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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 7 DE OCTUBRE DE 2000
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Arqueología
El camino precolombino de Icalupe en Somoto

Foto  
Edgar Espinosa y Marcio Rivas

Contrariamente a las sociedades de Euro Asia, la América precolombina no contó con animales de carga tales como caballos o bueyes para el transporte de mercancías y personas, pero a pesar de la falta de éstos y por ende del desarrollo de la rueda, que se utilizó para otros fines como el calendario mesoamericano, y algunos juguetes, los indígenas americanos desarrollaron redes de intercambio comercial de largas distancias muy estructurados los que se realizaron a pie y en otros casos utilizando embarcaciones que recorrían los dos océanos.

Cerca del poblado de Icalupe en Somoto se encuentra uno de los petroglifos más impresionantes del norte de Nicaragua. Está ubicado cerca del cauce de una quebrada, en un gran abrigo rocoso de aproximadamente 20 metros de altura. En la piedra los indígenas dejaron grabadas representaciones de animales, figuras abstractas y representaciones humanas, utilizaron varios colores para ejecutar los diseños, predominando el rojo, el amarillo y violeta, siendo éste uno de los pocos casos de policromía que se conservan en el país. Aprovechando la forma de la roca los indígenas dispusieron los dibujos en tres niveles, el cual no conocemos su significado, se observa que varias figuras están sobrepuestas, lo que sugiere varias etapas de elaboración.

A pesar que el medio que circunda el petroglifo, ha sido bastante alterado para convertirlo en pastos para la ganadería, aún se observa un bosque ralo de coníferas y robles. El significado de la palabra Icalupe se ha interpretado de varias maneras para algunos significa el “Llano de las Nambiras” pero para otros quiere decir el “Camino de las Canoas” o el “Cerro de los Nancites”, esta última afirmación parece ajustarse más al medio de la zona.

En este artículo queremos sugerir que el petroglifo de Icalupe fue un “Lugar de Descanso” para los comerciantes que circulaban en uno de tantos caminos precolombinos de Nicaragua.

Los caminos prehispánicos han sido poco estudiados por los arqueólogos nicaragüenses, pero sabemos de su existencia ya que éstos fueron utilizados por los españoles en la primera “Entrada” para la conquista del país, después continuaron haciendo uso para la ampliación de la colonia en el norte de Nicaragua y la explotación minera de Las Segovias. Después los frailes católicos los recorrieron para conocer el estado de las diferentes parroquias de Nicaragua.

En el Pacífico nicaragüense los indígenas Nicaraos hacían ciertas ceremonias en los caminos que transitaban, esto nos lo sugiere la entrevista que el Fraile Mercedario Francisco de Bobadilla realizó a uno de los caciques principales de esta etnia. El le preguntó “Aquellas piedras que teneys puesta en los caminos y que cuando passays a par dellas les echays hierba ¿A que propósito es aquello?”. El cacique le contestó “Porque tenemos opinión que haciéndolo así no nos cansamos ni tenemos hambre, ó que á lo menos haciendo esto no nos cansamos tanto é nos aquexa el hambre en el camino”.

Es seguro que las piedras que hacía referencia el indígena eran los petroglifos como los de Icalupe, las personas más viejas del lugar conocían este sendero que comunicaba varias comunidades como Macuelizo y Maylote y podían fácilmente viajar hasta el poblado de Güinope en Honduras donde los indígenas extraían obsidiana, un material muy apreciado en aquellos tiempos. En nuestro recorrido se puede observar fragmentos de obsidiana y cerámica precolombina pero ningún asentamiento permanente, lo cual refuerza la idea de un lugar de tránsito. Es seguro que muchas preciosidades circularon por el lugar, como el carbón de tile que era utilizado para la decoración corporal, oro y plumería que se intercambiaban con otros del Pacífico.

La edad del petroglifo de Icalupe es difícil de determinar pero observando los colores y los diseños se puede asociar a la cerámica que se conoce como Ulua Policromo, la cual se desarrolló entre los años 600-800 d.C. Esta cerámica se distribuyó en gran parte de Honduras y el norte de Nicaragua, encontrándose varios sitios de Somoto y Estelí. La decoración de las vasijas presenta perfiles humanos y animales que incluyen monos, aves y murciélagos. Pero estas interrogantes serán contestadas una vez que se inicien estudios arqueológicos intensivos en la zona permitiendo un mejor conocimiento de nuestra cultura precolombina en Las Segovias.

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