ENFOQUE
Benjamín Cortez: El pentecostalismo es decisivo para CCN
Xiomara Chamorro xiomara.chamorro@laprensa.com.ni
El secretario de CIEETS, Benjamín Cortez, considera que aunque en 1984 hubo una abstención del 40 por ciento del voto evangélico, en 1990 la participación de los votantes evangélicos se disparó a un 90 por ciento.
Las investigaciones de la época indicaban, según Cortez, que la abstención del 84 se debía a una falta de credibilidad en que esas elecciones impulsarían un proceso democrático real, más no así en el 90, donde las expectativas por un cambio eran efectivas.
“La inmensa mayoría votó y de acuerdo a esas estadísticas, el porcentaje se fundamentó más en la población pentecostal que es el 60 por ciento del protestantismo. Las iglesias de corte histórico como los anglicanos, moravos, bautistas, todos estos protestantes estaban más con simpatías orientadas al Frente Sandinista en 90 y 96, pero los pentecostales en 96 dividieron su voto entre el Frente y Camino Cristiano.
Para Cortez, las iglesias pentecostales, como las Asambleas de Dios y la Apostólica, las tres mayores del país, pueden reunir entre las tres a un medio millón de votantes, de las cuales según los estudios del CIEETS pueden votar en un 30 por ciento por Camino Cristiano.
“En términos generales son las tres iglesias que han tenido originariamente una simpatía de espacio para el diálogo y eso fue a partir de que Camino Cristiano se constituyó, en un proceso muy corto, porque en 94 y 95 en el protestantismo hubo un debate para saber si convenía o no organizarse en partidos, el liderazgo que debatía este tema proveniente de iglesias históricas socialmente más progresistas dijeron no y los pentecostales dijeron que sí”, dice Cortez.
El proceso, indica el pastor evangélico, continuó y se formó el Partido de Justicia Nacional y Camino Cristiano que ahora está en proceso de transición ya que se está diversificando ideológicamente y está pasando de ser un partido ortodoxo de inspiración pentecostal hacia un partido más pluralista que incorpora sectores de liderazgo político católico de base y líderes intermedios y también del Frente Sandinista, las dos líneas políticas de donde se alimenta Camino Cristiano.
Según Cortez, hay una tercera vertiente que son los evangélicos que gradualmente toman conciencia de participación política partidaria, particularmente en los sectores rurales donde se estima que Camino Cristiano está creciendo en sectores rurales.
“Las encuestas no tocan los ambientes rurales, sin embargo en algunas zonas como Granada, Rivas, Matagalpa, Chinandega y León se está desarrollando un movimiento social suburbano, se está comenzando a articular un movimiento social que hasta ahora estaba ausente, los sectores rurales y suburbanos como en Terrabona donde de 500 líderes se podía percibir que más de un tercio de los presentes tenían simpatía con Camino Cristiano”, asegura Cortez.
TRANSICIÓN AL PLURALISMO
El principal rasgo de la transición hacia el pluralismo se da en el aspecto religioso donde los líderes de Camino Cristiano no cuestionan la “idolatría” de sus nuevos militantes del catolicismo popular, dice Cortez.
No obstante estos logros, Cortez considera que Camino Cristiano ha tenido sensibles pérdidas de credibilidad en ciertos sectores del protestantismo, particularmente en las iglesias históricas que podrían reunir al 40 por ciento de la población evangélica votante y donde hay falta de confianza en segmentos pentecostales.
“A Camino Cristiano le ha afectado negativamente su cercanía con el Gobierno y hay una percepción en ciertos sectores del protestantismo general de que eso le ha hecho perder el perfil de un partido independiente con un movimiento social propio, un partido autosuficiente y proyecta más bien la imagen de un partido en alianza, no concretamente formulada de cara a la sociedad y esto ha sido un factor que le ha quitado inserción en la clase media universitaria y la intelectualidad en general, en particular entre la intelectualidad pentecostal”, valora Cortez.
Otro facto que según este análisis le ha disminuido fuerza a Camino Cristiano es la falta de una posición y participación en el debate sobre los grandes temas nacionales como la corrupción y la pobreza, la violencia social y algunos temas de carácter religioso como cuando la Alcaldía de Managua erigió esculturas de carácter católico, momento en que los pentecostales esperaban que sus diputados formularan una posición en la Asamblea Nacional.
“Esperaban que mantuvieran una posición frente a ese hecho para mantener el principio del Estado laico y la separación de religión y Estado y se esperaba de parte de los pentecostales que el partido lo planteara y no fueron abordados en su momento, esos son factores que lo han afectado”, indica Cortez.
El analista evangélico considera que el protestantismo histórico, por razones políticas y culturales tiene simpatía por el liberalismo revolucionario clásico, pero en la medida que el protestantismo se viene diversificando y las generaciones de protestantismo revolucionario que plantearon una serie de tesis sobre laicismo, educación, derechos, esta generación viene convergiendo con partidos emergentes y se viene dando una pluralidad en el protestantismo.
“Las encuestas van mostrando que había en las iglesias mayoritarias pentecostales un alto perfil de Camino Cristiano porque era un partido nuevo, que tenía en 1996 un nivel de convocatoria importantísima, el reverendo Osorno como predicador pentecostal con capacidad de movilización y de comunicarse muy fácilmente con la base, aparece liderando un partido y planteando tesis políticas y religiosas, buscando como integrarlas para gobernar en el nombre de Dios y traer justicia, paz, bienestar de la familia, erradicación de la pobreza, temas que hicieron impacto porque era un hombre de Dios, guiado por el Espíritu, todas éstas son figuras que se procesan positivamente al interior de la espiritualidad y las creencias populares tanto del pentecostalismo popular como del catolicismo popular”, explica. 
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