Campo & Agro
Continúa dilema de productos no orgánicos
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 | La soya y el maíz son los productos líderes en lo que a transgénicos se refiere |
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Las investigaciones en Nicaragua, de qué tan viable
podría ser la utilización de transgénicos en la agricultura,
aún siguen. |
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Tomado de Internet
Los transgénicos no son más que frutos manipulados genéticamente; plantas a las que se les han agregado genes ajenos (como los que confieren la resistencia a plagas o a sequías y nuevos nutrientes), o que se les han retirado sustancias tóxicas o que ocasionan alergias.
Para muchos de sus defensores es la solución más viable para erradicar el hambre mundial, para otros es una de las peores cosas que puede alterar el medio ambiente. Desde que el ser humano inició la agricultura siempre se ha empeñado en cruzar y seleccionar las mejores plantas pero ahora esto se está haciendo manipulando los genes.
Ya en la actualidad no se necesita de mucho, basta manejar el ácido desoxirribonucleico, la esencia de la vida, para modificar la humanidad. En los Estados Unidos se vendió a la población el primer cultivo genéticamente modificado, éste fue un tomate con un gen de un pez para retardar su proceso de marchitamiento en el año 1994.
Los fabricantes y defensores de estos productos justifican que los cultivos son socialmente beneficiosos y que no son dañinos, sin embargo, de acuerdo a expertos, la realidad es que se ha comenzado a acumular pruebas de daños a la salud de personas y animales, así como pérdida de biodiversidad y contaminación genética de plantas locales, también se teme que los productos genéticamente modificados estén relacionados con contaminación de aguas y de suelos.
Por ahora, son la soja y el maíz los líderes; ellos, a su vez, constituyen el punto de partida para la confección de harinas, aceites y otros insumos de la industria.
A nivel internacional ha creado polémica, para algunos países es una realidad no muy lejana, otros previendo cualquier problema optaron por oponerse a cualquier venta o manejo de alimentos manipulados genéticamente, como Venezuela, El Salvador, EE.UU., Paraguay, entre otros. Muy por el contrario, China ya ha realizado y continúa cultivando diversos alimentos modificado sus genes; el mercado de estos alimentos en algunos casos ya es abierto y se cree que sin ningún control. Algunas empresas como la transnacional cadena de hamburguesas, McDonalds, han aclarado que no utilizarán en sus productos alimentos transgénicos. 
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