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Narrativa
Non grata
Blanca Castellón
Se había lanzado con una piedra en el cuello a la hondura del ser, donde descansan las palabras que no significan, las palabras que nadie quiere oír. El lógico hastío de los años; trituró la piedra y fue trepando casi sin darse cuenta, hasta la superficie, el ascenso le pareció grato, cordial, con las fallas e imprevistos de cualquier viaje.
Ahí estaban las otras palabras con rostro flamante, claro, predecible, caminando por todas las calles de la ciudad, fotografiadas en revista y en periódicos, luciéndose en las pantallas del televisor.
Todos las saludaban amistosamente.
Claro, ella venía con todas las insignificantes enredadas y nadie le brindó posada ni saludo.
Desencantada, con suficiente oxígeno y con el convencimiento de no regresar jamás, se zambulló de nuevo en el reino de Babel. |
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