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MARTES 3 DE ABRIL DEL 2001 / EDICION No. 22330 / ACTUALIZADA 1:30 am

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Soberanía no está en venta

No cabe la menor duda que la ratificación del acuerdo firmado entre Honduras y Colombia, lesiona profundamente nuestra soberanía, pues pretenden apoderarse nada menos que de 130 mil kilómetros cuadrados de nuestra plataforma marítima.

La lucha armada ya no es una opción para tratar de solucionar este conflicto, y es por eso que nuestros gobernantes desde un inicio agotaron todos los medios civilizados y finalmente optaron por llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Pero resulta inconcebible e inaudito que el llamado Presidente de Nicaragua de pronto aparece diciendo que no hay cinco millones de dólares para mantener el juicio en La Haya, pero sí hay cualquier cantidad de millones de dólares para mantener los megasalarios y dietas a los ministros y funcionarios públicos leales al Ciudadano Presidente.

Entonces, ¿para qué tanta alharaca la que hicieron nuestras autoridades a raíz de la ratificación de este tratado entre Honduras y Colombia?

Hartos nos tenían cuando a diario en los periódicos y en la televisión salían pegando gritos y brincando, encendidos en contra de los catrachos, de los colombianos y hasta de los ticos, montando un show político. Sólo me recordaban al general Noriega, cuando aparecía en televisión empuñando un machete y vociferando en contra de los norteamericanos.

Hasta llegaron a inventar un tal “impuesto de la soberanía” que más bien vino a encarecer todos los productos provenientes de Honduras.

Las llamadas “coimas” son bien conocidas y practicadas en Nicaragua por todos los gobiernos de turno. Imaginémonos a cuánto ascenderá la coima por entregar 130 mil kilómetros cuadrados de plataforma marítima para ser explotada por los hondureños.

No es el ciudadano Alemán Lacayo, ni el PLC, quienes decidirán la suerte de nuestro territorio, tampoco lo es la Asamblea (dominada por leales al ciudadano Alemán), sino que es el mismo pueblo quien decidirá y defenderá su soberanía. Ya lo dijo el General Sandino, y el señor Alemán lo ha repetido en varias ocasiones, de que la soberanía de un pueblo no se discute, se defiende con las armas en la mano, y el señor Alemán no está apto físicamente para empuñar las armas.

De las atrocidades de estos gobernantes ya no deberíamos de extrañarnos, si hasta permiten diputados hondureños en nuestro Parlamento y para colmo los nombran hasta delegados de la Presidencia en un departamento fronterizo con Honduras, ¡qué tal!

¡Obras... no palabras!

Dr. Jaime A. Pastora R.  
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