Zona de strikes
La actitud ha mejorado
Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
La Selección Nacional de Béisbol da siempre mucho de qué hablar. Tanto por sus resultados como por su aspecto.
Y aunque en los últimos torneos de envergadura mundial no hemos avanzado más allá del cuarto puesto, porque objetivamente no tenemos con qué hacerlo, hay algo que se le debe reconocer a la tropa pinolera, y es que no le tiembla el pulso frente a ningún rival.
Incluso ante Cuba, equipo que más allá del tropiezo sufrido en Sydney ante EE.UU., mantiene la distancia respecto a la mayoría de clubes que asisten a eventos de alto nivel. Ahora se les pelea y se les mete en dificultades. Y mejor aún, se les juega sin complejos.
En los años ochenta, época en la que Cuba contribuyó mucho con el país, sobre todo en el aspecto del deporte, los antillanos venían y reventaban a la Preselección. Y para el juego en el torneo oficial, se les ponía a un lanzador discreto. Ya sabíamos lo que pasaría.
Sin embargo, en los noventa ha habido un cambio de actitud, de mentalidad. No se les juega con el objetivo de evitar una paliza, sino de arrebatarles el juego. Al final, Cuba se ha impuesto, pero ha quedado el testimonio de una batalla férrea de los muchachos.
Una de las mejores demostraciones ocurrió en 1995, cuando después de imponerse 3-0 en partido de fogueo en Sao Paulo, los nicas situaron al poderoso escuadrón contra las tablas en Edmonton, con motivo del Premundial. Fue algo impresionante. Temblaron.
“Oye, ¿de dónde salieron estos tipos?”, preguntaban sin ocultar su asombro amigos como Eddy Martin y Héctor Rodríguez, de la TV cubana, en referencia a Norman Cardoze y Danilo Sotelo, quienes sacudieron a Rolando Arrojo y compañía aquella noche.
Antes se les había ganado en Barcelona en 1991, pero el juego fue severamente cuestionado. Y en el Mundial de 1994, también se les hizo resistencia con Orlando Cuevas y jonrón de Bayardo Dávila ante Oswaldo Fernández. Al final, volvimos a perder.
Ganarle a Cuba nunca ha sido fácil. Ni siquiera en esta época, en la que algunos reveses los ha obligado a revisarse y replantear sus métodos. Sin embargo, el cambio de actitud de la tropa de Nicaragua es claramente perceptible. Ahora nos ganan hasta que nos ganan. 
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