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LUNES 2 DE OCTUBRE DEL 2000 / EDICION No. 22149 / ACTUALIZADA 01:00 am
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Cartas al Director
Rarezas en privatización de ENEL

Sucedió exactamente lo peor que podía ocurrir: el comité de neófitos a cargo de la privatización de ENEL, que empezó a privatizar de atrás para adelante vendió el mercado eléctrico de Nicaragua. Este comité, desde ya de triste figuración, empezó vendiendo el negocio final en lugar de privatizar primero la generación eléctrica, lo que hubiera causado con toda lógica que al aumentar la capacidad de generación instalada subiera el valor de la parte final, la distribución.

Pero no fue eso únicamente lo que encontramos altamente censurable, pues todo lo que ocurrió en la sesión de venta fue anómalo. Para muestra estos botoncitos: se habla de licitación y únicamente se presentó un oferente, se habló de crear dos empresas distribuidoras que compitieran entre sí y solamente habrá una, por lo que los dos nombrecitos “Disnorte” y “Dissur” pueden ya borrarse, se aceptó un precio de 115 millones de dólares a pesar de que la valoración interna de los mismos ingenieros calificados de ENEL y el sindicato sobrepasaba los 200 millones de dólares y para que no nos quede duda del jueguito, los miembros del Comité de Licitación, entre los que no hay uno solo que tenga experiencia en el ramo eléctrico o en el mundo empresarial, una vez presentado el sobre con el precio de los españoles se encerraron en un cuartito, cada uno con su celular, dizque a calcular el precio base, que resultó ser de apenas la mitad del precio que se había manejando hasta el día mismo de la licitación por la mañana.

Pobre Nicaragua. Unos cuantos advenedizos que de la industria eléctrica conocen tanto como yo de la vida en el fondo de la Antártica vendieron ENEL y le pusieron un precio que es un ultraje a la dignidad de los nicaragüenses, utilizando un método de valoración ultrasecreto que definitivamente respondió al precio de cotización y no a los intereses de Nicaragua. Fue tan evidente la chanfaina montada que el mismo directivo de la empresa española, sonrojado por el tamaño del zarpazo que nos estaba pegando, se sintió obligado a decir una frase que de seguro le saltó de los más hondo del subconsciente: “nosotros no somos depredadores”.

Profesionales Pro Defensa del Patrimonio Nacional

Rafael Cuadra M. EE

Secretario

Fort Lauderdale, Florida

(Septiembre 13 de 2000)  
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