Muerto llega a su propia vela
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César Augusto Aguilera Valdivia. |
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Mario J. Saavedra C. nacionales@laprensa.com.ni
Tremendo susto se llevaron el martes 3 de abril los familiares de César Augusto Aguilera Valdivia, de 56 años, al verlo de pie en la puerta de su casa, donde lo velaban en un ataúd situado al centro de la sala.
Sus familiares velaban un cadáver que apareció la mañana del miércoles 28 de marzo, después que un camión lo arrolló y lo dejó casi triturado junto a la carretera norte.
El capitán Martín Hernández dijo que la noche del lunes 2 de abril Pedro Pablo Aguilera Martínez, hijo del supuesto muerto, llegó a denunciar que su padre había desaparecido desde las 8:30 de la mañana del jueves anterior.
La Policía le informó que en el Instituto de Medicina Legal había un cadáver desconocido que hallaron en la carretera y creyendo que era el de su padre, llegó con la familia a retirarlo.
Sin embargo, desconocían que César Augusto había conseguido un trabajo en una finca en las afueras de Tipitapa y por eso no había regresado a su casa. Luego, un amigo se lo encontró y sorprendido le preguntó “¿Sos de ésta o de la otra?”, relatándole que su familia lo consideraba muerto.
A las 11:50 de la mañana de este martes, los Aguilera ya habían recibido el certificado de defunción de César Augusto y habían comprado el ataúd para sepultarlo, pero mientras lo velaban en el barrio Loma Verde de Tipitapa el “muerto” apareció.
El cadáver fue devuelto a Medicina Legal, donde seguirá esperando por sus deudos, mientras la familia Aguilera se ríe de la broma macabra que vivió. 
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