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JUEVES 14 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / EDICION No. 22131 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Grandes Próceres

.El oscurantismo político y la ambición de poder, han sustituido actualmente a la valentía y la honradez de quienes soñaron con ver a Nicaragua convertida en República

Miriam de Salas

A través de las páginas fatales, de la Historia, nuestra tierra está hecha de vigor y de gloria, nuestra tierra está hecha para la Humanidad.

(Rubén Darío)


En el mes de septiembre, es de la Patria, quisiera hacer referencia a la gesta heroica de nuestros “Grandes Próceres” que supieron defender con valor cívico y corazón generoso, las pretensiones de dominio y sometimiento a nuestro suelo nacional.

Entre los muchos que ocupan un puesto de honor en la galería de los héroes, se encuentra el General José Dolores Estrada, de quien tengo el orgullo de formar parte de su árbol genealógico.

El comandó la Fuerzas Nicaragüenses que derrotaron las huestes invasoras de los filibusteros al mando de William Walker el 14 de septiembre de 1856 en la Hacienda San Jacinto hace 144 años.

Fue el General Estrada un hombre sencillo, no amante del bullicio mundano, nunca fue partidario de la lisonja ni la adulación.

En su natal y pintoresca Nandaime, donde también reposan sus restos mortales, vivió una vida serena y anónima, sus ideales le absorbían todo su tiempo y su gran amor fue su Patria.

Hombres como él son que se proyectaron en el espacio del tiempo a través de su memoria para dejarnos una pista incandescente de luz con la que se encendiera la antorcha de la libertad, para iluminar la senda de todos los nicaragüenses.

Ellos precedieron el camino de la paz, defendieron la soberanía y la dignidad nacional, fueron semilla germinada del sudor y trabajo de manos campesinas que simulando raíces, amaron y preñaron la tierra que los vio nacer.

Gente noble con sed de justicia, saturados de ideales, hombres que formaron parte de esta “América fragante de Cristóbal Colón, la América Católica, la América Española, que tiembla de huracanes y que vive de amor”, como expresó nuestro Rubén.

Hoy, después de 144 años de historia, sería bueno preguntarnos: ¿Qué hemos hecho para mantener vivos esos valores?... ¿En qué medida hemos contribuido para fortalecer la cultura patriótica de nuestros hijos?... ¿Estamos siguiendo realmente la senda luminosa que nos dejó el General José Dolores Estrada y tantos valientes héroes?...

Sin duda alguna, en estas Fiestas Patrias, ni el sonido armonioso y marcial de las bandas musicales, ni los vistosos uniformes, ni la gracia inocente de las palillonas, nos harán olvidar la triste situación de nuestro país.

El oscurantismo político y la ambición de poder, han sustituido actualmente a la valentía y la honradez de quienes soñaron con ver a Nicaragua convertida en República.

Hoy, la soberanía y los límites de nuestro continente son irrespetados y cercenados. Nuestra flora, fauna y riquezas marítimas están siendo explotadas y saqueadas por manos criminales y extranjeras.

El hambre y el desempleo y las enfermedades extienden día a día sus garras afiladas por todo el triángulo equilátero de nuestra geografía y ocupamos un lugar “muy especial” entre los países más pobres del mundo.

A lo largo de la historia, “Jamás nos hemos comportado como hermanos”. Eso sólo está escrito en las gloriosas letras de nuestro sagrado Himno Nacional, ya que continuamente violamos el Artículo I de los Derechos Humanos que dice textualmente:

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

En resumen: el concepto Patria, involucra al individuo, a la sociedad y a sus ambientes. Por lo tanto, sería bueno que tomáramos conciencia de nuestros deberes cívicos, morales y espirituales, respetando la memoria de nuestros héroes nacionales, llevando muy cerca del corazón el Emblema Patrio y sobre todo inculcando en nuestros hijos y en la juventud el verdadero y auténtico amor a Nicaragua.  
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