Usan técnica africana de riego por goteo
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 | Procedimiento puede durar hasta 68 horas seguidas en dependencia del cultivo |
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José Flores, técnico de Cáritas, muestra el funcionamiento de una bomba Ema. |
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Moisés Martínez Colaborador/Agua Fría Matagalpa
En la comunidad Agua Fría, aunque su nombre indique lo contrario, el complicado terreno dificulta la llegada del agua a los cultivos. Ante esta problemática, los técnicos de Cáritas, en conjunto con los pobladores de la comunidad, implementaron la utilización de las bombas de agua “Ema” y el sistema de riego por goteo.
Las bombas Ema son de tecnología artesanal proveniente de Africa. Su utilidad radica en extraer agua del pozo y por medio de mangueras comunes llevarla a sitios en los que el terreno es seco. Está hecha de madera, tubos PVC y galvanizados. Su construcción cuesta entre 400 y 500 córdobas.
“En el fondo del pozo se encuentra una guía que se encarga de empujar el agua hacia unos conos que la suben hasta la superficie para luego pasar a los tubos, con la suficiente presión para llevar el agua a los cultivos”, explicó el técnico de Cáritas, José Flores.
Los conos miden 30 pulgadas, y están separados por una vara de distancia. El pozo mide aproximadamente diez varas de profundidad. La polea contiene 20 conos. Un cono está dentro del tubo echando el agua, mientras otro lo sigue lleno del vital líquido. Este ciclo continuo lleva el agua a los cultivos a través de una red de mangueras conectadas entre sí, que llegan hasta unos barriles que están cercanos a los cultivos.
En este punto es cuando entra en acción el riego por goteo. Ramón Escorcia, supervisor de Cáritas en el proyecto, explicó que “en el lugar de cada planta se hace un hoyo a la manguera con una “lesna” de zapatero. Este hueco se sella manualmente con un goloso, que a la vez tendrá la función de regular la cantidad de agua que irrigará a la planta”.
Según Escorcia, este procedimiento puede durar hasta 68 horas seguidas, dependiendo de la cantidad de riego que necesite el cultivo. Pueden circular hasta 96 galones de agua en una plantación de un cuarto de manzana.
Luchando por salir adelante
Dos años después del huracán Mitch y con el apoyo de Cáritas y las CRS, Edith Hernández, cuenta con una hermosa parcela de maracuyás (calalas). La plantación, de una manzana de extensión, provee el sustento de ella y sus hijos.
“Me han ayudado con mangueras, silos, sistemas de riegos y alambres. Cada semana saco unas cinco mil frutas, las que vendo a 25 pesos el cien. Una camioneta viene a comprarme”, aseveró. 
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