Pena máxima contra asesino de universitaria
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 | Premeditación y saña para asesinar a su ex compañera, hizo que jueza no considerara ningún atenuante |
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Elías Aarón Alemán M. |
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Janelys Carrillo Barrios janelys.carrillo@laprensa.com.ni
La premeditación con que Elías Aarón Alemán Mendoza actuó para asesinar atrozmente a Claudia María Álvarez Martínez y engañar a las autoridades, constituyen la parte medular de la sentencia que impuso 30 años de cárcel para el asesino.
La Jueza Quinto de Distrito del Crimen de Managua, Angelita Dávila, refiere en el escrito que los agravantes son tantos que no podía tomar en cuenta ninguna circunstancia atenuante a favor de Alemán, tales como su falta de antecedentes.
Para la judicial, la premeditación de que Alemán hizo gala se evidenció desde que el 18 de noviembre del año pasado contrató a Jairo Espinosa para que le hiciera un viaje a Managua.
Asimismo, por el hecho de haberle transmitido confianza a la joven para que no temiera llevándola a un motel, y abandonando luego su cadáver en un predio vacío, no sin antes quitarle la ropa para simular que había sido víctima circunstancial de una violación y que la Policía no descubriera sus huellas digitales.
Dávila hizo hincapié en que las estocadas propinadas a la víctima fueron descargadas en lado izquierdo, “justo en el lado del corazón”.
La atrocidad del hecho se manifiesta, dice la judicial, con los golpes y moretones en las piernas y la violación vaginal y contranatura que el cuerpo mostraba.
AMNESIA CRIMINAL
Agrega que el asesino se olvidó del vínculo que tenía con la joven madre de sus dos hijos y actuó “con ofensa y desprecio del respeto que por el parentesco, edad y sexo, merecía Claudia”.
La sentencia condenatoria también consigna que Alemán pretendió engañar a la Policía porque en un inicio se declaró “adolorido” por lo ocurrido con su ex compañera de vida, hasta que Espinosa confesó a las autoridades la verdad sobre los hechos.
La semana pasada, Alemán fue declarado culpable de asesinato atroz por un Tribunal de Jurados, que a su vez absolvió a Espinosa, por considerar que el taxista no denunció al asesino por miedo a que éste también lo matara a él y su familia. 
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