Virgen de Remedios, patroncita del pueblo
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En su nicho, la Virgen de los Remedios, la patroncita del pueblo de Quezalguaque. |
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Dentro del nicho, en el altar derecho del Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, en Quezalguaque. Se encuentra resguardada por sus feligreses desde hace más de 300 años la imagen de la Virgen de los Remedios, que se quedó según la tradición, en el municipio para que fuera venerada hasta por peregrinos extranjeros.
Marcos Díaz Prado, párroco del Santuario, cuenta que las festividades en honor a la Virgen se realizan el 18 de febrero, previo a un novenario de misas. Según él, en esta fecha asisten a Quezalguaque cientos de peregrinos de distintos puntos del país y resto de Centroamérica.
La festividad, no sólo queda enmarcada al 18 de febrero, sino al 18 de cada mes, cuando los devotos de la Virgen asisten a una celebración eucarística a las 10:00 a.m., agregó el sacerdote.
“Desde este año, tuvimos la iniciativa de poner en un manto todos los milagros de la Virgen, para que sea un testimonio viviente de la fe”, dijo el párroco, quien agregó que el manto posee unos 3,000 “milagritos” agrupados en una extensión de 80 centímetros de ancho por 4 metros de largo.
Una de las tradiciones más remotas de las fiestas patronales, es cuando sacan la imagen del nicho los 16 de febrero para llevarla hasta la orilla de un pozo, sitio donde según los pobladores antaño fue encontrada.
Díaz, afirma que en esa actividad religiosa que se realiza a 120 metros de la parte posterior del Santuario, los participantes toman agua del pozo, para que la Virgen haga sanaciones o recuperaciones a los necesitados.
Refiere la historia que la llegada de la Virgen de los Remedios, ocurrió después que un grupo de personas, dueños de la imagen que hasta hoy se conserva, se dirigían hacia El Realejo.
Cuentan que en una ocasión ese grupo de personas se quedó descansando en un pozo de donde tomaron agua para calmar la sed, al día siguiente prosiguieron su camino y cuando se detuvieron de nuevo, observaron que el nicho de madera donde transportaban la imagen, estaba vacío.
Al ver esto, el grupo se devolvió hasta el pozo donde habían pasado la noche, y encontraron el bulto de la Virgen María. Este hecho se repitió en dos ocasiones más y fue cuando los dueños de la imagen comprendieron que la Virgen de los Remedios deseaba permanecer en Quezalguaque. 
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