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DOMINGO 15 DE OCTUBRE DEL 2000 / EDICION No. 22162 / ACTUALIZADA 12:15 am
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Jinotega de manteles largos celebra su 109 aniversario

Foto  
.Fue en 1891, bajo la presidencia del doctor Roberto Sacasa, que Jinotega fue desmembrada de la antigua Matagalpa y convertida en un departamento más de la República de Nicaragua

Aspecto parcial del Parque Central, uno de los lugares más atractivos con que cuenta “La Ciudad de las Brumas”.

 

Silvia González
Corresponsal/Jinotega

Esta bella ciudad que semeja una esmeralda engarzada entre montañas de jade cubiertas casi siempre de etéreas brumas, está de pláceme al cumplir hoy el 109 aniversario de haber sido elevado su territorio y sus municipios a la categoría de departamento, mérito que le correspondió en 1891 a la administración del presidente Roberto Sacasa.

Antes de ese año Jinotega era un distrito judicial que dependía del departamento de Matagalpa que sacaba provecho de la fertilidad de este territorio rico en cafetales, cultivos agrícolas variados, recursos forestales y con un clima exuberante propicio para la salud y la bonanza.

Por decreto presidencial, desde hace 50 años la efeméride ha merecido el tratamiento de día de fiesta departamental, que se celebra con desfiles, discursos, lectura de documentos relacionados con la creación del departamento, cantos interpretados por estudiantes, conciertos, entre otros.

La ciudad está ubicada en la zona norte-central del país, a sólo 168 kilómetros de Managua, distancia que se recorre a través de una carretera serpenteante que pasando entre bosques permite ver desde gran altura los paisajes más paradisíacos.

Vida y costumbres de los jinoteganos

A principios de presente siglo las costumbres de los jinoteganos eran sumamente sencillas, no se apartaban de la tradicional vida campestre. La gente se movilizaba a caballo y las personas adineradas poseían en sus casas caballerizas donde manejaban bestias de raza, que ocupaban para trabajos y paseos.

El agua para los menesteres caseros, provenía de pozos abiertos en los patios o era comprada a vendedores ambulantes que en bestias de carga, la traían en “cojenillos” o recipientes hechos de lata.

No fue sino hasta el año de 1930, durante la administración municipal de don José Antonio López, que tuvo Jinotega el primer servicio de agua por cañería.

Antes de 1915, los jinoteganos alumbraban sus calles con lámparas de kerosene que colgaban de un poste. Había un trabajador de la comuna que denominaban “el farolero” que se encargaba por las tardes de encender los candiles y en la madrugada de apagarlos. Por lo general el local donde se guardaban estos artefactos recibía el nombre de “La Candilería”.

Para el descanso y esparcimiento se acostumbraban las giras campestres, como las visitas a los cerros de Saraguasca y Yucapuca, o bien a los pinares de La Peña y La Cruz, lugar que proporciona una panorámica maravillosa de la ciudad y sus alrededores.

El día 24 de junio que se celebra a San Juan Bautista, patrono de Jinotega, la costumbre era efectuar peleas de gallos, la que se ha ido perdiendo.

Aunque el santo patrono es San Juan Bautista, también año con año se celebraba de igual manera la fiesta de la Cruz, la que es financiada por la municipalidad y tiene carácter eminentemente popular.

Educación, Salud y Vías de Comunicación

Según los historiadores Guerrero y Soriano, la primera escuela fundada en Jinotega fue la de la maestra Genoveva González (enero 1948), donde se enseñaba la doctrina cristiana y las primeras letras.

Las primeras escuelas públicas fueron establecidas durante la administración del Jefe de Estado, don Fruto Chamorro, en 1853.

Solamente los ciudadanos de buena posición económica, podían optar a una mejor educación para sus hijos, sin embargo para lograr lo óptimo tenían que enviarlos a estudiar a León o a la lejana Guatemala. Ante la necesidad de una buena Escuela, el maestro José Rosa Rizo, jinotegano, tuvo la iniciativa de fundar el primer colegio mixto de Jinotega que recibió el nombre de “El Septentrional”, sin embargo dicho centro tuvo corta vida por problemas económicos, ya que no se podía competir con las escuelas abiertas por el gobierno del general José Santos Zelaya.

Fue en 1919 que se fundó en Jinotega el primer Colegio regentado por los hermanos Cristianos de La Salle, mismo que fue clausurado en 1929 por la administración liberal del general José María Moncada.

En 1941 llegaron a Jinotega las hermanas betlehemitas, quienes fundaron el Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

En 1957 vuelven los hermanos de La Salle y construyen su propio edificio y para 1960 inauguran el primer año de bachillerato.

Sin embargo, pasó el tiempo y en 1979 ya Jinotega contaba con otros centros de estudios como: el Instituto Nacional Benjamín Zeledón, Colegio La Salle, Colegio Sagrado Corazón de Jesús, Escuela Normal Nocturna, Escuela Rubén Darío, Domingo Sarmiento y la Escuela de Artes y Oficios.

El Hospital de Jinotega

Aunque no se sabe con exactitud la fecha, nuestra historia revela que fue a través de las gestiones de la maestra Victoria Motta, que se fundó el primer y único hospital de la ciudad de Jinotega. Para ese entonces el gobierno tenía un galerón donde se producía aguardiente, no se sabe si por la falta de mieles, la destilación se acabó y el galerón quedó abandonado, fue entonces cuando el diputado David Stadthagen solicitó al Congreso Nacional la donación de ese galerón para transformarlo en un hospital.

Para habilitar el hospital la señorita Victoria Motta se dedicó con ahínco a recaudar fondos. Ella compró las primeras camas tijeras y acostó ahí a los enfermos, luego tomó fotografías que envió a la Junta de Beneficencia con miras a impresionar para que le ayudaran.

Su empeño fue coronado con éxito y el gobierno entregó una modesta suma mensual para el mantenimiento del local que llevó el nombre de Victoria Motta. Sin embargo, en 1979 este nombre fue cambiado y el centro pasó a llamarse Amín Halum, en honor a un joven jinotegano asesinado por la Guardia Nacional. Pero ahora nuevamente lleva el nombre de Victoria Motta

Mejoran las Vías de Comunicación

Hasta la penúltima década del siglo pasado Jinotega disponía únicamente de caminos de herradura, para ese entonces Matagalpa, la ciudad vecina, tenía comunicación con León por medio de caminos carreteros a través del cual ejercía su comercio.

Fue hasta 1882, bajo la administración del doctor Roberto Sacasa, que se construyó el primer camino para carretas de bueyes que unió la ciudad de Jinotega con el poblado matagalpino de Chagüitillo, empalmando con nuestra cabecera departamental con la ruta-León-Matagalpa.

En abril de 1919 llegó a la ciudad de Matagalpa la primera caravana de automóviles que inauguraba la ruta comercial entre ambas ciudades y pocos días después en el mismo mes llegó a Jinotega el primer convoy de automóviles de Managua.

Grandes hombres jinoteganos

* General Patricio Centeno, héroe de San Jacinto, nació en Jinotega 14 de noviembre de 1814.

* General Benjamín Zeledón, nació en La Concordia el 5 de marzo de 1870.

* Bartolomé Martínez, celoso guardián de los caudales públicos y de la dignidad nacional, nació en el Valle de Lipululo en 1870.

* General Ignacio Chávez, el primer hombre que cultivó el café en Jinotega, aunque era originario de León, hizo de Jinotega su segundo terruño.

* Poeta Alfredo Alegría, nació el 10 de junio de 1899 en San Marcos de Colón, durante medio siglo fue portaestandarte de la poesía y la cultura del suelo nicaragüense.  
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