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JUEVES 21 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / EDICION No. 22138 / ACTUALIZADA 01:30 am
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ENTREVISTA
Roberto Terán Balladares: “Tengo que doblar el brazo para mantener las relaciones”

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.Roberto Terán Balladares se ha dedicado a tiempo completo a atender el Cosep porque consideró que esta era una oportunidad para defender los intereses de los empresarios. Acusado de dejarse “doblar el brazo” por el Gobierno de vez en cuando, dijo que continuará defendiendo la posición de la empresa privada aunque a veces tenga que disgustarse con el Presidente Arnoldo Alemán para luego contentarse en aras de mantener el equilibrio que necesita el país

Roberto Terán Balladares: Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep)

 

María Antonia López M
maria.lopez@laprensa.com.ni

Sus primeros conocimientos sobre el mundo empresarial empezaron a los cinco años. Aprendió a lidiar con mercaderías en las bodegas y el llenado de facturas. Sus vacaciones escolares no eran para quedarse en casa disfrutando pues era empleado de medio tiempo de la empresa de su familia.

Roberto José Terán Balladares con 68 años, ha seguido los pasos de su padre. Hacer comercio, con gusto, es lo que mejor sabe hacer y prueba de ello es la multiplicación de tiendas con la marca CRT (Corporación Roberto Terán) dedicados a la distribución de productos informáticos y fotográficos.

LP: ¿Cuál fue su primera escuela empresarial?

Roberto Terán: Todo el tiempo desde que me acuerdo desde los cinco, seis años mi papá nos ponía a trabajar una hora o dos y las vacaciones eran de mediodía. Eso nos ha ido dando a toda la familia un tipo de entrenamiento empresarial, conociendo los negocios desde la parte de entrega de mercadería, bodegas, facturación y todas las etapas que tiene un negocio, he pasado por todas esas cosas

LP: ¿De cuántos hermanos se compone su familia?

RT: Somos siete, cinco varones y dos mujeres

LP: ¿Usted sobresale como el más conocido?

RT: Posiblemente, pero todos mis hermanos son gente conocida, cada uno con diferentes actividades, ellos tienen empresas en Estados Unidos y todos son gente de mucho trabajo y creo que han sobresalido en sus etapas.

LP: ¿Cómo se integra al negocio familiar?

RT: En 1951 comencé a trabajar con mi papá, ya a tiempo completo, hemos sido siempre gente de negocios, hasta que vino la guerra y eso nos quebró un poco.

LP: ¿Siempre el negocio ha estado vinculado a productos fotográficos?

RT: Era de productos de medicina. En los años 60 cuando comenzó la fiebre de la industrialización, uno de mis hermanos quería que nos olvidáramos del negocio del comercio y nos metiéramos a la industria. Mi papá ha sido comerciante toda la vida y nos llamó para que averiguáramos que éramos nosotros, industriales o comerciantes.

Al final de una semana de reuniones, todos votaron de que nuestra misión era comprar y vender y si había algún detalle industrial como los laboratorios fotográficos, era consecuencia del producto que vendemos y no como una meta de ser industriales y creo que la familia se ha mantenido dentro de esa línea igual que yo: de comprar y vender.

Por supuesto, ha habido altos y bajos. Con el terremoto de 1972 se destruyeron todas nuestras empresas, tuvimos que comenzar operaciones en nuestras casas en Los Robles que estaban medio destruidas. Pero hemos sido gente de trabajo, nos preciamos de la calidad de nuestras empresas y creo que mis hermanos como yo hemos criado a nuestros hijos dentro de la vida empresarial. Tres de mis hijos trabajan en Nicaragua, igualmente los consortes de ellos trabajan conmigo y mi hermano Guillermo y sus hijos trabajando para mí. En Estados Unidos un hijo y una hija me ven un negocio.

LP: ¿Qué pasó después de la llegada al poder de los sandinistas?

RT: Habíamos alcanzado colocar a 1,200 empleados en la ciudad con ventas de varias decenas de millones. Con la guerra algunas de las tiendas fueron saqueadas. Para 1982 nuestras empresas estaban prácticamente paralizadas. Unicamente manteníamos abiertas las puertas para conservar la calidad de las representaciones que tenemos, mantuvimos el personal nuestro y con cierto tipo de ventas de productos japoneses, porque con el embargo no se podía importar productos norteamericanos. Prácticamente me quedé con la línea Cannon y con eso hacía mis ventas a organismos internacionales, embajadas, y pudimos subsistir.

LP: ¿Y el cambio de gobierno de 1990?

RT: Cuando gana doña Violeta, todas las empresas con las que habíamos hecho negocio, inmediatamente siguen tratando con nosotros, nos abrieron los créditos y gracias a eso algunas de las empresas se han podido levantar en mejor forma. No hemos llegado a la cantidad de empleados que teníamos antes de la guerra, creo que andamos por los 700 empleados. Pero sí tenemos un equipo intelectual de primera calidad.

LP: ¿Cómo se cataloga personalmente?

RT: Soy una persona feliz, porque he sido un empresario exitoso, tengo una familia bonita, y creo que he recibido mucho de Nicaragua. He dado parte de mi tiempo en ayuda a la comunidad.

LP: ¿Cuáles son parte de esos valores transmitidos por sus padres que le han servido para vivir dentro del mundo empresarial?

RT: Han sido personas sencillas, la familia era lo máximo, gente muy íntegra, y la forma de hacer negocios de mi padre, era que la palabra bastaba. Yo he conservado esa particularidad de mi padre y si alguien lo engaña hasta allí llegaron. Pero si no tiene confianza en una persona no hace negocios.

Yo llevé a toda mi familia al INCAE a Costa Rica, para que aprendieran a manejar una junta directiva. Tenemos una cultura empresarial, muy fuerte, arraigada.

LP: ¿Cómo ha logrado combinar la relación familiar con la actividad empresarial?

RT: Lo que pasa es que hasta el día de hoy, si no estoy en la empresa voy a almorzar a mi casa y me reúno con mi esposa y mis hijos. Tengo una sala de conferencias grande, allí comemos 12 personas, eso mantiene la unidad. Después nos vamos el fin de semana juntos, hay mucha unidad entre los hijos, las esposas, los esposos. A todos los hijos los quiero por igual, a mis nietos los quiero igual, no tengo preferencias por nadie, eso lo hemos conducido mi esposa y yo muy bien equilibrado.

LP: ¿Los nietos tienen mucha confianza con su abuelo?

RT: Se asustaría usted, tienen mucha confianza. Ya tengo un nieto que va en tercero o cuarto de la Universidad en Washington, es muy inteligente y además le gustan los negocios que es una cosa interesante o por lo menos tratamos de inducirlo a que le gusten.

LP: ¿O sea, que ya están preparando a los herederos?

RT: Sí, lo que pasa es que la cultura empresarial se le empieza a inculcar desde chiquito, de que sean creativos, sepan desarrollar y que aprendan a trabajar en equipo que es parte de trabajar con la familia y siempre tiene que haber un líder.

LP: A propósito de los liderazgos ¿usted ha sido representante de diversas organizaciones y actividades?

RT: He sido presidente de varias cosas, entre ellos me ufano mucho del Comité de Construcción del Seminario Nacional, fui durante cinco años hasta que yo mismo me di golpe de Estado porque había que darle chance a la gente más joven.

Fui presidente de la Cámara de Comercio de las Américas en Estados Unidos, también he formado muchas empresas en Nicaragua, Guatemala, Honduras, donde he llegado he dejado secuelas. La propiedad de la Cámara de Comercio yo se las dejé, donde he pasado he dejado un rastro y siempre lo he hecho sin intereses creados. Y el Cosep es una muestra de esto. A pesar de ser liberal, manejo una política apartidaria, no apolítica, tengo que tratar con mucha cantidad de gente de diferentes aspectos políticos y he tratado de mantener una relación con la comunidad civil, militares, policía...

Algunos me ven muchas veces confrontativo, cuando defendemos los derechos de los empresarios y otros me ven como que inclino a otro lado, pero como presidente del Cosep tengo que guardar el equilibrio de las relaciones y mi obligación es tratar de ir de la mano del presidente siempre y cuando se pueda.

LP: ¿Eso se ha prestado a críticas en contra suya, señalamientos como que de vez en cuando “dobla el brazo”?

RT: Es que tengo que doblar el brazo para mantener las relaciones del sector privado y que vayamos adelante y vayamos penetrando. No es con arrogancia que lo voy a hacer, tengo que ser humilde muchas veces y tal vez arrogante, otras.

Por ejemplo, el caso del Seguro Social que el gobierno no mantuvo su palabra, y se lo digo al gobierno, le digo al Seguro Social que vayan a la Asamblea y que les autoricen los aumentos del seguro social, no es que están ellos ilegales. En asuntos de corrupción la tolerancia es cero para el Cosep.

Allí están funcionarios que me están demandando, que me demanden, no tengo que probar nada, son ellos los que tienen que probar.

LP: ¿Se ofusca don Roberto Terán cuando se encuentra con situaciones como esas?

RT: Es que una injusticia me molesta, y no tengo cola que me pisen. Mi obligación es defender los intereses del sector privado.

Ahorita estamos con el problema de los cafetaleros, está el Cosep metido tratando con los partidos políticos, con todo el mundo, de encontrar una solución a este problema. El problema de Interbank es un problema muy serio que nos interesa a nosotros es decir que hay momentos en que uno tiene que ser fuerte y otros momentos que no.

Cuando se es engañado por gente del gobierno no puedo sonreírme. ¿O tengo que sonreírme?. En absoluto. Son ellos los que tienen que respetar las reglas del juego, atropellan a quien quieren atropellar.

La credibilidad y la fuerza del Cosep hoy en día es asombrosa.

LP: ¿Es hasta en este momento que el sector privado está tomando conciencia del papel que debe desempeñar?

RT: No. Creo que hay épocas en las que se necesita la fuerza. Los liderazgos llegan en los momentos que se requieren. Creo que llegó un momento oportuno al sector privado, estaba atemorizado por individuos del gobierno. El trabajo ha sido, hacerles ver la importancia de estar unidos en criterios y defender sus intereses. Si no nos defendemos y aceptamos todo lo que nos digan estos funcionarios corruptos no llegamos a ningún lado.

Creo que yo les he dado ese espíritu al Cosep de un liderazgo independiente, sano, sin intereses políticos, solamente para el beneficio del sector privado, que es estar trabajando para Nicaragua. Porque no somos de huir.

Hay muchos problemas serios, tenemos que enfrentarlos no sólo como Cosep, sino con los sindicatos, con la sociedad civil, con el mismo gobierno. Podemos estar discutiendo profesionalmente, pero hay gente con la que no podemos tener ni siquiera un abrazo, cuando se encuentra con gente corrupta. Creo que lo que digo con relación a la corrupción, todo el Cosep está de acuerdo con esa posición.

LP: ¿Qúe cosas son las que más afectan al sector empresarial privado?

RT: Muchas cosas, y una de las que más afecta, son las indemnizaciones a los empleados. Nos está descapitalizando, porque el empleo disminuye considerablemente. Muchos salarios del personal ejecutivo medio hacia arriba está siendo disminuido porque nadie puede con las compensaciones del Código Laboral. Mucha gente tampoco quiere invertir dinero en la formación de personal porque los trabajadores se van. Sobre todo porque tenemos un estado recaudador incapaz de pensar en la mejoría de la nación. Sólo piensan en aumentar la tarifa y la población está ahogada.

LP: ¿Tiene el sector empresarial perspectivas de crecimiento y de convertirse en el motor de la economía?

RT: Siempre estamos buscando las oportunidades de crecimiento, que el país tenga una mejor imagen, pero es el gobierno en este momento que tiene que dar un viraje completo y tratar de acabar con la percepción de corrupción de los funcionarios y acabar con esa furia de estar aumentando continuamente las tarifas. ¡Están locos, realmente, porque el país no aguanta más!

LP: ¿Roberto Terán va a seguir defendiendo a los empresarios aunque ya no esté en el Cosep?

RT: Siempre he defendido mis derechos. Cosep o no lo he defendido toda la vida. Mis principios, mi libertad. Yo voy a defenderme contra el que atente contra mis derechos. Quiero que eso mismo haga todo el sector privado, que no se dejen atropellar por funcionarios corruptos.

LP: ¿Ha pensado en algún momento lanzarse nuevamente como candidato en una campaña política?

RT: En aquel momento (1996) yo era presidente de la Cámara de Comercio y habían funcionarios del gobierno como el ministro de Hacienda que atropellaba a los comerciantes cerrándoles los negocios, sin siquiera usar la ley. Finalmente montaron una trampa en una tienda, me cerraron como evasor y no quise pagar la multa. Para mí fue un honor que lo hicieran porque para mí eso significaba que estaba permeando la lucha que teníamos como Cámara de Comercio.

Eso fue el motivo, porque era como una tribuna, no hablé de política, sino de terrorismo fiscal y eso se convirtió en un tema de la realidad.

LP: Para el próximo período presidencial, de aquí a unos siete años ¿se lanzaría como candidato?

RT: No. Creo que con hacer conciencia a los empresarios, con eso me pago. Fui elegido por unanimidad por las Cámaras del Cosep por primera vez en la historia y creo que tengo el carisma suficiente para llevar el Cosep a su máxima expresión, además soy dedicado, disciplinado, siempre ando cabildeando para los empresarios.

LP: ¿Ha tenido algún tipo de enfrentamientos verbales con el Presidente Alemán por el tipo de críticas que hace?

RT: Sí y no. Cuando no nos entendemos, hay algunos intermediarios y tratamos de arreglar las cosas porque mi posición es mantener buenas relaciones con el Presidente.

UN RECORRIDO POR SU VIDA

Roberto José Terán Balladares, es hijo de Roberto Terán Gurdián y de Carmen Balladares Lacayo, nació en León el 24 de abril de 1932.

- Realizó su Primaria en el Colegio Centroamérica de Granada y su Secundaria en el Colegio Inglés Americano de Guatemala.

- En Guatemala se graduó en Contabilidad y en Estados Unidos obtuvo el título de Administrador de Empresas

- En 1951 se integra al trabajo de la empresa familiar a tiempo completo

- Formó una compañía agrícola con éxito, que al tiempo desapareció

- Contrajo matrimonio con Hugguett Sálomon Bernheim, con quien logró una familia de seis hijos: dos varones y cuatro mujeres

- Es considerado uno de los empresarios más destacados del país lo que le ha valido, ser presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua, de la Cámara de Comercio salvadoreña-nicaragüense, y recientemente electo por segundo año consecutivo presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep)  
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