Jóvenes nicaragüenses y nueva danza sueca
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Bailarinas suecas en festival contemporáneo. |
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Carlos Paolillo* Especial para LA PRENSA
El VI Festival Internacional de Danza Contemporánea en su segundo programa ofreció una atractiva aproximación a los jóvenes bailarines de la danza nicaragüense, más de uno con reales posibilidades de realizar una carrera profesional, así como un acercamiento gratificante a un conjunto femenino de intérpretes procedentes de Suecia de destacable solvencia.
El pasado martes, la Sala Experimental del Teatro Rubén Darío recibió a la Compañía de Danza Universitaria Yaxall UNAN-León, Escuela de Ballet de Nicaragua y al Grupo de Danza Experimental de la Universidad Americana (UAM), suerte de espacio compartido e idóneo muestrario de las potencialidades de la danza de Nicaragua en materia de ejecutantes. Por sobre el hecho coreográfico, se impuso la vitalidad y sentido del compromiso de sus noveles participantes.
Las posibilidades del recurso humano visto en esta función del festival resultaron evidentes, como también el hecho de que con programas de formación sistematizados y plataformas adecuadas de difusión, su profesionalización podría ser una realidad concreta en poco tiempo.
La segunda parte del programa estuvo a cargo de la compañía sueca Helena Franzen, que dejó claro la fuerza interpretativa como bailarina de su directora, así como sus intereses creativos dentro de la llamada Nueva Danza.
“Prepace”, obra para solista, permitió a Franzen desplegar sus notorias capacidades en el escenario. En “Pero no puedo hablar más fuerte”, se unió a un grupo de tres intérpretes igualmente eficaces e identificadas con el trabajo de la coreógrafa, básicamente abstracto y en sintonía con los postulados de la soltura y la fragmentación corporales.
* Periodista y crítico venezolano 
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