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JUEVES 21 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / EDICION No. 22138 / ACTUALIZADA 01:30 am
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Apropiación indebida y chabacanería

Cuando creíamos que las apropiaciones indebidas eran cosas del pasado, he aquí que aparece el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) pretendiendo apropiarse en exclusiva del uso del adjetivo “liberal”. El Presidente Alemán, durante su habitual comparecencia de los lunes por la tarde en el programa “El Presidente habla con su pueblo”, y que se transmite por radio y televisión estatal, confirmó que su partido, a través del presidente del mismo, Dr. Leopoldo Navarro, había solicitado al Consejo Supremo Electoral que reserve el uso del adjetivo “liberal” para el PLC exclusivamente.

Esa actitud de los liberales constitucionalistas es exactamente igual a la que adoptaron los sandinistas durante los más de diez años que estuvieron en el poder, cuando, por medio de un simple decreto, se reservaron para sí el uso del término “sandinista”. El partido “Movimiento de Renovación Sandinista”, fundado en 1995 por Sergio Ramírez Mercado, Dora María Téllez, y otros disidentes del Frente Sandinista, sólo pudo llegar a tener ese nombre porque a partir de 1990, con el triunfo de la UNO, se restauraron muchos derechos y libertades que el sandinismo había suprimido. Pero ahora parece que el PLC intenta reestablecer viejas y aberrantes prohibiciones.

El velado objetivo de Alemán y de los liberales constitucionalistas es impedir el surgimiento de cualquier otro partido en el que, aquellos liberales que hoy se sienten defraudados y desilusionados por el PLC, pudieran llegar a sentirse cómodos. Tal pareciera que su mayor temor es que el Doctor José Antonio Alvarado, disidente del PLC, pudiera llegar a concretar la formación del Partido Liberal Democrático (PLD). Alvarado ha denunciado en repetidas ocasiones las trabas que el Consejo Supremo Electoral le ha puesto para impedir que pueda cumplir con lo exigido por la ley para la formación del nuevo partido.

Durante su comparencia radial y televisiva del lunes, el Presidente Alemán no sólo ratificó la indebida actitud de su partido, sino que, buscando justificar su posición, utilizó también expresiones totalmente impropias de la dignidad de su cargo. Así vimos cómo –en una grosera alusión que bien pudo referirse al Dr. Alvarado– dijo lo siguiente: “Mientras están en el gobierno, mientras chupan la teta, santo silencio; apenas se les quita la mazorca, comienzan a cuillar y decir babosadas” .

El Presidente parece olvidar que una de sus atribuciones, de conformidad con el Artículo 150 constitucional, es “representar a la nación”. Los ciudadanos tenemos, en consecuencia, el derecho de exigir que se nos represente bien. Un lenguaje como el usado por nuestro Presidente nos presenta ante el mundo como un país en el que la incultura campea en todos los niveles, incluyendo la Presidencia de la República misma. ¡Qué vergüenza! Como se sabe, es usual que las misiones diplomáticas acreditadas en Nicaragua den seguimiento a las comparecencias presidenciales, y resulta lamentable saber que lo que éstas terminan escuchando –para vergüenza nuestra– es un lenguaje grosero y chabacano en boca del primer mandatario de la nación.

Por otra parte, el Presidente ofende, y comete una enorme injusticia con los funcionarios honestos de su gobierno –que sí los hay–, al compararlos con aquellos simpáticos animalitos que gustan de alimentarse con mazorcas de maíz. Con ello, una vez más, el Presidente rebaja la dignidad de sus colaboradores al insinuar que cuando éstos entran a trabajar en el gobierno se les pone una mazorca en sus bocas para que se entretengan y “no cuillen ni digan babosadas”.

Finalmente, consideramos que el Presidente debería ser el primer educador de la nación. Sus acciones, palabras y gestos deberían poder ser vistos y admirados por toda la ciudadanía, sin que en ningún momento ésta se vea obligada a sentir vergüenza por actitudes impropias. Pero por lo visto, tendremos que esperar a tener un nuevo presidente para que eso suceda.  
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