Espacio Gerencial
Educación de los herederos
José Leñero G.*
En estos días la Firma José Leñero & Asociados ofreció un seminario sobre la importancia de las empresas familiares en la economía de nuestros países, donde conforman una cifra cercana al 98 por ciento del total de empresas. El seminario destacó las metodologías que existen actualmente para aumentar su efectividad y evitar sus “pecados capitales”, entre éstos su Talón de Aquiles: la sucesión del fundador.
La magnitud del problema de la sucesión salta a la vista en las cifras que ofrece el libro “A la sombra del Roble”, de Ernesto Poza Valle, 1995: en los Estados Unidos sólo el 3.3% de las empresas que se inician pasan felizmente a los hijos del fundador, en tanto que apenas el 1.25% sobreviven en la generación de sus nietos. En España las que pasan a la segunda generación, es 2.5%.
Entre las recomendaciones sobre ese tema que ofrece el libro mencionado está el capítulo 10, escrito por Katy Danco, que se titula “Cómo Criar Hijos Ricos”. He hecho mías esas recomendaciones, que comento a continuación, sólo que prefiero llamarlas “Cómo Criar Hijos Valiosos”.
Dice la autora que las familias propietarias de empresas familiares, deben cuidar de inculcar a sus hijos, desde su primera infancia, los valores que requerirán para gerenciarla con eficacia.
Para ello propone distinguir tres etapas en su educación, cada una abarcando un período de 100 meses (8.33 años) en la siguiente forma:
Primeros 100 meses:
Los niños deben saber que la empresa es algo bueno: Papá y/o mamá trabajan en ella intensamente y por muchas horas cada día, para el bien de ellos. Por ello es necesario evitar hacer reclamos de por qué trabajan tanto y por qué vienen tarde a casa...
Es la etapa en que los niños deben aprender Amor, Respeto, Disciplina (ética e integridad) y Acomodación, esto es, que hay otras personas que tienen derechos, necesidades o sueños sobre la empresa, que deben compaginarse con los de ellos. Hay que respetar los derechos de hermanos, primos, empleados, socios...
Segundos 100 meses:
En el tránsito de niños a adolescentes, antes de los 16 años, deben aprender que la riqueza de su familia es un privilegio ganado por sus padres con trabajo honesto y constante, que puede ser placentero, pero muchas veces es muy pesado. De aquí que deben respetar los beneficios y privilegios que sus familias les ofrecen.
Deben saber cuáles son las responsabilidades de sus padres, sus satisfacciones, retos, las dificultades de ejercer su liderazgo...
En este punto Danco advierte que si no lo hacen los padres, lo harán los envidiosos.
Lección final (entre los 16 y 25 años):
Los hijos deben aprender su propio valor ante el mundo. No sirve pagarle unos pesos por lavar el auto, sino un salario real por lo que hacen.
Es preferible que trabajen en otras empresas para que aprendan el valor que tiene para otros lo que saben hacer.
Hay tres beneficios de que trabajen afuera:
1. Permite al joven adquirir credenciales.
2. Puede despertar cariño por lo que hace la empresa familiar.
3. Permitir a papá envejecer en la empresa antes de que los sucesores se agiten por su retiro.
*Consultor Internacional. 
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