEGIA

En noviembre de 1984, los sandinistas cambiaron de estrategia al admitir “errores pasados”, y organizaron un grupo de trabajo en la Costa Atlántica para recomendar soluciones al problema de la enajenación entre los mískitos.

Al mes siguiente, con la reconciliación en el aire, la organización de Misurasata, de Brooklyn Rivera, presentó una propuesta compuesta por cinco partes al gobierno de Nicaragua, durante las negociaciones de paz en Bogotá, Colombia.

Estas conversaciones continuaron del 20 al 22 de abril de 1985 en la ciudad de México. Luego, se reunieron del 25 al 26 de mayo en Bogotá. Las discusiones se rompieron durante el encuentro de mayo, cuando el delegado del FSLN, comandante Luis Carrión Cruz, rechazó aceptar la desmilitarización de la Costa Atlántica o la presencia de un observador de la Comisión de los Derechos Humanos de la OEA en la comisión tripartita.

Entre junio y octubre de 1985, cientos de mískitos abandonaron el campo de reubicación de Tasba Pri, acción que la Radio Sandino describió como “prisioneros liberados”, pero los mískitos que estaban ubicados en los campos fuera de Jinotega y Matagalpa, en el centro de Nicaragua, no fueron liberados.

En marzo de 1986 se perpetraron nuevos ataques por parte del gobierno sandinista contra los indios mískitos, provocando entre el 25 de marzo y el 16 de abril, que unos 7,500 indígenas cruzaran la frontera entre Nicaragua y Honduras, en un éxodo que duró casi 30 días. Finalmente fueron ubicados en los centros de refugiados del ACNUR en Honduras.

En Honduras se estima que los refugiados indígenas nicaragüenses llegaron a sumar 36,000 personas. Esa cantidad representa casi un tercio de los 110,000 mískitos, sumos y ramas, que vivían en ese entonces en Nicaragua.  
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