Opinión
¿“Le hemos cumplido a la Patria”?
 | Los discursos rimbombantes atizados de vanidad que exteriorizan un exaltado “patriotismo”, en nada honran a la Patria |
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Hugo Ramón García
Nicaragua en su dimensión ideológica, es la Patria que reclama de nosotros una veneración permanente a través de los deberes y obligaciones que hacia ella tenemos. Esa veneración no puede estar limitada, ni circunscrita a los honores marciales que cada año se le hace, o a los términos demagógicos de un discurso kilométrico que pretende arrancar aplausos.
La veneración por la Patria y sus héroes implica naturalmente otras exigencias. Y, los nicaragüenses tenemos la prioridad de descubrir en nosotros mismos esas exigencias para venerarla mejor. Los discursos rimbombantes atizados de vanidad que pretenden exteriorizar un exaltado “patriotismo” en nada honran a la Patria, porque de antemano se entiende que el que lo pronuncia lo hace buscando adulaciones en su favor y la adulación extremada no beneficia a la Patria.
Detengámonos por un momento en los ejemplos del ayer, y hagamos memoria de quienes fueron nuestros héroes nacionales, y lo positivo que ellos hicieron por esta Patria, por esta Nicaragua del Nuevo Milenio donde han surgido otros filibusteros descendientes de Byron Cole y William Walker que encarnan dañinos propósitos pretendiendo imponer un sistema inadecuado y obsoleto, transmisor de muchas desigualdades que ponen en entredicho las funciones que la sociedad debería tener para utilidad de las mayorías.
Miremos la diferencia entre un pasado lleno de glorias porque las hicieron posible una pléyade de ilustres patriotas, y un presente que deja mucho que decir donde a la Patria la usan de pretexto los que arrastran eternas ambiciones y que al amparo de la ausencia de Justicia cometen en detrimento de ella misma cuantos delitos se les “ocurre” ensuciando con su conducta el emblema nacional que es sinónimo del más profundo respeto.
¿Le hemos cumplido a la Patria cuando con las solemnidades de rigor, y con la mano derecha puesta sobre el corazón, prestamos la Promesa a la Bandera Azul y Blanco? ¿Le ha cumplido acaso a la Patria el “político” de escritorio que pasa el tiempo engañando a los ingenuos con “ofrecimientos” que nunca cumple porque está acostumbrado a hacerlo?
¿Le habrá cumplido a la Patria alguna vez, el mediano o alto funcionario que en sus actuaciones públicas procede con un comportamiento ilícito, o violenta el espíritu de la ley cayendo en el abuso de autoridad?
¿Le ha cumplido también a la Patria el funcionario de etiqueta que volviendo las espaldas a las crudas realidades que vive el país contribuye abiertamente a que otros evadan la aplicación de la ley, cuando estos últimos han incurrido en la comisión de un delito?.
¿Le ha cumplido a la Patria el funcionario público que valiéndose de su posición establece monopolios de empleos en beneficio de sus familiares cercanos, o amigos allegados, o comete acciones fraudulentas en perjuicio del Estado?
La Patria no debe quedar reducida a Promesas simples y vacías, y bajo el cielo de septiembre, radiante de esperanzas por un futuro mejor, debemos los nicaragüenses asumir un patriotismo verdadero sin zalamerías de ninguna especie, pues a esta República que le cantó con su himno Salomón Ibarra Mayorga, hay que serle sincero y no manosear su dignidad con lo que no podemos cumplir en concepto de obligaciones.
En esta heroica cruzada de septiembre muchos fueron los sacrificios, como también muchos fueron los patriotas que se alzaron en armas para ofrendar sus vidas por una causa que al calor de la pasión obtuvo sus resultados dejando en los cuadros de la historia los testimonios de una clara conciencia que se antepone a consignas alineantes.
No podemos dejar olvidada en el tintero de las anotaciones la participación del combatiente Juan Gómez, oriundo del municipio de Palacagüina, Departamento de Madriz, quien de acuerdo a la respetable capacidad histórica del recordado tribuno doctor Emilio Gutiérrez Gutiérrez, fue uno de los que pelearon en San Jacinto al lado de Estrada y Patricio Centeno.
Que las presentes generaciones, dueñas de una luminosa juventud y portadoras de una conciencia en formación, puedan con hidalguía ciudadana rescatar el concepto de Patria para que Nicaragua que “está hecha de vigor y de gloria” como poéticamente lo dijera el “Padre del Modernismo”, alcance definitivamente su status de Nación, y la probidad de sus buenos hijos sea el fruto de comunes esfuerzos.
* El autor de este artículo es periodista. 
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