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La superstición que nos acecha ¿Cuál es la tuya?
Ricardo Cuadra García ricardo.cuadra@laprensa.com.ni
Cuando niño, miraba el cielo por las noches para contemplar la inmensidad y belleza del universo. Me gustaba contar las estrellas, pues no creía que fueran infinitas. Las contaba a diario, hasta que en una ocasión mi abuela me sorprendió haciéndolo y me dijo: “es malo contar las estrellas y peor si las señalás”. Pese a que no me explicó qué implicaba contarlas, esa fue la última noche que mi dedo índice señaló hacia el espacio para enumerar los astros.
Aunque no comprendía “lo malo” de contar y señalar estrellas, dejé de hacerlo y en más de una ocasión sentí la tentación de hacerlo, pero recordaba: “es malo contar las estrellas”. Crecí, olvidé mi pasatiempo nocturno, y con el tiempo descubrí que en esta vida hay muchas supersticiones, ridículas para algunas personas y ciertas para la gran mayoría. Ahora comprendo por qué mi abuela no me dijo en qué consistía la supuesta maldad y es que ¡no sabía ni ella misma el porque era malo!
Las personas dicen que pasar debajo de una escalera es mala suerte, al igual que abrir una sombrilla dentro de la casa. Y pobre de aquel que rompe un espejo, aunque sea accidentalmente, ya que no puede disimular un poco la cara de angustia que pone porque presuntamente sus próximos siete años no serán nada venturoso que digamos. Y quién no ha escuchado decir: “No hay que bañarse en el mar en Viernes Santo porque te convertís en sirena”. Son innumerables las supersticiones, muchas de ellas conocidas hasta el último rincón del planeta, pero muy pocas personas –poquísimas diría yo– conocen el origen de estas creencias.
EL TEMIDO NUMERO 13
Ninguna superstición es tan fuerte y tan conocida mundialmente como lo es creer que el número 13 es de mala suerte. Es tanto el “pánico” a ese número que muchas personas se niegan a alojarse en una habitación con ese número, (yo sería uno), debido a eso es que muchos hoteles numeran sus habitaciones de una manera muy singular: de la habitación 12 pasan directamente a la 14. En algunos países el piso 13 en los edificios no existe, ya que del 12 se pasa al 14.
Hay pacientes que se sienten condenados si la cama que les tocó es la 13, y en algunos aviones tampoco existe este número en sus filas. Una creencia indica que si cenan 13 personas juntas, el primero en irse morirá antes de un año. Las viejas tradiciones aseguraban que el día martes y el número trece siempre traían mala suerte. Desde hace muchísimos años la superstición que rodea al Martes 13 se compone de una extraña selección de elementos diferentes que de un modo u otro han dado en concentrarse en un solo día: el martes. Decía el saber popular: “Llegó la hora, el martes, de toda la semana el día más infortunado”.
En la cultura sajona el martes no es “el día más infortunado”, sino el vienes, junto al también número trece. El origen de esto es cristiano ya que Jesucristo murió en viernes y el número trece se debe a que trece personas estaban sentadas en la última cena, una de las cuales lo traicionó. Esta superstición se incrementó por la imprudencia de un capitán de barco llamado Friday (viernes en inglés), quien se negó a que se colocara la moneda de oro debajo del mástil de su nuevo barco, así como también de que ataran la tradicional cinta roja al primer clavo que se empleó en su construcción. Y por si esto fuera poco ordenó la construcción del barco y salió a la mar en día viernes. Y como ya se lo imaginaron, ni el barco, ni su capitán y su tripulación jamás se volvió a saber nada de ellos.
Pero volvamos a lo relativo de contar estrellas, perdonen mi insistencia en ello, pero es que creo que he esperado demasiado tiempo para saberlo. ¿Qué tiene de malo contar y señalar estrellas? En la antigüedad se creía que cada estrella era el alma de una persona. Se dice que es de mala suerte contar las estrellas, no obstante si se cuentan nueve estrellas durante nueve noches seguidas y se pide un deseo, éste se cumplirá. Pero cuidado, señalar las estrellas es pecaminoso y puede ser fatal, no lo digo yo, lo dice mi abuela.
También se dice que la estrella fugaz representa a un bebé, donde la estrella cae, allí nacerá un niño, y quién de ustedes nunca ha escuchado decir que si se pide un deseo cuando se ve caer una estrella fugaz, seguro se cumplirá. Háganlo cuando tengan la oportunidad y me cuentan si resulta.
OTRAS SUPERSTICIONES
No pretendo hacer un “rankin” de las supersticiones más populares, no es esa mi intención, pero considero que después del “Viernes 13”, romper un espejo es una de las creencias más conocidas por todos. Romper un espejo es una de las creencias más antiguas y esa acción acarrea consigo siete años de mala suerte.
Debido a que nuestro reflejo está en él y si se rompe nos hacemos daño a nosotros mismos, “dañar un espejo es dañar el alma”. Las leyendas sobre vampiros refleja con la mayor fidelidad el aspecto negativo de las supersticiones relativas al espejo, ya que como se sabe el vampiro no tiene alma, pues no tiene reflejo.
En lo que respecta a la mala suerte, ya que el cuerpo experimenta un cambio en su constitución fisiológica precisamente cada siete años, la tradición popular dice que cada siete años dura un período de mala suerte.
Pero no todo es tragedia en esta historia, existen remedios para evitar que esta acción se produzca, una de ellas es recoger los trozos del espejo roto y lavarse en un río que fluya hacia el sur, entonces la mala suerte desaparecerá. Algo que no es aconsejable es mirarse en un espejo roto.
LOS ZAPATOS SOBRE LA MESA
Poner los zapatos sobre la mesa puede tener como consecuencia la pérdida de tu trabajo. Desde tiempos inmemorables se ha evitado colocar sobre la mesa los zapatos que se van a usar antes de ir trabajar. Según la creencia popular esa acción puede traer consigo la pérdida del trabajo. El oscuro origen de esta tradición proviene desde la antigüedad, cuando se solía poner encima del ataúd los zapatos del difunto.
PASAR DEBAJO DE UNA ESCALERA
Otra de las supersticiones más populares es la relacionada a las escaleras, de las cual hay diversas hipótesis sobre su origen. En los Estados Unidos se dice que la acción de subir una escalera que tenga un número impar de travesaños trae muy buena suerte, mientras que ocurre lo contrario cuando se pasa por debajo de una de ellas.
El origen de las supersticiones basadas con las escaleras viene del miedo al Patíbulo. Antiguamente en Europa y Norteamérica el patíbulo solía ser alto y generalmente había que usar una escalera de mano para colocar la soga en la posición correcta, y luego había que usarla también para retirar el cadáver. Cualquiera que pasase por debajo de la escalera, se encontraba ante la muerte en más que un sentido y de ahí nos viene esa enigmática y antigua superstición.
SAL DIVINA
Antes para preservar los alimentos, se conservaban en sal, de esta forma tardaban mucho en descomponerse, la podredumbre se creía obra del demonio, de ahí que la sal pasó a representar a Dios.
Derramar sal, equivalía entonces a animar al demonio para que destruya la vida. Si por accidente se derrama sal, se debe arrojar un poco tras el hombro izquierdo, eso ahuyenta al demonio, que de estar presente, lo está a nuestras espaldas, del lado izquierdo.
LOS OJOS DEL MUERTO
Por otra parte quién de ustedes ha visto en algún velorio al difunto con los ojos abiertos. Seguro que nadie. Según las superstición, cerrar los ojos de los muertos es necesario porque si permanecen abiertos se dice que el cadáver está esperando la otra vida, o buscando a la siguiente persona que ha de morir. |
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