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JUEVES 14 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / EDICION No. 22131 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Opinión
Salomón Ibarra y su patriotismo

Julio C. Hernández

Don Salomón Ibarra Mayorga, autor de la letra de nuestro Himno Nacional, nació en la ciudad de Chinandega el 8 de septiembre de 1887, y murió en Tegucigalpa el 2 de octubre de 1985. Se nos fue después de una fecunda vida como patriota, poeta, escritor, conferencista y hombre de acción al servicio de las comunidades más pobres, por medio de los clubes Rotarios. Fundó más de 20 en Nicaragua.

Es una honra para Nicaragua y para los amigos que lo conocimos y estimamos que sus sagrados restos regresen a nuestro suelo patrio, gracias a la noble acción del Instituto Nicaragüense de Cultura.

La vida de Don Salomón fue combativa, como escritor y periodista polémico y como nicaragüense que se sintió ofendido por la intervención americana en Nicaragua, a principios de este siglo. Su rebeldía le causó el destierro y la cárcel en varias ocasiones. Fue fundador del diario “El Tiempo”, con el cual fustigaba al Gobierno y a los interventores con candentes escritos periodísticos, donde exponía con toda sinceridad sus ideas. En una ocasión escribió un artículo muy fuerte contra el General Carlos Pasos, cuyos argumentos y las verdades que decía en relación al quehacer político, le ocasionaron la enemistad y el odio del señor Pasos.

En ese tiempo el parque central de Managua era mucho más grande que ahora, pues abarcaba más de la mitad de lo que hoy llamamos la Plaza de la República y en todo su alrededor ostentaba un elegante barandal de hierro forjado. En su interior, además de los jardines habían frondosos árboles que daban sombra a un espacio enladrillado que rodeaba todo el parque, donde los domingos principalmente, los ciudadanos, hombres y mujeres, sin distingo de clases sociales se paseaban y se saludaban. Managua era una ciudad pequeña y el parque era un centro de diversión, de recreación y de saludos entre todos los vecinos de la ciudad, principalmente la juventud.

Al anochecer de un domingo, el director de El Tiempo, don Salomón se paseaba por el parque y suponiendo que también lo haría el General Pasos, su enemigo, llevaba semi oculto en su traje un “fuete”, por si acaso.

Se encontró con Pasos, quien lo vio con una chispeante mirada y de inmediato dejó ir un “trompón” que don Salomón lo recibió en el pecho y trastabilló, para mandarle dos “fuetazos” que retorcieron de dolor al señor Pasos ante la expectativa de todos los presentes que ya habían formado un círculo humano.

Casi instantáneamente el señor Pasos sacó un revólver y le disparó a don Salomón quien cayó herido ante la expectación y los gritos de los presentes; algunos amigos lo auxiliaron. Pasos huyó, a los pocos momentos don Salomón fue trasladado en un coche al cercano Hospital General.

Ante el hecho, varios médicos lo atendieron solícitamente en el hospital, entre ellos, el Doctor Rodolfo Espinosa R., quien años después sería Vicepresidente de la República en el Gobierno del Presidente Caballero Doctor Juan B. Sacasa.

Don Salomón fue atendido de su herida, vieron el caso con calma e indicaron que el impacto de bala no había tocado ningún órgano vital, que estaba incrustada en el pulmón derecho, y que no era necesario intervenirlo quirúrgicamente. Si no se presentaban reacciones secundarias, podría vivir el resto de su vida con esa bala en el pulmón. Lo que así sucedió, pues bajó a la tumba con su bala incrustada en su cuerpo a los 98 años, en Tegucigalpa, Honduras.  
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