Al alcalde de Managua
Con entusiasmo y no menos optimista, silenciosamente celebré su elección como nuevo alcalde de la ciudad capital, atrevidamente pensé en ese momento, y lo hago ahora a viva voz, que una vez que usted tomara las riendas de la Alcaldía de Managua, esta ciudad avanzaría a pasos agigantados hacia un progreso desmedido.
Llegué a esta conclusión optimista, no por ser partidario sandinista, pues a distancia me he mantenido del caos ideológico y de principios, que desde vieja data vive ya este partido, tampoco, aunque influyendo en menor medida, por las promesas demagógicas de todo candidato (para lo que sea), que hoy día abundan en este país. Tampoco en los antecedentes, justo es reconocerlo, que usted tuvo en el impulso de obras, cuando fue ministro de Turismo.
No señor alcalde mis reflexiones se basaron ilusamente, en que en este su primer año, por ser un año electoral con el norte hacia las elecciones generales pues como una estrategia para alcanzar el poder presidencial y atendiendo a la influencia que en su persona, de alguna manera tienen los factores antes apuntados, pues de más está decirlo, en estos primeros meses Managua sería vista en la construcción de distintas obras de progreso, como decimos en buen nicaragüense, echarían la casa por la ventana.
¿Qué ha pasado?, eso lo responderá usted mejor que nadie, pero nosotros, como espectadores, llegamos y sacamos nuestras conclusiones. Al menos continúe las obras inconclusas que dejó la administración anterior, ejemplo: la calle que une el reparto Schick con Las Colinas, sólo fue encunetada, hace falta ser pavimentada. Señalamientos que hacerle sobran, basta con hacerle ver el fenómeno con que es vista su administración.
En el desarrollo de obras, quien sea que las haga, más allá de cualquier cuestionamiento que pueda hacerse quienes ganan somos nosotros los pobladores, los que en definitiva decidimos a quien elegir, y en eso hasta ahora, tienen mejores calificaciones la administración edilicia anterior.
Lic. Juan Bosco Navarro Cajina
Jardines de Veracruz
Casa No. S-42. 
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