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LUNES 30 DE ABRIL DEL 2001 / EDICION No. 22354 / ACTUALIZADA 12:00 am

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Respete, señor Arteaga

.Cuando el Encargado de Negocios de Cuba en Nicaragua, señor Damián Arteaga, llama “serviles” a los países que votan para instar a Cuba a que respete los derechos humanos de sus ciudadanos, está insultando a Nicaragua. Es la “diplomacia” cubana en acción

Jorge Salaverry
jorgesal@cablenet.com.ni

Cuba vive bajo un régimen comunista desde hace cuatro décadas. ¿Es esto una noticia? Por supuesto que no. Todos lo sabemos. Lo que no sabíamos es que ese régimen, presidido por el dictador Fidel Castro Ruz, ha convertido a ese país caribeño en un “paraíso”. Al menos eso es lo que pretende hacernos creer el Encargado de Negocios de Cuba en Nicaragua, señor Damián Arteaga Hernández, en un artículo publicado el 24 de abril en El Nuevo Diario.

El escrito de Arteaga obedece a órdenes que el septuagenario dictador dio el 19 de este mes de atacar a los países que el día anterior apoyaron en Ginebra, Suiza, una resolución de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en la que se condena al gobierno cubano por su falta de respeto a los derechos humanos. Esta es la onceava vez que Cuba ha sido condenada por la misma razón, y si bien es cierto que por motivos de rotación en la composición de la Comisión no le tocó este año votar a Nicaragua, nuestro país sí lo ha hecho en ocasiones anteriores y ha emitido -correctamente- votos condenatorios.

De ahí que cuando el señor Arteaga en su artículo llama “serviles” a los países que votan para instar a Cuba a que respete los derechos humanos de sus ciudadanos, está insultando a Nicaragua. Es la “diplomacia” cubana en acción. Igualmente Castro ofendió a la Argentina llamándola “lamebotas yanki”, y como para no quedarse atrás, su Ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, hizo otro tanto con Costa Rica, llamándola “colonia yanki”. Costa Rica respondió apropiadamente retirando a su Cónsul General en La Habana, y cancelándole el exequátur al Cónsul cubano en San José.

Castro está ardido, muy ardido. En primer lugar, por la condena en Ginebra, y en segundo lugar, por no haber sido invitado a la Cumbre de Jefes de Estado celebrada el fin de semana antepasado en Quebec, Canadá. Un golpe al hipersensible ego del senil dictador es doloroso. Pero ¿dos seguidos? Parece que es demasiado.

Según el Encargado de Negocios de Cuba en Nicaragua, en su país hay un “absoluto respeto a los derechos humanos”, y para demostrar que esos derechos son violados en cualquier otra parte del mundo, menos en Cuba, dice que no hay que “ir muy lejos”, y señala cómo la inauguración de la Cumbre de las Américas en Quebec tuvo que empezar con hora y media de retraso por “la brutal represión de la policía” contra los manifestantes “que protestaban por la violación que se pretende cometer allí contra los derechos políticos y económicos de los pueblos latinoamericanos...” bla, bla, bla... ¿Recuerda usted apreciado lector a los pacíficos, tiernos y dulces manifestantes de Seattle y Quebec que con sus acciones angelicales casi destruyen ambas ciudades?

Pero bueno, ¿qué puede esperarse de los voceros de un régimen dictatorial y opresivo como el cubano? Lo preocupante del caso es que es posible -pero no seguro, porque en última instancia eso dependerá de nosotros- que dentro de unos pocos meses tengamos en Nicaragua un gobierno parecido al cubano. Es lo que sucedería en caso de ganar el Frente Sandinista. Y para quienes no recuerden o no quieran recordar el pasado, los invito a leer la carta dirigida recientemente por el señor Daniel Ortega, candidato del Frente Sandinista a su “Querido Fidel”, y que fue publicada en el Diario LA PRENSA el 21 de abril. En ella, Ortega reitera su postura antiimperialista y se deshace en alabanzas a Castro y a su régimen, y condena a los países que tratan de “difamar a Cuba en Organismos Internacionales...” en clara referencia a la condena de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

Cuba es un país comunista, y por lo tanto, para Ortega, Arteaga, y Castro, debe ser un paraíso. ¡Qué chiste tan de mal gusto! Conviene tener presente la respuesta que le dio Alexander Yakolev, principal teórico de la perestroika y verdadero poder intelectual tras Mijail Gorbachov, a Carlos Alberto Montaner cuando éste le pidió que le dijera por qué creía él que había fracasado el comunismo. La respuesta de Yakolev fue lapidaria: “El comunismo no se adapta a la naturaleza humana”. Así es. El comunismo es inhumano porque es contrario a la libertad. Se me vienen a la mente los centenares de cubanos que buscando la libertad han sido devorados por los tiburones del Estrecho de la Florida. Y recuerdo en especial a una de esas víctimas: la pobre madre de Elián González. Paraíso... ¡bah!

* El autor es miembro del Consejo Editorial

de LA PRENSA y catedrático de la Universidad Thomas More.  
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