Unidos en el amor y la adversidad
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 | Doña Gioconda y don Andrés son discapacitados y no cuentan con apoyo de ningún organismo |
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La falta de los dedos en sus manos no es impedimento para que doña Gioconda realice sus labores domésticas e incluso aquellas consideradas “exclusivas” de hombres. |
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José Luis Palacios G. Corresponsal/Villa El Carmen
Hace 16 años, una pareja de discapacitados decidieron unir sus vidas y durante este tiempo han logrado cultivar su amor y vencer sus incapacidades, aunque no su pobreza.
Doña Gioconda del Carmen Cavaría, de 35 años de edad, originaria de la comunidad “Abraham Sequeira” de este municipio, nació sin los dedos de sus manos, su marido Angel Darío Pérez Zapata, de 77 años, perdió su mano derecha accidentalmente desde cuando era un niño.
Doña Gioconda y don Angel se conocieron hace poco más de 16 años en una quinta en la que ambos trabajaban, pero fue hasta hace un año que decidieron unirse bajo los Mandamientos de Dios.
Según doña Gioconda, ellos no tienen hijos que les ayuden, sin embargo la falta de sus dedos no le impide realizar las actividades cotidianas de su casa y tiene la capacidad de planchar, cocinar, lavar, hacer tortillas, barrer, realiza siembra de maíz, raja leña con el hacha y escribe su nombre.
Ella nos cuenta que aún con sus dificultades, fue a la escuela cuando era una niña, ahí aprendió a manejar el lápiz y escribir su nombre.
Don Angel Darío no tiene su mano derecha y hace pocos años se dedicaba a la agricultura, pero por su edad ese oficio se le ha convertido muy pesado y ya no lo puede ejercer.
El único sostén que tiene para su manutención y la de su esposa es una pensión de 700 córdobas que recibe mensualmente del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Esa cantidad de dinero que le da el INSS es insuficiente para poder sufragar los gastos básicos como comida, ropa y calzado.
“No recibimos ayuda de nadie, en este lugar no ha habido una persona que se apiade de nuestra terrible situación que pasamos y nos brinde ayuda económica”, dijo don Angel Darío.
Sin embargo doña Gioconda expresó que se sentiría mal si alguien le ofrece ayuda para operarse sus manos, ya que prefiere morir tal como Dios la mandó al mundo. 
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