Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
MARTES 5 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / EDICION No. 22122 / ACTUALIZADA 01:00 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
   
Opinión
Lo político, la política y los partidos

.Utilizar la religión para “enajenar” a los pueblos de su señorial grandeza, es contrario al orden natural y a la misma razón de ser de la redención del hombre

Pablo Antonio Vega

Los conceptos, no son meras arbitrariedades, para ponerle nombre a las cosas. Son expresiones mentales para mejor discernir los elementos y las cualidades que integran un Todo Global. Sólo así se perfeccionan los conocimientos y se esclarecen las responsabilidades, que hacen la grandeza señorial de los seres humanos. El señorío del hombre, depende de estos dos factores: de la toma de conciencia del misterio señorial, y del dominio, que se ejerza frente al mundo. Sin conciencia; no hay valoración humana. Sin ciencia; no hay comprensión de las realidades vivas del mundo y sus vicisitudes.

Por la autovaloración conciencial y responsabilizante y por las ciencias, se activa el desarrollo integral y global: personal, social, económico y político de los pueblos. Así se activa en los seres humanos, el misterio creador, del cual somos partícipes. De lo contrario se quedan al arbitrio de los absolutismos “Privatistas” y “Totalitarios”. Se “mata” el dinamismo conciencial y señorial del espíritu.

De aquí la urgencia de esclarecer, reivindicar y desarrollar constantemente los originales e irrenunciables derechos de todo ser humano. Cualquiera que sea su raza o el grado de desarrollo de la común identidad humana. El pecado original de las arbitrariedades y absolutismos humanos, se origina en querer someter el ejercicio señorial de los derechos y responsabilidades humanas. Los religiosismos que lejos de revelar, enajenan a los pueblos de sus señoriales cualidades y responsabilidades socio políticas busca milagros; pero no motivan ni activan el desarrollo de las responsabilidades socio económicas y políticas de todo ser humano.

Por lo que tan deshumanizante resultan las ideologías materialistas, como los espiritualismos que enajenan a los pueblos de sus señoriales responsabilidades económicas y políticas. La Biblia nos dice claramente: dijo Dios: hagamos al hombre, a nuestra imagen y semejanza. Que mande a los peces del mar y a las aves del cielo, a las bestias y a las fieras, macho y hembra los creó.

Frente a las incertidumbres y conformaciones en que vivimos parece oportuno, y hasta necesario, hacer una más clara definición entre lo que es “lo político”, “la política”, y los “partidismos”. Tanto en el campo, como entre personas cultas se oye decir: “yo no me meto en política”. Las mismas iglesias que se dicen: “no políticas” aparecen históricamente aliadas a “colonialismo y partidismos”, desconociendo así lo que es el verdadero cultivo de los derechos y responsabilidades políticas.

Utilizar la religión, para “enajenar” a los pueblos de su señorial grandeza, no sólo es contrario al orden natural, sino a la misma razón de ser de la redención del hombre. Cristo, no se alió ni con los césares ni con los que habían convertido el Templo en cueva de ladrones.

Los “clasismos como los totalitarismos”, desconocen la grandeza de la “común cualidad, de todo ser humano y de todo pueblo”. Por algo Aristóteles definió al ser humano como un “animal político”. Es decir: no sometido a la mera ley de los “instintos” y de la fuerza; sino al cultivo libre, inteligente y señorial de su propio desarrollo.

El francés distingue entre “Le Politique” y la “Politique”. Es decir “Lo Político” y “La Política. Lo “Político” es la dimensión señorial e ineludible de todo ser humano. La Política en cambio, es la forma de activar y ordenar el ejercicio de los ineludibles derechos comunes.

En conclusión: si no se promueve “La Toma de Conciencia” de los sagrados e ineludibles derechos de todo ciudadano, cualquiera que sea su raza o condición social, no se puede esperar que “La Política”, no se interprete como un “absolutismo” o un “totalitarismo” de partido o como una arbitrariedad de los que detentan el poder.

En resumen: “Lo Político es la grandeza señorial que debe ser cultivado y desarrollado como derecho inalienable de todo ser humano y de todo pueblo. “La Política” en cambio, es la forma para mejor garantizar y promover la señorial grandeza. Se puede ser “Apartidista”, pero nunca “Apolítico”. Esto equivaldría a abrir las puertas a los absolutismos y totalitarismos de partido. De nada serviría hablar de democracia.

* El autor es Obispo emérito de Juigalpa.  
.


---
   
Otros Artículos

Lo político, la política y los partidos

El caso de la harina y las prácticas restrictivas

Problemas del Registro de la Propiedad

Nada Personal

La historia de los paniquines

Crítica

Abismo entre militares y maestros

¿Y Usted Qué Opina?