Conveniencias de una segunda vuelta
Flavio Rivera Montealegre*
Mucho se especula sobre quién será el candidato ganador en las próximas elecciones de noviembre. Pero nadie considera si el pueblo en general será el que gane o pierda, sin importar quién sea el candidato elegido para próximo presidente que resuelva el gran problema que nos acosa a todos por igual: la corrupción.
Tal pareciera que vamos a participar en una piñata o en una rifa, y se hacen los cálculos de probabilidades. Pero el pueblo sigue esperando que las promesas de los ganadores se hagan una realidad.
Como es de costumbre, a esas promesas siempre se las lleva el viento.
Pero si el pueblo se organiza en todos sus sectores: empresarios y sindicatos. Es posible que salgamos ganando algo en esas elecciones.
Todo es posible. El objetivo: extirpar de raíces la corrupción. Y por supuesto a los corruptos también. Y la única manera de hacerlo es obligando al PLC a una segunda ronda. Votando por Noel Vidaurre Argüello, obligamos al PLC, no necesariamente al Ing. Enrique Bolaños Geyer, a que vayan a una segunda vuelta.
En esa segunda vuelta, obligatoriamente, para derrotar al frentísmo, el PLC tendrá que ceder a las exigencias del Partido Conservador. Este momento será crucial en las decisiones que determinen la nueva generación del PC, para reivindicar el prestigio perdido desde hace muchos años, desde la época dorada de los treinta años y sobre todo recuperar la dignidad de Nicaragua, perdida en la administración del Dr. Arnoldo Alemán.
A partir de ese momento, ya no será el PLC el que tenga en sus manos las decisiones, sino, el Ing. Enrique Bolaños Geyer y sus aliados. Entonces sabremos de qué calidad de fibras están hechos estos señores, los elegidos por un pueblo que clama justicia, muere de hambre y desesperanza, un pueblo que prácticamente ha sido llevado a las puertas de la esclavitud, a las circunstancias de la Edad Media. Nicaragua tendrá que hablar y decidir en noviembre, cuando los políticos se sienten en la silla de los acusados, pues en estas elecciones no hay sillas para candidatos, si no para acusados de promover la corrupción, el hambre y la muerte.
O por el contrario, votando por el FSLN, quienes tienen una deuda pendiente con los obreros y campesinos, con el sector privado y con la dignidad de Nicaragua, una deuda pendiente con sus propios compañeros que ofrendaron sus vidas para construir una Nicaragua verdaderamente libre, sobre todo, libre de corruptos, que al fin y al cabo son los que nos han hundido en la miseria y en la muerte. Los corruptos de ayer, de hoy y de siempre. Tienen una deuda con el Gral. Augusto C. Sandino.
La empresa privada tendrá una gran oportunidad para desembarazarse de muchos dolores de cabeza, la corrupción y los corruptos es un par de ellos, si es así que lo desean. De lo contrario, que continúe la fiesta, pues será un buen negocio vender cápsulas para madurar frijoles.
A mis conciudadanos solamente me resta recordarles las palabras lapidarias del héroe cubano, José Martí: “Estos son los bueyes que tenemos y con ellos debemos de arar”.
* Arquitecto, miembro No.898 de ANIA. 
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