Supuesta raptora afirma que le regalaron a niña
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Elizabeth López Olivares al momento de dar su declaración ante la jueza Ivett Pineda. LA PRENSA/J. OPORTA. |
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Mariela Ocón Rodríguez mariela.ocon@laprena.com.ni
Elizabeth del Socorro López Olivares, de 34 años de edad, aseguró ante Ivett Pineda, Titular del Juzgado Cuarto Local del Crimen de Managua, que ella jamás robó a la niña Mariela Castillo Rivera de tres meses de nacida, sino que se la regaló Luz Marina Balladares, quien el miércoles 18 de abril había llegado al Hospital Fernando “Vélez Paiz” en búsqueda de atención médica para la menor.
Durante su declaración, López Olivares expresó que Balladares le regaló a la niña, argumentando que los padres eran “irresponsables e inhalantes de pegamento, por lo que no podían cuidarla”.
“Ella me dijo que no era familiar de la niña, sino que había llegado a pasar consulta y que entregaría a la menor en Trabajo Social, porque la pequeña no podía continuar con sus padres. Entonces yo le dije que no la entregara porque era una tiernita”, afirmó.
TUVO UN MAL PARTO
Elizabeth, quien se encuentra detenida en la División Tres de la Policía, agregó que conversaban sentadas en una banca del hospital y que explicó a Balladares que había perdido un hijo durante un mal parto que había tenido, por tanto “yo podía entregarle todo el amor de madre a la niña”, explicó.
“Ella me dijo: no hay problema que te la llevés. Si querés llevátela”, declaró López Olivares.
Agregó que una vez que Balladares le entregó a la niña, la llevó a pasar consulta al Hospital “La Mascota”, donde estuvo dos días hospitalizada en la Sala de Neonatos, porque presuntamente padecía de neumonía crónica y que la registró con el nombre de Elizabeth López.
Aseguró que preocupada cuando trascendió la información de que una mujer se había robado a una menor en el Vélez Paiz, decidió entregarla y que por esa razón la dejó en una calle, cerca del Hospital Alemán y que hasta vio cuando una mujer levantó a la niña. “Fue entonces que me devolví a la parada de buses y me fui caminando a mi casa”.
López Olivares agregó que de lo sucedido informó también a su cuñada Vanesa Moraga, que trabaja como agente de la Policía.
“Hasta que estaba en mi casa me di cuenta que había dejado mi cédula en el bolso y mis papeles de identificación, por lo que decidí entregarme”, finalizó López Olivares. 
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