En Letra Pequeña
Fabián Medina fabian.medina@laprensa.com.ni
Caiga quien caiga
Independientemente de la mala intención que hay tras el caso Solectra, Pedro Solórzano debe dejar clara su participación en ese negocio y, de tener alguna responsabilidad, asumir los costos que sus actos le acarreen, porque no hay corrupción mala y corrupción buena dependiendo de quien la haga, como entienden algunos. Corrupción es corrupción, y sea roja, rojinegra o verde es condenable.
Sacrificio de peón
Pero si Pedro Solórzano es responsable, mucha mayor responsabilidad tiene el ex alcalde, don Roberto Cedeño Borgen, quien en definitiva autorizó el negocio. ¿Están los liberales sacrificando a Cedeño para sacar del juego a Solórzano? Sobre este asunto se mencionan dos posibilidades:
1. Efectivamente, el doctor Alemán, como en ajedrez, está sacrificando un peón, alfil o caballo, para conquistar una torre.
2. El doctor Alemán está cobrándole una vieja factura a Cedeño y así lo enganchó para que renunciara a la Alcaldía bajo la promesa de una diputación, y una vez que está en la llanura, soltó el paquete que pretende llevarse a Solórzano y Cedeño juntos.
Boomerang
Pero los liberales no sólo están sacrificando un peón, sino atacando el fondo de la estrategia electoral sobre la que se han montado. “Para seguir haciendo obras”, dicen en sus anuncios. ¿Obras como esa que hizo Cedeño?
Byron Jerez y su terraza
Tan pronto amainaron las lluvias de Keith, don Byron Jerez se personó en Pochomil Viejo para… No, no para solidarizarse u ofrecer ayuda a los damnificados, sino para ver qué había pasado con su terraza. ¡Qué cosas! Lo menos que podría hacer don Byron, si súbitamente recuperara la vergüenza, es devolver ese palacete que se construyó con un terreno donado por la Alcaldía de San Rafael del Sur y con dinero que estaba destinado a reparar los estragos del Mitch. O sea que no sólo le salió gratis su casa de verano, sino que dejó a miles de pobladores esperando el socorro del gobierno.
Quiebra y resurrección
Resulta, si no ilegal, por lo menos inmoral que el gobierno haya sacado dinero público para sacar de la crisis a un banco que un grupo se encargó de saquear. Y ahora, estos señores, aparecen como socios en el nuevo banco salido de las arcas públicas con lo que se confirma aquella vieja ironía del mundo financiero según la cual resulta mucho mejor negocio quebrar un banco que poner uno. ¡Cuánto nos está costando el pacto!
El costo de la decencia
En todo el desbarajuste institucional que trajo el pacto, la única institución que tiene media limpia su cara es la Procuraduría de Derechos Humanos, que sin dientes quiere hacer un papel decente. Pero es que en este país la dignidad y la decencia se pagan y, al contrario, se premia el servilismo y la lambisconería, y así, este año, en vez de aumentarle el presupuesto le han quitado a la Procuraduría 12 millones. Esta Procuraduría es la misma que contra pronóstico dio la razón a José Antonio Alvarado en el pleito por su nacionalidad. 
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