Campo & Agro
Frijol criollo nicaragüense tiene potencial productivo
Alvaro Fonseca*/Colaboración Especial economia@laprensa.com.ni
Nicaragua tiene numerosas variedades criollas de frijol. En Nicaragua se han colectado unas 350 variedades criollas de frijol común. Esta gran cantidad de variedades constituye una riqueza la cual es un patrimonio nacional que debe ser protegido.
El ingeniero y fallecido maestro “frijolero” Humberto Tapia en su libro “Manejo integrado del frijol basado en labranza cero” publicado en 1988, menciona que las variedades criollas son consistentes o sea que aún ante la presencia de plagas y enfermedades y sin ningún tipo de protección y fertilización producen aunque sea en forma módica.
En un país como Nicaragua en que las sequías, las plagas o el exceso de lluvias son comunes o que por su pobreza el agricultor no abona el suelo lo suficiente, las variedades criollas son un seguro para el agricultor.
El frijol se puede consumir en “bala”, fritos, refritos, en sopa, enteros, molidos, en gallopinto e incluso como dulce, los frijoles son junto con el maíz, la comida básica de los nicaragüenses.
Es la principal fuente de proteínas del nicaragüense pobre, mucho más importante que la leche, el queso o la carne. Sin embargo, no es cualquier frijol el que consume la población. En el mercado ofrecen frijol importado del grande, conocido como “viterra”, pero éste no es de preferencia para el consumidor. Cuando se oye hablar de este tipo de frijol se arruga la cara. En cambio si es frijol nacional del chiquito y de preferencia rojito, se compra al momento
MAS DE OCHO VARIEDADES
Los científicos les llaman variedades a los diferentes tipos de una misma especie de planta. En los animales a esto se le llama razas. En el frijol criollo encontramos muchas variedades de diferentes colores y de diferentes formas como el cuarenteño, chile, bayo, mono, chontaleño, amarillo, gualiceño, barreño, gato y muchas más.
No existen investigaciones sobre la situación actual de las variedades criollas de frijol en Nicaragua, pero no es un secreto que parte de ellas se encuentra en peligro de extinción.
En 1991 se sembraba con éxito frijol criollo cuarenteño en la zona de Ticuantepe. Hoy casi ya no es posible encontrar esa variedad de frijol en esa zona. En Carazo algunas variedades criollas de frijol ya casi no se ven. Similar situación ocurre en la zona de occidente en el Municipio de El Sauce.
Las variedades criollas pueden llegar a desaparecer por varias causas. Una causa es la preferencia del consumidor nicaragüense por comer frijoles criollos pequeños y rojos. Esto provoca una tendencia a que los agricultores siembren poco variedades criollas de frijol de otros colores como el azul, amarillo, blanco, café, pinto, bayo o rosado. Una segunda causa es la falta de selección de semilla para siembra. La mayor parte del tiempo el agricultor sólo se limita a apartar de su cosecha de frijol una cierta cantidad de semilla para usarla en la próxima siembra, sin hacer una adecuada selección de semilla y sin establecer lotes controlados para producción de semilla de buena calidad. A la larga esta costumbre termina degenerando la semilla criolla y reduciendo su capacidad de reproducción.
SEMILLAS CRIOLLAS SON RESISTENTES
No debe ignorarse el valor de nuestra alta diversidad de variedades criollas ante los impactos negativos del cambio climático mundial. Las terrible consecuencias del Mitch en 1998 son un ejemplo de esto.
Ante estas amenazas una alta diversidad de semillas representa la mejor garantía de seguridad alimentaria para el país. Variedades criollas pueden adaptarse a estos efectos.
SEMILLAS CRIOLLAS Y MEJORADAS COMPITEN
Las variedades criollas pueden verse desplazadas por las llamadas variedades mejoradas de frijol. La propaganda de las casas comerciales distribuidoras de variedades mejoradas dice que éstas son más resistentes a las plagas y más productivas que las variedades criollas.
El agricultor deja entonces de sembrar su frijol criollo por sembrar variedades mejoradas. Pero ésta es una verdad a medias puesto que para alcanzar estos mejores rendimientos el agricultor debe comprar semilla mejorada, que es más cara, y utilizar más fertilizantes y por lo tanto gastar más dinero.
No debe idealizarse la productividad de las semillas mejoradas y subestimar el potencial de las semillas criollas. Desde el punto de vista de la economía nacional es más rentable aumentar los rendimientos de semilla criolla que importar costosas semillas mejoradas, que consumen divisas al país.
Además, al insistir sólo en el problema de la semilla se olvida que el rendimiento del frijol también está influenciado por otros factores igual de importantes. El ingeniero Tapia en su libro ya mencionado afirma que es posible aumentar hasta tres veces la productividad potencial de las variedades criollas de frijol con sólo que éstas se ubiquen en zonas ecológicas óptimas y se garantice un manejo agronómico adecuado.
Prácticas tales como adecuada selección de semillas, rotación de cultivos, labranza mínima y cultivos asociados frijol-maíz pueden mejorar notablemente los rendimientos del frijol criollo con menor ataque de plagas y costos de producción más bajos para el productor y para el país.
* Ecólogo semillas_criollas@hotmail.com 
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