En Letra Pequeña
Fabián Medina fabian.medina@laprensa.com.ni
Contraproducente
Insisto: el uso y abuso de los edificios públicos y del presupuesto estatal para propaganda electoral no sólo es antiético e ilegal sino también poco inteligente, porque todo mundo sospecha que esa publicidad no la paga quien aparece ahí, sino nosotros, los contribuyentes, y al final resulta como decir: “Soy ladrón, yo les robé su plata, voten por mí”. ¡Qué tal!
Torpes estrategias
Tampoco es inteligente manchar paredes para hacerse propaganda. Cuando alguien demuestre que se puede conseguir un solo voto por manchar paredes habrá que rediseñar todas las artes y estrategias electorales. Al contrario, resulta demasiado fácil mostrar los votos que se pierden con recursos publicitarios tan torpes. Para ello basta traer a un vecino furioso porque le mancharon las paredes.
Ratas
En Estados Unidos se ha armado un escándalo porque un anuncio Republicano insinúa que los Demócratas son “ratas”. Alguien comentaba que aquí, en Nicaragua, “ratas” es lo más amable que se podrían decir de ciertos candidatos.
País en remate
No sienten ustedes que el país está en remate: se venden las tierras a extranjeros, las empresas telefónica y eléctrica se rematan a golpe de martillo por el precio que sea, la mano de obra se exporta a los países vecinos y cualquier día de éstos vamos a levantarnos viviendo, si es que nos dejan, en un país ajeno. Nicaragua, ¿cuál Nicaragua?
¿Y los ligeritos?
¿Y no es que con 16 magistrados se iba a acelerar el trabajo en la Corte Suprema de Justicia? Ya ven, se vendió ENEL sin que se hayan resuelto los recursos de inconstitucionalidad alrededor de la empresa, y sale un pobre funcionario diciendo barbaridades como que devolverán el dinero sí la Corte falla en contra de la venta. ¡Habrase visto!
Falso o verdadero
¡Qué paisito! Sólo en Nicaragua ocurre que el Consejo Supremo Electoral, que es la oficina encargada de registrar y certificar las identidades de cada ciudadano, diga que el nombre falso que utiliza una persona es correcto sólo porque siguió el procedimiento. Es como si fabricáramos un billete de a cien córdobas siguiendo el mismo procedimiento que se sigue para la elaboración del dinero oficial, y lleguemos al banco y, a pesar que advirtamos la falsedad del billete, se concluya que es verdadero porque es de la misma forma que se hacen los auténticos.
…lo falso es verdadero
Más o menos eso es lo que pasa con el diputado Marlon Castillo, de quien se demostró utilizó un nombre falso cuando se dio por muerto en los años de guerra, confesó su delito en medio de balazos y amenazas de suicidio y cuando ya parecía que no había más que hablar sobre el caso, el Consejo Supremo Electoral dice que el nombre falso es legítimo, en uno de esos fallos que nos hacen tragarnos la campanilla. 
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