Afirma Lorena Zamora, Vicepresidenta de Amcham
Las mujeres empresarias son valiosas
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 | Quizás su mayor obra en la vida, es dejar como enseñanza para las generaciones futuras que cuando se habla de negocios, no sólo debe pensarse en las retribuciones monetarias que se desprenden de actividades como éstas, sino, que deben salpicarse del lado humano para poder dejar un sello fundamental sobre todo en oficios tan poco palpables como son la arquitectura y las ingenierías. |
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María Antonia López M maria.lopez@laprensa.com.ni
Cuando Lorena Zamora logra establecerse como arquitecta en Nicaragua, no le fue muy fácil. Las condiciones en las que se podía echar a andar un proyecto de construcción en el país, no eran las mejores, según relató.
Segunda de cuatro hermanos, es hermana mayor de dos empresarios ligados a las altas finanzas: Enrique, presidente de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) y gerente general de Latin American Financial Services (Lafise), compañía dedicada a los servicios financieros en el istmo y Roberto, presidente del grupo Lafise y del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro)
Se caracteriza por ser muy perfeccionista, es partidaria de la humanización de las profesiones y defiende la capacidad de las mujeres en cualquier puesto que sean asignadas, a sus 46 años logra vincular su profesión, con su rol de madre, esposa y vicepresidenta de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham).
La Prensa : ¿El edificio de la casa matriz del Bancentro, es su primera experiencia como arquitecta en Nicaragua...?
Lorena Zamora: Teníamos que abrir el 2 de diciembre (de 1991), habíamos comprado el terreno el 15 de septiembre, es un día terrible porque fue el día de la Patria. Se tomó la decisión de incorporar materiales de alta calidad, de eficiencia energética en ese lapso de tiempo importamos vidrios, pisos, cielos...
LP: ¿Me imagino que fueron días de locura?
L.Z: Fueron meses de locura, dos meses en los que se diseñó y construyó en la marcha. Visitaba hasta tres veces la obra al día, había que involucrarse con los ingenieros, electricistas, porque cada minuto que pasaba había que resolver problemas y el contratista con el tiempo limitado. Tuvimos que innovar. Eso ha marcado la nueva modalidad de la banca. Logramos plantas abiertas. Aunque ahora se trabaja con mayores detalles, más lujo.
Lo importante, es que trabajamos con una mentalidad de excelencia, pero además que estos edificios no sólo cumplan con códigos de seguridad estructural, sino de aportar facilidades para los discapacitados.
La mayor parte de los edificios construidos no son diseñados con áreas libres de barreras. Hemos incorporado esos elementos de responsabilidad con esa población.
LP: Es como incorporar el carácter humano a la construcción...
L.Z: Eso. Las escalas de los edificios, los ambientes de trabajo, la calidad, la iluminación, los colores, materiales, todo. Además para el público es una arquitectura amiga, no intimidante, que no encierra sino receptiva. A pesar de trabajar con instituciones bancarias donde requerimos de una serie de seguridades combinamos: la seguridad y la intimidad. Somos consecuentes con lo que predicamos.
LP: Usted es una profesional de tiempo completo, ¿dónde ubica su hogar. Logra combinar ambas actividades?
L.Z: Tengo la ventaja de tener mi oficina aquí y mi casa atrás. A veces a pesar de estar trabajando, mi hija se viene acá a estudiar, sabe que su mamá está accesible. Asisto a las reuniones de los colegios, estoy pendiente de su educación, planificamos y si vamos a salir todos juntos, lo hacemos.
LP: ¿Siente en algún momento deseos de desistir a sus labores y responsabilidades?
L.Z: (risas) ... Definitivamente. Es una de las cosas en las que se debe tener habilidad para cortar en el momento preciso, que el estrés no agobie. Hay momentos en que me siento topada, como que todo lo tiene una sobre los hombros y dice ¿cómo resuelvo?, porque sí se está “full time” en todas las actividades. Como profesional manejando a los clientes y darles el servicio porque están apoyando el trabajo y al mismo tiempo a la familia. Por eso decimos que las mujeres debemos tener el doble de la fuerza. En esos momentos hago un alto y lo que he logrado es que si me tengo que tomar algún tiempo en el día o en la noche lo recupero. Sin descuidar una cosa por la otra.
Pero si sólo pongo el binomio familia-trabajo es manejable. El asunto es que también soy vicepresidenta de la Cámara de Comercio Americana en Nicaragua (Amcham) y estoy de coordinadora del comité de educación. Hay una carga adicional y eso es lo que ha puesto más presión en el equilibrio de mi vida.
LP: ¿Cuenta con el respaldo de su marido?
L.Z: Hay cosas en la parte familiar que sí, por eso muchas veces podemos combinar y le digo apoyame. Pero en la parte de mis actividades en la Cámara sólo me apoya asistiendo pero no asumiendo las cosas en las que ando involucrada.
LP: ¿Cree que su hija ha ido absorbiendo esa cantidad de energías que usted tiene?
L.Z: Definitivamente, sí. Yo le digo no quiero hacer sermón, sólo necesitás ver lo que tu mamá hace, cómo lo hacemos y por qué. De transmitirle el valor de por qué tenemos que luchar por otros. Esa parte es medular y ella lo comprende de manera increíble. Ha desarrollado la sensibilidad. La solidaridad ya no lo ve como un esfuerzo, sino más natural, no puede estar abstracta sino que hay otras cosas alrededor de ella que tienen que volverse a ver y eso es muy importante. Lo combina con la religión y así recibe otra ayuda espiritual.
Aunque no te he comentado de mi otra niña. Es una niña discapacitada, es la otra parte humana ...(su voz se quiebra y las lágrimas asoman a sus ojos. Después de un esfuerzo se calma para pedir disculpas y continuar pausadamente)... es una niña que está en silla de ruedas y es totalmente dependiente. Trabajo y estoy pendiente de su tratamiento, de la terapia ...de todo (suspiros profundos) porque es un ángel, es un ser especial en mi casa.
Este angelito ha llenado nuestras vidas, no habla, se comunica por medio de sus ruidos. No provoca angustia, aunque tenemos que estar encima de cada cosa que le pase, por eso es que la relación con mi casa y mi oficina es vital porque cualquier cosa que le pase estoy al instante. Por eso digo que la combinación madre-profesional llega a extremos.
Ella nos ha llevado a no dejarnos vencer porque a las cosas tenés que seguirles haciendo frente porque hay que verle la parte constructiva, humana, está viva, la voy a cuidar y amar como es.
LP: ¿Le ha ayudado eso en el trabajo?
L.Z: Pues, quizás...
LP: Me da la impresión que en este asunto de diseño arquitectónico, de incluir rampas para discapacitados, es parte de darle ese carácter humano...
L.Z: Desde chiquita he crecido con el problema de los discapacitados, mi papá era médico de rehabilitación. Vivía entre las muletas de pacientes pero no lo miraba con la responsabilidad de hoy. No sólo lo digo porque yo lo vivo. El problema de las barreras arquitectónicas es increíble porque tienen derecho a movilizarse.
LP: Pasemos a otro aspecto. ¿Cómo ha sido la participación de las mujeres empresarias en Nicaragua, realmente hay espacios para que se desarrolle o efectivamente cuesta demasiado?
L.Z: Yo creo cuando dan el espacio es casi como una concesión, por ser mujer se le da la oportunidad. En la Junta directiva de Amcham sólo yo estoy de mujer. Cuando estuvimos en la Convención del Cosep no había ninguna mujer, ni en las mesas de trabajo, ni en las directivas de las cámaras que integran el Cosep.
Generalmente se está de directiva cuando se trata de redes de mujeres sobre trabajos de mujeres, y planteo que es en este ramo donde tenemos que decir que somos tan empresarias como los empresarios y tan valiosas como los varones. Aportamos cosas concretas y podemos servir de mucho para esto.
Aunque creo que se está reconociendo el valor que tenemos, la capacidad para hacerlo. Nos cuesta mucho ser diez veces mejores que el hombre para aspirar a esos cargos. Poco a poco tenemos que asumir los papeles que nos están permitiendo tener y seguir luchando para tener la voz que necesitamos tener y que nuestras hijas e hijos tengan la oportunidad.
LP: ¿Podría ser que la apertura educativa esté dando más chance a las mujeres en carreras universitarias que estaban asignadas socialmente a los hombres?
L.Z: Creo que la educación se ha vuelto más amplia, hay más carreras, son otros métodos de comunicación, se abre otra forma de trabajo, pero la demanda de recurso humano es lo principal. Se ha sentido que cuando la mujer trabaja lo hace bien y eso provoca que la mujer sea más deseable que el varón. No es que se limite por sexo pero la incursión de la mujer en los mercados laborales ha ido demostrando que el rendimiento es más eficiente.
Las ingenierías eran asignadas a los varones, la arquitectura probablemente ha sido más flexible, ahora es más aceptada la mujer que busca una carrera técnica, profesional para complementar un parte del trabajo.
LP: ¿Siente que a veces el ingreso de las mujeres no es reconocido dentro de la estructura familiar?
L.Z: No solamente el ingreso de las mujeres, sino la remuneración profesional no es igual. Normalmente, hay una tendencia a pagar menos, es automático y eso se refleja en la empresa nicaragüense y a nivel mundial.
Es un campo que tenemos que abrir, que nos den paridad. Siempre nos han considerado como un elemento pasivo y en la sociedad nicaragüense hay un matriarcado que no podemos ignorar. La mujer es la cabeza de miles de familia y es un error considerar que no tiene derecho a recibir una remuneración igual que la de los hombres.
LP: ¿La crisis del país está conduciendo a un reemplazo de la fuerza laboral masculina por la femenina?
L.Z: Como la mujer es la que queda con la carga de los hijos es la que tiene que buscar qué hacer. Es la actitud ante la oferta de trabajo, muchas veces los hombres no hacen tal cosa porque no lo quieren hacer.
Otro de los aspectos es la calificación para hacer el trabajo, tenemos una fuerza de trabajo enorme que no tiene la calificación para la demanda que hay de la oferta laboral. Hay un desbalance y por eso no podemos lograr absorber esa oferta de trabajo.
LP: ¿Reconocen las mismas mujeres el liderazgo de otras mujeres?. Algunos comentarios que se hacen es “prefiero tener un jefe varón a una mujer”.
L.Z: (Risas), sólo mujeres trabajan aquí, preguntales a ellas... Pero bueno hay que ver la parte cultural. Las mujeres somos menos anuentes a ceder que el varón, pero es tal vez porque es más fácil ceder que mantener las posiciones. Constructivamente tenemos que reconocer lo que hemos logrado, que somos buenas en lo que estamos haciendo con responsabilidad. No somos mediocres, y eso a veces provoca reacciones negativas porque viene de una mujer.
LP: ¿Han pensado en organizarse como mujeres empresarias?
L.Z: Con las personas que me relaciono, no lo hemos abordado de esa manera, no queremos segregarnos como género, queremos meternos en el lugar de empresarias, lo que queremos es la participación equitativa, no por ser mujer sino porque valemos.
ARQUITECTA DESTACADA
Tiene dos hermanos en el mundo empresarial, en finanzas y turismo, su opción fue las artes estructurales. Arquitecta de profesión.
- Se graduó en la UNAN-Managua en 1976 en la carrera de Arquitectura donde tuvo una mención especial porque logró terminarla en cinco años, cuando lo tradicional era siete u ocho.
- Viajó a Estados Unidos donde realizó una maestría en el ramo hospitalario, adicionalmente hizo un postgrado en administración de empresas.
- Regresó a Nicaragua en 1978. Las condiciones de trabajo no eran óptimas y nuevamente volvió a Estados Unidos donde logró registrarse como Arquitecta en Texas.
- En 1991 regresa a Nicaragua para montar su propia empresa de diseño y arquitectura
- Se integra a la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense donde ha desempeñado puestos de miembro, secretaria y actualmente vicepresidenta.
EL COMITE DE EDUCACION Y AMCHAM CON SU PROYECTO SOCIAL
La Cámara Americana Nicaragüense de Comercio (Amcham) impulsa el proyecto de apadrinamiento y amadrinamiento (empresarios y empresas padrinos y madrinas) de escuelas. La promotora del mismo es Lorena Zamora, quien tras varios meses de trabajo está logrando que hayan acciones concretas y desde ya algunos centros escolares presenten mejoras en infraestructura.
Mas el proyecto no se limita a la estructura de los edificios. La integralidad pasa por la revisión de las Leyes que están vinculadas a la actividad y currículum de la educación en general.
Zamora dice que el proyecto educativo es uno de los programas más activos que tiene la Cámara, porque se está considerando que la educación sea la agenda prioritaria para poder despegar la economía del país.
Es por ello que se insiste en promover una ley de incentivos para la educación.
“Parte de esa oferta es lograr que los jóvenes tengan especialidades técnicas, para que éstos trabajen en el día y logren seguir en la universidad por la noche”.
Zamora expresa que muchas veces las leyes que se elaboran en el país pasan sin reconocer la importancia que tiene para el país y para el ejercicio de las profesiones.
Prueba de ello es la falta de personal calificado con el que se encuentra en la mayoría de las empresas. 
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